YA lo cantaron El Peña y el Masa: “La gente no respeta ni que estamos en Carnaval”. Otra guerra mundial. Esa gente no respeta ni que estamos en la Cuaresma…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
LA ciudad de Sevilla y su entorno se pueden considerar como territorio de alto interés militar. Quizás sea la zona más estratégica de España, en estos momentos, para el Ejército. En una distancia cercana están las dos bases militares de EEUU en Andalucía: la de Morón de la Frontera y…
AL llegar el 8 de marzo las calles se tiñen de morado y salen manifestaciones en las ciudades para reivindicar el feminismo y la igualdad. Sin embargo, en estos tiempos, parece que no es lo mismo el feminismo que la igualdad. Entre otras cuestiones porque el feminismo no tiene un…

LA muerte de Javier Mérida ha llenado de tristeza a sus compañeros, en especial a los periodistas deportivos que trabajaron a su lado durante muchos años. En estas páginas de Diario de Sevilla, en las que escribió desde su fundación, se han glosado sus méritos, especialmente en la completa y emotiva necrológica que le dedicaron sus compañeros Jesús Alba y Eduardo Florido, dos periodistas deportivos, como Javier Mérida, que no son sólo eso, sino capaces de mucho más. Y esa capacidad del periodismo deportivo me llevó a pensar en lo injustamente tratado que ha sido a veces, como una especie de subgénero. A pesar de que muchos lectores empiezan el periódico por la información deportiva.
LA democracia tiene un problema grave con el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). Desde que está José Félix Tezanos al frente, publica unas encuestas que suelen ir en la dirección que conviene. En la dirección que le conviene a Pedro Sánchez, que tuvo a este antiguo guerrista de Alfonso (de 77 años de edad) en su Ejecutiva. En las elecciones al Parlamento Europeo, el CIS se ha equivocado, aunque realizaron 7.491 encuestas, casi el triple de otras que acertaron lo principal. En la web del CIS está su vaticinio: “El PSOE lograría ser la primera fuerza en las elecciones al Parlamento Europeo”. Todas las demás decían lo contrario.
EL lunes 17 se cumplirá un año desde que Bruno García fue proclamado alcalde de Cádiz. El PP volvió a recuperar la Alcaldía, después de ocho años, en los que estuvo Kichi al frente de los anticapitalistas, adelante, ganar, y la izquierda situada a la izquierda del PSOE, en general. Un tiempo en el que la ciudad experimentó un claro retroceso, sin obras públicas significativas, con proyectos anquilosados y con una decadencia palpable. La ciudad se mantuvo gracias al turismo, al que por cierto criticaron y pusieron trabas más allá de lo conveniente. Pero ha pasado casi un año y llega el momento de responder a la pregunta del millón: ¿se nota el cambio?
CON los resultados del domingo pasado en la mano, se podría decir que José Luis Sanz obtuvo la confianza de los sevillanos. La victoria del PP en Sevilla capital fue clara e inequívoca. Es verdad que no se votaba para el Ayuntamiento y que no se debe extrapolar. Pero se ha enviado un mensajito en las urnas. Los del PSOE podrían haber sido más pragmáticos. Y los de Vox no obsesionarse con los cargos municipales que ambicionan. En fin, ya se han equivocado. Y ahora, una vez que el alcalde Sanz planteó la cuestión de confianza, habrá presupuesto de Sevilla con el sello del PP, que contó con el aval de volver a ganar.
LOS resultados de las elecciones europeas no son extrapolables a unas elecciones generales, a unas autonómicas, ni a unas municipales. De ningún modo lo pueden ser, por la diferente motivación de cada una. Y sobre todo por la participación. Con menos del 50% no es significativo, porque en las otras elecciones la participación puede aumentar entre un 10% y un 20%. Sin embargo, en las elecciones del domingo, se han confirmado unas tendencias. La principal es que el PP andaluz, con Juanma Moreno, al frente de la Junta, ha conseguido lo que parecía imposible: una comunidad de probado arraigo de la izquierda, que gobernó durante cuatro décadas, parece ahora de derechas.