UNA de las grandes incógnitas electorales del 10 de noviembre en Sevilla es el resultado de Más País. El partido, o lo que sea, de Íñigo Errejón presenta por la provincia una candidatura que se puede considerar como un símbolo del podemismo serio, que no triste. La lista está encabezada por Esperanza Gómez. Casi siempre es mencionada como la profesora Esperanza Gómez, o como la senadora Esperanza Gómez, con lo que se advierte que no es una mindundi. Por el contrario, es una profesora universitaria, de Derecho Constitucional. Es decir, constitucionalista en el más puro sentido del concepto. Como lo era el profesor Joaquín Urías, pionero de Podemos en Sevilla, que hizo mutis por el foro, a poco de lanzarse al ruedo ibérico.
POR fin le ha tocado. El nombramiento de Julio Cuesta como pregonero de la Semana Santa de Sevilla le ha llegado con una década de retraso. Pero más vale en 2020 que nunca. Su nombre sonó en otras ocasiones. Hubo un año en que los diarios lo daban como seguro el mismo día de la elección por la mañana. Era un candidato canónico, en el sentido de que cumplía todos los requisitos que se consideran positivos para un pregonero. Pero hubo un tiempo en que al Consejo le dio por ser original, y por quemar los nombres de personas respetables sin ton ni son. En las primeras declaraciones de Julio, con mucha sinceridad, reconoció que se ha llevado una sorpresa y que incluso lo dudó. Dudas que se entienden, pero que afortunadamente descartó. Se merecía ser pregonero desde que terminó su labor en el Consejo.
EL opinador bipolar que sacó a paseo el delegado municipal del Hábitat Urbano, el Turismo y la Cultura, Antonio Muñoz, estará de enhorabuena. Es sabido que este personaje, al que no deberíamos olvidar, apuesta por el turismo de lujo en Sevilla, es alérgico al mochileo y el chanclismo en su ciudad, aunque cuando sale de excursión se aloja en pisos turísticos de los más baratos posibles y se come los bocadillos en las puertas de las iglesias, mientras lamenta que su Sevilla del alma se ha llenado de veladores. El opinador bipolar, al que bautizaré como Antoñito Habitaciones, por ponerle un nombre castizo, se podría camuflar en el buscador de Booking, haciéndose pasar por un francés, un japonés, o un yanqui sin arancel, y reservar habitación para hoy en un hotel de Sevilla.
LA Noche en Blanco, que hoy se celebra, es una iniciativa de la asociación Sevillasemueve, que ha calado hondo. La noche del último viernes de septiembre la gente se va como loca a correr la Nocturna del Guadalquivir. La noche del primer viernes de octubre la gente se va como loca a ver museos, templos, participar en actividades culturales y recorrer rutas. Un síntoma del acierto de la iniciativa es que se está empezando a convertir en la Noche en Blanco... y en Morado. Es decir, que las hermandades y cofradías se han orientado, y se están apuntando. El Museo de la Macarena entra en la programación por vez primera, con lo cual se da una pista, una señal. Y no será la única aportación. Cualquier año nos encontraremos con la Noche en Blanco Cofrade. Entrarán en esa nómina hasta las hermandades de vísperas.
EN los últimos días, en plena precampaña, hay muchos movimientos en torno al ferrocarril transversal. ¿Y eso qué es? Las conexiones por tren desde Sevilla con Málaga y Granada. Son caóticas. Y no sólo perjudican a las tres ciudades, sino a municipios de sus provincias, que se pueden quedar sin tren o pagar un alto coste. La polémica afecta a los servicios de AVE, trenes de Media Distancia y la red de Cercanías. Existen, además, diferencias políticas entre el Ministerio de Fomento, cuyo titular en funciones es José Luis Ábalos, del PSOE, y la Consejería de Fomento, cuya titular es Marifrán Carazo, del PP. Y, por medio, están los alcaldes de la Sierra Sur sevillana, algunos muy dolidos de corazón porque los suyos pueden dejarlos tirados.