UN año más, vuelven los artículos de Cuaresma y regresa La Campana. Esta es la primera vez que los escribo siendo pregonero de la Semana Santa. Aunque los sigo publicando como periodista y como cofrade. El Pregón tendrá lugar el 6 de abril en el Teatro de la Maestranza. Y el libro del Pregón se presentará un día después en la Fundación Cajasol. Es verdad que todo lo que escriba se podrá utilizar a favor o en contra. Aunque con eso (y con las circunstancias) estoy acostumbrado a lidiar.

Llega el primer domingo de una Cuaresma tardía. El Domingo de Ramos será el 13 de abril. Una fecha que recuerda a la del año 1992, cuando la Semana Santa se celebró en las vísperas de la inauguración de la Expo. Esperemos que transcurra igual, ya que fue una Semana Santa de buen tiempo y mucho lucimiento. Esta vez no habrá Santo Entierro Grande, como en aquella ocasión. Pero sí un Vía Crucis de las hermandades con el Cristo Yacente del Santo Entierro.

NUNCA más habrá un fotógrafo como Jesús Martín Cartaya. Ni en Sevilla, ni en el resto del mundo. Mejores o peores los puede haber, pero nadie que sea como él. En un manual de la fotografía se podrían incluir diversos modelos de fotógrafos, Y, sin embargo, Jesús era diferente, quizá porque no era un fotógrafo profesional, ni artístico ni periodístico. Sabido es por todos los sevillanos de su tiempo que trabajaba en Cortefiel y que eso también se le notaba. Era el único fotógrafo que acudía a todo vistiendo chaqueta y corbata. Circunstancia no desdeñable, ni secundaria. Ya que, como él mismo decía, en aquel tiempo hacer las fotos así vestido era un plus y se le abrían puertas cerradas para otros.

Ahora se denomina piedad popular a lo que en otros tiempos se llamó religiosidad popular y catolicismo popular. Es curiosa la evolución que este asunto ha tenido a partir del Concilio Vaticano II. Las hermandades y cofradías, con su afición por lo barroco, las liturgias solemnes y las tradiciones folklóricas, entraron una dinámica de latente confrontación con los sectores que presentaban aquel Concilio como una ruptura con el pasado. Se estableció una dialéctica errónea, que tendía a considerar progresista y de futuro la tendencia hacia lo sencillo o incluso lo vulgar. Mientras que se valoraba como tridentino, caduco y condenado a perderse ese boato, que algunos tachaban como contrario al espíritu evangélico. En resumen, las hermandades y cofradías fueron vistas como asociaciones ancladas en el pasado, con poca formación religiosa y con elementos espurios que se debían evitar, en aras de una religiosidad más perfecta.

l Hace 85 años ambas cofradías salieron de Los Terceros l Las actuales imágenes de la Hiniesta, obra de Castillo Lastrucci, se estrenaron en 1938 cuando se mudaron a ese templo

EN la configuración del Domingo de Ramos, uno de los aspectos de controversia en los últimos años ha sido el recorrido de vuelta de La Hiniesta y La Cena, que formaban el llamado trenecito al salir de la Catedral. Este año irá por medio La Paz. Por encima de cuitas pasajeras, son dos cofradías que están unidas por la historia. La Cena y La Hiniesta han vivido importantes acontecimientos juntas. Hace 85 años, en 1939, ambas cofradías salieron de la iglesia de los Terceros. Es más: las imágenes actuales del Cristo de la Buena Muerte y la Virgen de la Hiniesta, recién talladas por Antonio Castillo Lastrucci, se estrenaron en los Terceros, un año antes, el Domingo de Ramos de 1938.

PREGONAR la Semana Santa de Sevilla es un reto difícil. También lo es pintar el cartel anunciador. A todos los pregoneros y a todos los pintores se les dice: “Debes ser tú mismo”. Y eso significa que un señor o una señora que jamás ha escrito un verso no deberían imitar a Antonio Rodríguez-Buzón. O que un pintor abstracto no debería presentar un Cristo como el de Velázquez. Vamos a centrarnos en el Pregón. Hoy Juan Miguel Vega asume el reto con la garantía de conocer bien lo que lleva entre manos. Ha puesto la voz y la palabra a la Semana Santa en infinidad de ocasiones.