ANTES o después, pero todas las grandes imágenes de Jesús en la Semana Santa española tienen un autor conocido. Se sabe en Sevilla que Jesús del Gran Poder es obra de Juan de Mesa, el Señor de la Pasión es de Juan Martínez Montañés y el Cristo de la Expiración (Cachorro) es de Francisco Antonio Gijón. Se sabe en Valladolid que el Cristo Yacente es obra de Gregorio Fernández. Se sabe en Murcia que el Señor y los apóstoles de la Santa Cena son obra de Francisco Salzillo. Sin embargo, en Cádiz no se sabe quién es el autor del Cristo de la Buena Muerte. Y así todas las hipótesis siguen abiertas. Y todas las atribuciones son especulativas, pero no demostrables. Es un misterio.
LA cofradía de Las Aguas (o de Luz y Aguas, como se la llamaba antes, en los tiempos de Rafael Corbacho) vuelve a salir hoy del oratorio de San Felipe Neri. Es como si la ciudad volviera a sumergirse en el túnel del tiempo. Porque ya ni el oratorio de San Felipe Neri es la sede de esta cofradía, ni en realidad es un oratorio. Aunque siga presidido por la Inmaculada de Murillo, que para algunos eventos que allí organizan no queda como el telón de fondo más adecuado. El cierre de la Catedral Vieja ha devuelto la actividad cofradiera al Oratorio. Y eso nos debe llevar a reflexionar sobre la identificación de una hermandad con el lugar donde reciben cultos sus imágenes.
LOS Viernes de Dolores son territorio de la nostalgia. El Viernes de Dolores es como un Viernes Santo que se anticipa. Todos los dolores se resumen en las lágrimas de la Virgen que sale de San Lorenzo, cuando Cádiz se ofrece como un pañuelo para recibir su llanto, que no se oye, pero se siente. Mientras suena la música de la banda de Tejera, en el recuerdo de otros años, cuando una muchacha iba detrás de un paso, pero ya está en el cielo con Ella. O cuando teníamos a otras personas a nuestro lado, y no las vemos, pero las sentimos en el cielo de la primavera, como si volvieran a darnos la mano, durante un tiempo efímero, que sólo existe en el ámbito perenne de esa nostalgia.
EN la víspera del Pregón de la Semana Santa de Cádiz falleció Martín José García Sánchez. Había sido presidente del Consejo Local de Hermandades y Cofradías, en tiempos difíciles, en los que supo abrir una nueva etapa para las hermandades gaditanas. Su labor fue extraordinaria, y no exagero, porque lo pude vivir de cerca. Martín José no era un capillita, quizás no conocía algunos detalles del folklore de las cofradías. Pero era un buen cristiano, que es el requisito principal para ser un buen cofrade. Pues de poco vale conocer el nombre de una marcha, si no se practica el amor a Dios y al prójimo.
EN el calendario de la Cuaresma, el Domingo de Pasión es un día importante. En Cádiz y en la mayoría de los municipios de la provincia, es el día de los pregones de la Semana Santa, entre otros actos y cultos. Este año el Pregón de la Semana Santa gaditana estará a cargo de Pablo Manuel Durio, que la viene pregonando todos los días desde las páginas del Diario, pero que seguramente va a exponer sentimientos y vivencias que se guardan dentro del corazón y que no aparecen en las informaciones. Es un pregonero de garantías plenas, como se suele decir. Porque sabe de lo que habla. Y por eso se le aguarda con expectación.