HOY es la fiesta de la Virgen del Rosario, Patrona de Cádiz. Existe una tradicional costumbre de presentarle un Voto para pedirle su protección a la ciudad. Algunos piensan que es una ceremonia arcaica en el siglo XXI, tiempos de la inteligencia artificial. Pero existe también la inteligencia natural, que es la de los seres humanos; y la inteligencia sobrenatural, que es la mayor de todas y la que hace que este mundo sea como es, y no de millones de formas que lo harían imposible. O sea: Dios, para los creyentes. Y si la Virgen del Rosario es la Madre del Hijo de Dios, alguna influencia debe tener.
SE suele decir que “el movimiento se demuestra andando”. Esta frase ha valido igual para el Movimiento Nacional que para el Movimiento Sumar. Si es que no son lo mismo, pero diciendo lo contrario. Una cosa es decir y otra hacer. La frase del movimiento se atribuye al filósofo griego Diógenes el Cínico, que lo argumentó contra las paradojas de Zenón. Estos dos filósofos hubieran podido ser gaditanos. Aquí hay muchos filósofos, como se nota en los pasodobles de algunas comparsas. Y muchas paradojas. De movimientos estamos regular. Pero no se trata de filosofía, sino de realidades gaditanas. Por ejemplo, lo que ha pasado en el lugar que se denominaba el Tiempo Libre.
NO somos protestantes, pero lo parece. En esta ciudad hay una tendencia general a las protestas. Nos pasamos los años protestando porque el Castillo de San Sebastián no sirve para nada, que el Gobierno lo tiene inutilizado, como propietario que es (pero no es fondo buitre), y que la ciudadanía no puede disfrutarlo. Se abrió para unas visitas, pero sin un proyecto. Y ahora, cuando el Ayuntamiento por fin lo va a tener, aunque sea cedido (como media plantilla del Cádiz), la gente se pregunta: ¿y qué van a hacer allí? Según lo que dijo el concejal José Manuel Cossi en el Diario, van a hacer de todo, pero todavía no se ha concretado nada. Se debe recordar que el Ayuntamiento de Cádiz ya administra otro castillo, el de Santa Catalina, así como diversas fortificaciones. Según se dijo, deberían ser Patrimonio de la Humanidad, como otras de América que se construyeron a su imagen y semejanza.
LA muerte llegará para todos, antes o después. Pero, entre las formas de morir, la más dura de asumir es la inesperada. Entonces sentimos que la muerte ha llegado a traición, a veces con nocturnidad y crueldad, como ha sucedido con Julio González, jefe de Fotografía de Diario de Cádiz, el fotógrafo que mejor supo captar la realidad gaditana en los últimos años. Me refiero a “la realidad”, incluyendo lo que no se ve, pero está ahí, sólo al alcance de la cámara de los privilegiados con el talento fotográfico. Parece mentira que ya no publique ninguna foto más en el Diario. Y más mentira todavía me parece cuando su fallecimiento me ha sorprendido en un viaje, y es una noticia que se lee desde la lejanía, como si llegara desde otro territorio, donde el presente se mezcla con un tiempo tergiversado, incomprensible.
A propósito de las cuevas de María Moco, en otro artículo, hice una referencia de pasada al templete de la música que estaba ubicado en la gaditana plaza de Mina. En la remodelación de esa plaza, a finales del siglo pasado, fue derribado aquel templete, del que nunca más se supo, ni parece que se vaya a saber. Fue un atropello cultural silenciado y olvidado. Servía para conciertos y le daba una vistosidad elegante a la plaza en su espacio central. Parecía una plaza más señorial que en la actualidad. El templete servía para conciertos de bandas de música, que creaban un especial ambiente en las matinales de los domingos.