HAN llegado, o van a llegar. Glorificadas por unos y maldecidas por otros. Las motos que acuden para el Gran Premio de España de Moto GP 2026, que se celebrará…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
HA favorecido el calendario, por esas curiosidades que regala con los ciclos lunares, que este año el Día del Libro coincida con el jueves de Feria. A ningún librero se le ha ocurrido montar casetas con libros en el Real de Los Remedios, para que el público los compre y…
LA inmigración debería ser tratada con criterios realistas y objetivos. Sin embargo, tanto la extrema derecha como la extrema izquierda incurren en un populismo que ha esparcido tópicos y leyendas. Para colmo, el PP está imitando las posiciones radicales de Vox y el PSOE copia las posiciones radicales de Podemos…

SI Charles Baudelaire hubiera sido gaditano, a lo mejor hubiera escrito el repertorio de una comparsa. Era un genial poeta, con ese malditismo de enfant terrible que caracterizaba a ciertos literatos del siglo XIX. Pero hoy no me fijo en él por su aportación literaria, sino porque publicó unos ensayos titulados Los paraísos artificiales, que le vienen como anillo al dedo del Cádiz de hoy. Los dividió en dos partes: El poema del hachís y Un comedor de opio. Baudelaire era de esos que vivía en las fantasías por encima de la realidad. Pero en la búsqueda de paraísos artificiales, tenemos en Cádiz a unos discípulos de lujo. Y no me refiero a los que fuman canutos, sino a los que se apartan de la realidad para vivir en una alucinación permanente.
EL presidente de la Junta, Juanma Moreno, convocó ayer a los alcaldes de las ocho capitales de provincias andaluzas en el Palacio de San Telmo. ¿Los invitó a una barbacoa, como algunas familias que propagan el coronavirus cuando se reúnen sin precauciones? No, era para ejercer la cogobernanza en esta nuestra comunidad. Por culpa del coronavirus vivimos tiempos diferentes. Antes los gobiernos gobernaban solos, para eso habían ganado las elecciones. Pero ahora, como la gente está que trina, buscan a los demás para compartir las responsabilidades. Empezó Pedro Sánchez, que después de su nefasta gestión de la pandemia pidió el apoyo incondicional de todos para levantar el país que él había hundido previamente. Juanma no llega a tanto, pero ha querido dar un testimonio de la cogobernanza en los tiempos del Covid-19.
LAS playas son el principal aliciente de Cádiz en verano. En estas circunstancias de la nueva anormalidad, el pueblo se ha adaptado mejor que sus autoridades. ¿Quién nos iba a decir que iríamos a las playas con mascarillas, desde las escalerillas hasta las sombrillas, y paseando por las orillas? Cuando Pedro Sánchez decía que bastaba con lavarse las manos, nadie lo hubiera imaginado. Ahora se ríen de Donald Trump, porque también ha tragado con las mascarillas y afirma que es “patriótico” usarlas, después de que no se las ponía ni cuando visitó una fábrica de mascarillas. Pero no olviden que el doctor Simón, eminencia de las pandemias (ahí sigue el tío, de surfero con la segunda ola), también dijo que no hacían falta, antes de que él mismo enfermara con el coronavirus. Pero se trataba de las playas.
EN estos días, el Reino Unido, Francia y otros países europeos (a los que se podría sumar Alemania) le han clavado un rejón de muerte al turismo de verano en España. El Gobierno sigue demostrando su inutilidad. Están aplicando la cogobernanza para lo que les conviene (y así la culpa será de las autonomías), pero resulta que en la Moncloa mantienen competencias como el control de los aeropuertos, que depende de Sanidad Exterior. Están bajo sospecha, por falta de controles más fiables. Por eso, en Europa tienen miedo de España y quieren endurecer las medidas. El aeropuerto de Sevilla cuenta con 74 rutas para este verano. Entre ellas con países que aplicarán restricciones o recomiendan no viajar.
EL Cádiz ha ascendido a Primera con justicia y por méritos propios. Es más, debió ser campeón de la Liga Smartbank. Dando esto por supuesto, también hay que añadir otros detalles que explican lo ocurrido. Ha sido una temporada muy diferente de lo habitual. La suspensión de la competición en marzo concluyó con una miniLiga de 11 partidos finales que han alterado la competición. Con nuevas reglas, como los cinco cambios, y con unos protocolos por el Covid-19 que estallaron en la última jornada, con el escándalo del Fuenlabrada. Esa anormalidad (la interrupción y la Liga sin público y con nuevas normas) ha producido estragos en el rendimiento de los equipos que peor se adaptaron.