COMO se suele decir, el gozo en un pozo. Uno de los atractivos del V Centenario de la primera Vuelta al Mundo iba a ser la llegada del buque escuela español Juan Sebastián de Elcano al puerto de Sevilla en 2020. El próximo año está previsto que el histórico buque escuela, en su 92 crucero de instrucción, recree el viaje que inició Magallanes y culminó Elcano. Saldrá de Cádiz, que es su puerto base, hará escalas en puertos de  América del Sur y del Norte, Asia, África y Europa, y se esperaba que terminara la travesía entrando en Sevilla. Sin embargo, la Armada lo ha desaconsejado, porque pasaría muy justo bajo el puente del Centenario (no es seguro que pudiera), y porque con las obras previstas para los tableros le van a rebajar todavía más la altura del gálibo.

UNA vez más se ha visto que en Sevilla algunos proyectos los plantean al revés. Me refiero a la petición del alcalde, Juan Espadas, para que sea construida una estación de tren de Cercanías en Palmas Altas. Eso lo debió solicitar el Ayuntamiento hace unos años, como condición sine qua non para permitir la construcción del mayor centro comercial de Andalucía y de un barrio residencial con 2.870 viviendas. La petición del alcalde forma parte de la serie El mundo sevillano al revés, donde primero se crea el problema y después se busca la solución. Cuando lo deseable es lo contrario: ser previsores y coherentes, tener soluciones para los problemas.

ES curioso que los 500 años de la primera vuelta al mundo coincidan con los 50 años de la llegada del hombre a la Luna. No es lo mismo, pero son dos acontecimientos históricos en los que el hombre rompió las barreras de lo desconocido, y convirtió en posible lo que parecía imposible. Aún hoy existen agoreros que cubren con dudas ambas gestas, sólo por fastidiar. Sin embargo, la grandeza de la primera circunnavegación tiene un arranque blandito en Sevilla. Como estamos en agosto, parece que empieza a medio gas. A fin de cuentas, han inventado lo que se denomina el Año Magallanes y las celebraciones se prolongarán hasta 2022. Será entonces cuando se conmemore lo más importante, que fue la llegada de los 18 supervivientes, comandados por Juan Sebastián de Elcano.

EN casi todos los partidos hay políticos que no parecen de los suyos. A algunos se lo comenta la gente, y no se sabe si es un elogio o no. A Javier Arenas se lo decían, y también ahora a Beltrán Pérez. “Usted es que no parece del PP”, le repetían personas de tendencias digamos que más progresistas, como si todos los del PP salieran a pasear con bigotito y brillantina. También se lo dicen mucho a la otra Susana, la Serrano de Adelante: “Susana, tú es que no pareces una podemita; si incluso eres creyente, y vas siempre de lo más aseada en tu bici”. Como si sólo pudieran ser de Podemos los ateos y los que tienen una coleta sin champú. Y, por supuesto, en el PSOE sevillano, se lo dicen mucho al alcalde, Juan Espadas, y todavía más a su teniente Juan Carlos Cabrera. Las señoras de Los Remedios los ven como esos políticos a los que en cierta ocasión han votado, en modo infidelidad, sólo por una vez y no más.

TENIENDO en cuenta la alegría de Juan Espadas por el turismo, es raro que el Ayuntamiento de Sevilla no haya creado la Delegación Municipal de la Felicidad en la última remodelación. Parece que están de moda y que abundarán en los próximos años. En la población onubense de San Bartolomé de la Torre aprobaron el objetivo de ser el pueblo más feliz de España en 2030. Los bartolinos y bartolinas están locos de contentos y piensan que le dará fama al pueblo. Puede que acudan allí los tristes y los desesperados, en peregrinaciones masivas para ser felices. Se puede convertir en un parque temático de la felicidad. Se empieza así, como una gracia y a carcajadas, y se acaba despotricando de los turistas.