HAN llegado, o van a llegar. Glorificadas por unos y maldecidas por otros. Las motos que acuden para el Gran Premio de España de Moto GP 2026, que se celebrará…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
HA favorecido el calendario, por esas curiosidades que regala con los ciclos lunares, que este año el Día del Libro coincida con el jueves de Feria. A ningún librero se le ha ocurrido montar casetas con libros en el Real de Los Remedios, para que el público los compre y…
LA inmigración debería ser tratada con criterios realistas y objetivos. Sin embargo, tanto la extrema derecha como la extrema izquierda incurren en un populismo que ha esparcido tópicos y leyendas. Para colmo, el PP está imitando las posiciones radicales de Vox y el PSOE copia las posiciones radicales de Podemos…

EN la ciudad de Cádiz, en los últimos tiempos, existe un interés muy profundo por la cultura. Quedó de manifiesto el lunes en la Librería Manuel de Falla. Las personas que pasaban por la gaditana plaza Mina, al ver tal cola, en la que no faltó alguna que otra bronca o disputa (como en toda cola gaditana digna de mención), se preguntaban con sorpresa: “¿Otra vez están repartiendo topolinos gratis en Los Italianos y llega la cola hasta la plaza Mina?”. Pero no, no era eso, sino que Paz Padilla iba a firmar su último libro, El humor de mi vida, y allí estaba su legión de admiradores y admiradoras, para comprarlo y que se lo dedicara. No sé si Paz Padilla se habrá visto en otra igual: firmando más libros que María Dueñas y Dolores Redondo juntas. A ella sí que le salió redondo.
LAS primarias del PSOE de Andalucía avanzan viento en popa a toda vela. Con algo debían distraer a la gente, después del ridículo de Ángel Gabilondo y su tutor Pedro Sánchez en Madrid, y después de las ferias y fiestas que ha montado la alegre chavalería para celebrar el fin del estado de alarma. No es lo mismo que el fin de la pandemia, como han recordado algunas voces de los que cuentan camas de UCI. Para distraer nada como lanzar a Juan Espadas contra Susana Díaz, en la romería del día de San Antonio, el 13 de junio, cuando han convocado las primarias. Y con dos espontáneos que han saltado al ruedo, Luis Ángel Hierro y Manuel Pérez, para animar más el cotarro. Hierro se reivindica como un sanchista viejo; no es un converso como Juan Espadas, al que antaño se suponía susanista, y no mostraba síntomas asimilables al sanchismo viejo, que aquí era el de Gómez de Celis y Toscano el nazareno.
HAY polaridad política hasta en la literatura. Una de las diferencias entre la izquierda y la derecha es que la izquierda sólo lee a sus escritores y poetas; mientras que la derecha, según sea esa derecha, no lee a nadie, o lee variado, y más a los de izquierda. Un ejemplo claro de lo anterior es José Manuel Caballero Bonald, el gran escritor recién fallecido, al que algunos destacan por simpatizar con el PCE y ser comprovinciano. ¡Ay! Sí, nacido en Jerez de la Frontera, enamorado de Sanlúcar de Barrameda, fundador de Argónida, donde creó su mundo propio, con ecos de Doñana. Ha sido de los raros escritores, como Gabriel García Márquez (por citar a otro que leen los de izquierda y algunos de derechas) capaz de convertir un espacio local en territorio universal. Pero, desde luego, lo que más se puede valorar de Caballero Bonald no es que sea tan emblemático para Sanlúcar como la manzanilla o los langostinos, sino su capacidad de escribir muchas literaturas.
DESDE que comenzó la pandemia del Covid 19, en España hemos tenido cuatro elecciones autonómicas: en Galicia y País Vasco (julio de 2020), Cataluña (febrero de 2021) y Madrid (mayo de 2021). Cuatro convocatorias con un electorado de muy diferentes costumbres. En todos los casos, hubo intentos de extrapolar los resultados al conjunto de España, y en todos los casos es un error. Sin embargo, las elecciones del pasado martes en Madrid dejan dos sorpresas a no olvidar. Una es que Pedro Sánchez y Pablo Iglesias podían pagar en las urnas su desastrosa gestión sanitaria y económica de la pandemia, en la que tomaron por tontos a los españoles. Y otra que cuando había más extremismo ha subido la participación, pero no para votar contra la derecha (como era lo habitual en tales casos), sino para votar contra la izquierda.
UN sector de los indignados con Kichi (a los que ellos llaman fachas) está frotándose las manos desde la noche del martes. Están locos de felicidad con Isabelita Díaz Ayuso, a la que comparan con la Teo de los años del esplendor victorioso. Así como en el Génesis se advierte que una Mujer aplastará la cabeza a la serpiente del pecado, en la derecha suele ocurrir que son las mujeres las que aplastan a la izquierda más heavy. Es una curiosidad, pues mientras el podemismo alardea de feminismo morado, son los votantes de la derecha los que apuestan por las mujeres: antes por Teófila Martínez en Cádiz, ahora por Isabel Díaz Ayuso en Madrid, como también con Esperanza Aguirre.