EN aquel tiempo las grandes huelgas de Semana Santa eran las de hostelería. Me refiero a la Transición, cuando los sindicatos empezaban a despuntar, con Marcelino Camacho y Nicolás Redondo demostrando quienes manejaban el cotarro. Llegaba el Domingo de Ramos, la gente estrenaba, empezaban a masificarse las calles, pero había un punto negro: la huelga de bares, con el consiguiente fastidio. La hostelería (toquemos madera, de mostrador de El Rinconcillo, verbigracia) ya no se dedica a esas huelgas de Semana Santa. Ahora los bares son cerrados directamente por el Cecop, llegado el caso de las altas horas de la Madrugada. Así que el relevo de las huelgas en esos días sagrados lo han asumido en el Metro. Sólo hay una línea, y ya ven.

EL Cecop manda en la Semana Santa. Esto es así y ya se ha demostrado. Las últimas carreritas en la Madrugada de 2017 le concedieron el pleno dominio sobre las cofradías. De modo que Juan Carlos Cabrera está al mando,  y no porque sea el concejal de Fiestas Mayores, y no porque sea el presentador de los pregoneros y la pregonera, sino porque es el jefe político del Cecop. Hay que estar a lo que dispongan, porque las calles no son de todos, ni al derecho ni al revés, sino que deben organizarse dentro de un orden. Para dejarlo claro van a estrenar cuartel general de Semana Santa en el histórico enclave del Mercado del Arenal.

EL Cecop manda en la Semana Santa. Esto es así y ya se ha demostrado. Las últimas carreritas en la Madrugada de 2017 le concedieron el pleno dominio sobre las cofradías. De modo que Juan Carlos Cabrera está al mando,  y no porque sea el concejal de Fiestas Mayores, y no porque sea el presentador de los pregoneros y la pregonera, sino porque es el jefe político del Cecop. Hay que estar a lo que dispongan, porque las calles no son de todos, ni al derecho ni al revés, sino que deben organizarse dentro de un orden. Para dejarlo claro van a estrenar cuartel general de Semana Santa en el histórico enclave del Mercado del Arenal.

SIEMPRE tuvo el andalucismo algo de quijotesco. Era como luchar contra los molinos de viento, sabiendo que se darían el batacazo antes o después. En la ensoñación, vivían éxitos efímeros, como los de Luis Uruñuela o Alejandro Rojas-Marcos, que al final se estrellaban contra los molinos del PSOE y del PP. Incluso Pedro Pacheco, que había montado su reino de taifas en Jerez, se estrelló contra la Justicia, y ha sido duramente castigado entre la indiferencia general. Una de las últimas supervivientes de aquel PA, en el cambio de milenio, fue Pilar González, que llegó a Sevilla desde Extremadura, como los conquistadores. Ahora se plantea en Dos Hermanas, donde reside, el reto colosal de jubilar a Francisco Toscano, que es alcalde desde 1983.

UN acto como la inauguración de la nueva calle Cardenal Carlos Amigo sólo es posible en Sevilla. “¡Y qué calle!”, como reconoció el cardenal. La calle es un altísimo honor. No sólo porque pasen por ella más del 70% de las cofradías, según dijo el alcalde, Juan Espadas. Sobre todo es un lugar de privilegio porque está en el corazón de la ciudad y  su religiosidad, a los pies de la Giralda, en un costado del Palacio Arzobispal. Es un tramo que pertenecía a la ya recortada calle de Placentines, en la esquina conocida como Matacanónigos, por sus aires traicioneros. Ayer, en una mañana de primavera espléndida, le fue dedicada Matacanónigos a un cardenal, que estaba allí, como testigo, con alegría y gratitud.