HAN llegado, o van a llegar. Glorificadas por unos y maldecidas por otros. Las motos que acuden para el Gran Premio de España de Moto GP 2026, que se celebrará…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
HA favorecido el calendario, por esas curiosidades que regala con los ciclos lunares, que este año el Día del Libro coincida con el jueves de Feria. A ningún librero se le ha ocurrido montar casetas con libros en el Real de Los Remedios, para que el público los compre y…
LA inmigración debería ser tratada con criterios realistas y objetivos. Sin embargo, tanto la extrema derecha como la extrema izquierda incurren en un populismo que ha esparcido tópicos y leyendas. Para colmo, el PP está imitando las posiciones radicales de Vox y el PSOE copia las posiciones radicales de Podemos…

ESTE Juan Carlos al que me refiero no es el emérito, sino el demérito. Es decir, el ministro de Justicia, Juan Carlos Campo. Aunque nacido en Osuna (Sevilla) se le considera gaditano como tú, por méritos propios, y un representante de la provincia, que consiguió otro ministerio, como Fernando Grande-Marlaska, que fue representante de la provincia, pero nunca fue considerado gaditano como tú, si acaso transeúnte del Campo de Gibraltar, donde tanto trabajo tiene. Pues bien, me refería a Juan Carlos, que pasó sin apuros sus primeros días ministeriales, desapercibido como los buenos árbitros, pero ahora le están cayendo los marrones.
EL antiguo mercado de la Puerta de la Carne, como las Atarazanas y tantos otros, forma parte del Catálogo de Edificios Sevillanos de Imposible Solución. Los proyectos para reformarlo hunden sus orígenes en el siglo pasado. Es superfluo recordar esas historias, esas presentaciones en las que los últimos alcaldes de Sevilla se han columpiado. Se podría grabar un video de humor cáustico con las promesas realizadas y las maravillosas reconversiones del edificio que jamás se han visto, ni se verán. En la última participó el actual alcalde, Juan Espadas. Después los ecologistas montaron un show, porque se iban a cepillar las melias existentes en la plazuela anexa. Ahora el Ayuntamiento ha iniciado la rescisión del contrato, de mutuo acuerdo con la empresa concesionaria. Con lo cual se volverá a lo mismo de antes: a nada.
ESTÁ siendo muy comentado el libro póstumo de Juan Marsé, titulado Viaje al sur. La provincia de Cádiz es la que más aparece, y aporta una visión social, aunque parcial y anecdótica. El escritor llegó en octubre de 1962, y pasó por Jerez, Sanlúcar, Chipiona, Rota, El Puerto, Cádiz, Chiclana, Vejer, Barbate, Tarifa, La Línea y Algeciras. De esta última dice: “Es la ciudad más fea de cuantas hemos visitado”. Entre lo mejor está el capítulo de la miseria en el barrio de chabolas de El Zapal, en Barbate de Franco, con las impactantes fotos que hizo Albert Ripoll. El libro no se publicó entonces, y está superado por las obras mayores de Marsé. Pero interesa como testimonio social y de costumbres, y por su mala leche hacia los que despectivamente trataba como escritores de provincia.
DESDE hace mucho tiempo, quizá desde Velázquez, quedarse a vivir en Sevilla se ha presentado como un sacrificio. “Fulano se pudo ir a Madrid, y hubiera triunfado allí, porque era un gran profesional, o un gran artista, pero prefirió quedarse en Sevilla”, se oye a veces. Y esto se valora como una desgracia, como una decisión valiente para no perder de vista a la ciudad amada, sí, pero a costa de frenar la carrera profesional o renunciar a otros éxitos. Sin embargo, en algunas ocasiones, no se puede interpretar como un sacrificio del cordero degollado profesionalmente, sino tan sólo como un gesto de amor a Sevilla, y puede que a los sevillanos y sevillanas, que son sus habitantes. Es lo que ha ocurrido con el arzobispo, Juan José Asenjo.
PARTIMOS de una base científica: los llamados científicos, al principio de la pandemia, no tenían ni idea del Covid 19. Recordemos que a principios de marzo de este año (hace apenas seis meses), cuando preparaban las manifestaciones del 8-M y el mitin de Vox en Vistalegre, la OMS decía que no existía una pandemia en el mundo. Y que cuando descubrieron que sí, pocos días después, y ya había empezado el estado de alarma en España, afirmaron que las mascarillas eran innecesarias. Ustedes pensarán que la OMS tiene poco de científica, y es verdad, son burócratas bien pagados que se enteran tarde. Pero también es cierto que los científicos aún no han conseguido una vacuna de confianza. Y lo que es peor: tampoco un tratamiento eficaz para curar a los enfermos. Hay varias opciones, que prueban según los casos.