LA carpa se ha perdido y nadie sabe cómo ha sido. Bueno, sí, la concejala de Fiestas, Lola Cazalilla, le ha echado las culpas a los vecinos del barrio de Santa María, por quejarse del emplazamiento de la carpa en la Cuesta de las Calesas; y a la oposición municipal, que se opone a todo, y protesta por todo lo que se les ocurre a los anticapitalistas. La carpa, por lo visto (o por lo no visto), también iba a ser anticapitalista, y a dotar de jolgorio a las noches gaditanas de junio, que no son como las de febrero, cuando todos los vecinos duermen con las ventanas cerradas. La carpa de las Fiestas Típicas Gaditanas de mayo y junio se ha quedado desierta. Y los empresarios del jolgorio están de ferias por la provincia, y han dejado solos a los anticapitalistas, y no se han presentado a la licitación.
DESDE hace 40 años, o puede que más, se viene hablando en Cádiz de recuperar las fiestas del Corpus Christi. Los ignorantes de la memoria histórica creen que esta fiesta alcanzó su esplendor en los tiempos de Franco, porque obligaban a los soldados a cubrir las calles de la carrera (que era más corta, pues la procesión pasaba por Cobos y Cristóbal Colón para salir a Nueva), además de que organizaban una corrida de toros por la tarde. Pero la solemnidad del Corpus en Cádiz brillaba antes, en los años del esplendor de la ciudad. Se pueden consultar los antiguos periódicos y las viejas guías para saber que el Corpus de Cádiz era solemnísimo, desde antes de que hubiera nacido el tatarabuelo de Franco y cuando los Carranza vivían en Galicia. Y si ha decaído en los últimos años, no es sólo por criterios políticos, sino por la apatía lamentable que hay en Cádiz.
LA Caleta ha perdido su bandera azul para la temporada de verano 2022. En otras circunstancias (con un alcalde o alcaldesa que no presumiera de caletero) hubiera sido un bastinazo. Se hablaría del ecologismo, el Medio Ambiente y el ambiente completo que se respira en tan pintoresca y famosa playa. Se hablaría del daño atroz para la imagen turística de la marca Cádiz. Se hablaría de que la derecha tiene la culpa, porque el capitalismo no se preocupa por la pureza ecológica y el cambio climático. Pero de nada de eso se habla, ni se hablará. La bandera se ha perdido y nadie sabe cómo ha sido. La bandera se perdió como el barco del arroz. Lo único bueno de esta pérdida es que la bandera se puede recuperar para el año que viene. ¿Con otro alcalde para izarla? Ya se verá.
HOY comienza el Concurso Oficial de Agrupaciones del Carnaval de Cádiz (COAC), con las semifinales de infantiles en el Gran Teatro Falla. Escribir este artículo el 11 de mayo resulta rarísimo, pues el COAC solía empezar cuatro meses antes, en enero, nada más terminan de pasar los Reyes Magos. El concurso de adultos arranca el próximo lunes, día 16. Ya saben lo motivos del aplazamiento. Pero se debe recordar algo que están olvidando: la diferencia entre el Carnaval y el concurso del COAC. El Carnaval propiamente dicho tiene por escenario las calles y plazas de Cádiz. Ya se ha celebrado este año, a pesar de la pandemia del Covid 19 (que todavía la OMS no ha dado por extinguida), en sus fechas correspondientes. Carnaval en las calles hubo. A pesar de no haberse organizado el concurso aquellos días.
LA Catedral de Cádiz cumplió tres siglos el pasado martes, 3 de mayo. Todavía no la han trasladado a otra localidad de la provincia, que por cierto tiene dos diócesis: la de Cádiz y Ceuta y la de Jerez-Asidonia. La Catedral es el primer templo diocesano. Sus obras fueron largas, tanto que todavía no han acabado. Faltan varios espacios previstos. Además de la linterna que remataría la cúpula. La Junta de Andalucía incluso aprobó el proyecto de la linterna en la restauración de Juan Jiménez Mata, pero el Ayuntamiento no dio licencia (cuando era alcaldesa Teófila Martínez), por considerarlo inapropiado. Desde luego, lo primordial es conservar bien la Catedral, que deja mucho que desear. Y no ya por falta de interés del Obispado, sino por el mal de la piedra y sus costosos y constantes arreglos derivados.