GRAZALEMA se merecía una Medalla de Andalucía. Y también Ubrique, Torre Alháquime y las pedanías de Jerez. Y Ronda, Zahara de la Sierra y las entidades que premiará la Diputación de Cádiz, en el Día de la Provincia, el 19 de marzo, por su ayuda en las lluvias torrenciales de la Sierra. Se entiende que la Junta no le podía conceder una Medalla de Andalucía a todos los municipios citados y algunos más. Se entiende que se la entregaron al pueblo de Adamuz porque colaboraron para atender una catástrofe ferroviaria en la que hubo 46 muertos. Pero también hay que decir que en la Sierra de Cádiz no hubo más de 200 muertos porque se actuó mucho mejor que en Valencia el día de la dana funesta.

EL problema de las personas sin hogar en Cádiz no es nuevo. Ya se planteó muy seriamente en los tiempos de Kichi como alcalde. Recuerden lo que sucedió en el Balneario de la Palma, las polémicas por el albergue, etcétera. Sin embargo, es cierto que la situación se ha agravado en los tiempos de Bruno García como alcalde, y también es verdad que la presión de la izquierda gaditana ha aumentado, al no estar ya en la Alcaldía uno de los suyos. Es un problema grave. Y se debe resolver. Pero será imposible si no se alcanza un pacto municipal que busque la solución y evite utilizarlo con fines políticos.

NOS hemos acostumbrado a hacer necesidad de la virtud. ¿O era al revés? Por ejemplo, un día se dice: “No a la guerra”. Y al día siguiente se envía la fragata Cristóbal Colón a Chipre. Pero no de crucero placentero, sino para defensa. ¿Y qué pasa si le cae un misil llovido del cielo a la fragata y no se puede defender? Pero hoy no se trata de eso, sino de la virtud que han tenido con la necesidad de cambiarle el nombre al estadio. Un día apareció Manuel Vizcaíno ante los periodistas. No para decir que iba a esperar a que Gaizka Garitano llegara al octavo partido seguido sin ganar, antes de destituirlo, sino para anunciar que el estadio ya no se llamaría Carranza, ni Nuevo Mirandilla, sino JP Financial Estadio.

YA lo cantaron El Peña y el Masa: “La gente no respeta ni que estamos en Carnaval”. Otra guerra mundial. Esa gente no respeta ni que estamos en la Cuaresma nosotros, y ellos en el Ramadán. Y los de la Liga del Fútbol Profesional no han organizado otra guerra, pero tampoco respetan que hoy es el primer viernes de marzo en Cádiz (que aquí es como un primer viernes de Cuaresma). Y así han colocado un partido a muerte por el descenso, entre el Cádiz y el Real Zaragoza, precisamente hoy. Un día de ayuno y abstinencia, en el que no se debe comer carne, ni bocadillos de jamón, chorizo o salchichón en el descanso de ese partido.

MENOS mal que a Donald Trump no se le concedió el Premio Nobel de la Paz. Aunque María Corina Machado le hizo una entrega solemne del suyo, después de que la ninguneara en Venezuela. A propósito de la tercera guerra mundial que intenta provocar este magnate (cada día tiene más pinta extravagante), se ha vuelto a especular sobre los riesgos de la Base de Rota. El embajador de Irán dijo que sería un objetivo si la utilizan para los ataques en el Golfo. Y no le han dado un diplomático tirón de orejas a dicho embajador, lo que también es un fallo del ministro Albares y su jefe don Pedro. El caso es que se ha especulado con un futuro traslado de la base a Marruecos. No va a suceder. Pero hay que zanjar esa posibilidad.