DESDE que Kichi fue elegido alcalde por segunda vez, se habla de la posibilidad de presentar una candidatura independiente para las elecciones municipales en Cádiz. No me refiero a listas folklóricas, sino a una candidatura de personas con ideología moderada, desde el centro izquierda al centro derecha; en general, profesionales liberales, que se implicarían temporalmente en la política local con el objetivo de salvar a la ciudad del despropósito en que se encuentra. Se rumorearon nombres, que nunca se han confirmado. Y, aunque en determinados momentos pareció que había personas dispuestas, el tiempo corre. Faltan 14 meses para las elecciones municipales de 2023. Es difícil organizar un proyecto nuevo y fuerte.
LA subida de la factura de la luz en Cádiz está dando mucho que hablar. Todavía nuestro alcalde Kichi no le ha echado las culpas al malvado Putin, como dijo Pedro Sánchez en el Congreso de los Diputados. Y es verdad que Putin tiene una parte de la culpa, no lo vamos a negar, pero también es verdad que el precio de la electricidad estaba subiendo a lo loco desde antes de que el tirano ruso invadiera Ucrania. Entonces la culpa era de las compañías eléctricas, que se enriquecen a costa de la pobre gente, según dijeron. Como se ve, la culpa nunca es del Gobierno de España, que puede adoptar medidas; ni tampoco, en nuestro caso, del Ayuntamiento, que está en el proceso de arruinar a Eléctrica de Cádiz, la operadora gaditana que pronto puede dejar de ser gaditana. Ni gaditana, ni nada, sino dejar de ser, por inviable.
PUDIERON formar un dúo, como Andy &Lucas, para llevar el arte de Cádiz por el mundo, pero no les da para tanto el repertorio, ni son tan románticos como Simon & Garfunkel. Así que la vida les ha premiado siendo alcalde y teniente de alcalde en Cádiz, una ciudad de las más raras del mundo. La pareja artística no está exenta de talento, e interpreta bien sus papeles. Uno hace de simpático y otro de antipático. Uno grita con el megáfono y otro no escucha a los vecinos. Uno es comprensivo con los bares de su barrio y otro es implacable contra el turista invasor que llega a Cádiz. Uno es marxista-comunista y el otro también. Aunque esas palabrotas ya no se dicen, sino que se enmascaran con Adelante Cádiz, Ganar Cádiz y mucho Cadiz, oé.
EL tranvía de la Bahía de Cádiz va piano, piano. Como todo lo que prometen por aquí. Ya se ha empezado a hablar de la segunda línea del tranvía (la que llevaría al campus de la UCA en Puerto Real), cuando todavía no está funcionando la primera línea. Principios necesitan las cosas. Llenar Andalucía de tranvías fue una decisión del PSOE cuando gobernaban en la Junta, un regalo venenoso que después se han encontrado el PP y Ciudadanos para continuarlo a regañadientes. Llenar Andalucía de tranvías tenía por objetivo que en otras provincias no se molestaran por las inversiones de la Junta en los metros de Sevilla, Málaga y Granada. A lugares donde jamás llegará el metro les adjudicaron tranvías. Y en otras donde sí hay metros, como en Sevilla, llamaron a su tranvía Metrocentro, paralizaron las nuevas líneas y les dieron gato por liebre.
ATRÁS quedan los días litúrgicos del Carnaval, con coplas callejeras que rompieron el silencio y que mantienen las costumbres. El poder lo admite a regañadientes, como a regañadientes fue obligado a aceptar un martes de Carnaval festivo, cuando ya habían desplazado la fiesta a otros días, que no eran los suyos. En el aire se mezclan las coplas con los ecos remotos que llegan desde el otro extremo de Europa, donde no hay chirigotas, sino que se juegan la libertad palmo a palmo, de verdad, no de boquilla; y no en una batalla de coplas, sino en una batalla de verdad. Los aviones rusos bombardean, los misiles alcanzan objetivos, y en el fragor de la batalla pierden los mismos de siempre, las víctimas del tirano. En Madrid se organizó una manifestación que ha sido la única del mundo libre “contra Putin y contra la OTAN”, equiparando al invasor con quienes defienden la libertad, en su nostalgia de un comunismo perdido.