PARA los andaluces, en general, y los gaditanos, en particular, el eclipse del pasado 12 de agosto fue parcial, por decir algo. Fue una decepción, aunque muchos no lo quieren…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
HEMOS leído en el Diario que el 30% de los andaluces no veraneará este año, según una encuesta del Centra. Aprovechando que uno de cada tres se va a quedar en Sevilla, recomiendo que participen en los cultos de la Virgen de los Reyes. Son, sin duda, los más devotos…
UNO de los grandes inconvenientes para controlar la inmigración ilegal es el populismo. En la invasión de Ceuta se ha visto, una vez más. En la sarta de tópicos que utilizan sobre Marruecos, el principal es que se trata de un país lleno de pobres, analfabetos en su mayoría, que…

LA luz de Cádiz fluye con naturalidad. Despunta en cualquier amanecer en la Punta de San Felipe, cuando el sol se despierta y se asoma para verse en la Bahía. O se despinta en cualquier ocaso, cuando aparecen paletadas rabiosas de tonos violetas, anaranjados, rojizos en el cielo de la Caleta, mientras se oscurecen las siluetas de los castillos y se apaga el último brillo en las olas que mecen a las barquitas. Está presente en los cielos de azules más rotundos, en las azoteas blanqueadas, en las playas abarrotadas del verano, en las mareas tristes del invierno.
SEVILLA es muy cernudiana para ciertos asuntos. Por eso se confunde fácilmente la realidad con el deseo. El tranvía de Santa Justa es otro ejemplo. Se ha alabado a Juan Espadas por la buena voluntad de rescatar el proyecto. Se ha entablado una polémica acerca de si se le ocurrió primero a Monteseirín o a Zoido. Eso es el deseo. La realidad es que el tranvía de Santa Justa no debería ser la prioridad. Mientras no exista una parada de Metro en Santa Justa no tiene sentido gastarse 40 millones de euros en prolongar las vías y montar un sarao de tráfico en Nervión.
A todo el mundo le ha parecido incluso normal. Como si las comparsas de los Antonios (Martín y Martínez Ares), cantaran Madama Butterfly o Tosca todos los días; o como si las chirigotas del Selu y de Vera Luque fueran especialistas en Richard Wagner o Alban Berg. Esto es muy grande, porque llevar el Carnaval de Cádiz al Liceu de Barcelona es como llevar al Cádiz al Camp Nou para disputar los cuartos de final de la Champions League, como si Garrido fuera Iniesta. Esto sí que es un pelotazo. Esto supone elevar al Carnaval de Cádiz a unos niveles gloriosos. El Selu podrá decir para la posteridad: aquí cantamos Montserrat Caballé y yo, entre otros.
HA sido muy comentado, entre los partidarios y detractores del alcalde de Cádiz, el nuevo look constituyente. Me refiero a la imagen que aportó el alcalde, más en plan señor González Santos bien maqueado que en plan compañero Kichi con camisa de leñador, como ha recibido recientemente en su despacho de la Alcaldía a ciertas visitas oficiales. El look constituyente resultó reconstituyente, aunque no del todo constitucional. Los del PP le afearon que no sonara el himno español en ese acto. Sin embargo, también es verdad que se izó la bandera roja y gualda, como correspondía a la celebración del día. Para algo que hace medio bien valoremos que pudo ser peor.
ESTABA esperando el momento oportuno para pedirlo, que es ya: Salvemos a las ninfas. Este Ayuntamiento del cambio se ha creído que el feminismo consiste en el aprendizaje técnico de las habilidades que sugirieron en el Centro del Palillero y en cargarse a las ninfas. Ya lo intentaron el año pasado, por la misma cara, y les salió mal. Esta vez lo están intentando de nuevo, amparados en el silencio oficial, por la vía de los hechos consumados. No han gestionado nada (lo que resulta habitual) y no han convocado el concurso, en el que el año pasado también se vieron dudosas prácticas, aunque más basadas en los juegos infantiles.