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EN este país tenemos democracia y libertad, por lo que cada cual puede hacer lo que quiera dentro de un orden. También mostrar en público sus simpatías o sus antipatías. Sin embargo, nuestros actos son nuestra responsabilidad y pueden tener consecuencias. Fue Alfonso Guerra, un ilustre socialista, de amplísimo pedigrí, quien recordó que aquel que se mueva no sale en la foto. Y eso también se sabe en el PSOE (como en los demás partidos) desde hace tiempo. Así que al salir en la foto Fran González, con el puño en alto, al lado de Pedro Sánchez, eso también puede tener consecuencias. Tantas que ese puño le puede hacer la puñeta. O no, depende.
ALGUNOS piensan que será fácil, que Susana Díaz se convertirá en la lideresa del PSOE. Como ya ha confirmado que se presenta (a lo justo para fastidiar el mitin de Pedro Sánchez en Cádiz) ha llegado el momento de buscarle sucesión. Aunque lo más sensato sería que siga en la presidencia de la Junta de Andalucía. Al menos, mientras no tenga unas elecciones generales en el horizonte. Aquí es razonablemente feliz. Aquí discute con Juanma Moreno el del PP y con Teresa Rodríguez la de Podemos, un poco menos con Antonio Maíllo el de IU (que en tiempos aún cercanos gobernaba con el PSOE) y casi nada con Juan Marín el de Ciudadanos, que le brinda su apoyo. Todos son actores secundarios en la política nacional, donde no conseguirían un Goya de premio. Susana tampoco es diputada del Congreso y no puede sostener tensos debates con Mariano Rajoy ni con Pablo Iglesias.
LA despedida del Juan Sebastián de Elcano, que inició ayer en Cádiz su crucero de instrucción, es uno de los últimos testimonios que sobrevive del Cádiz militar, que también se está perdiendo. Esta ha sido una ciudad militar en los últimos siglos. Especialmente desde final del XVI, cuando el ataque del conde de Essex con los ingleses en 1596 demostró que era vulnerable. Después, en los tiempos de su esplendor comercial, fue el puerto más importante de España porque estaba bien defendido. Sin una protección adecuada, tampoco hubiera sobrevivido la ciudad al asedio de los franceses, a principios del siglo XIX; ni se hubieran trasladado aquí las Cortes, ni se hubiera aprobado la Constitución de 1812, ni nada de eso. Por resumir: Cádiz prosperó, gracias a que era una ciudad militar, resguardada por murallas, baluartes y castillos, con cañones orientados hacia donde hiciera falta.
DEMASIADOS apuros para vencer al Rayo Vallecano. Demasiados porque este partido debió quedar resuelto antes del descanso. En la primera parte el Cádiz dispuso de ocasiones para haber conseguido al menos dos o tres goles. No fue así, y casi se estropea el resultado, en una segunda parte conformista. Otro rival posiblemente hubiera puntuado si le juegan así. Pero este Rayo Vallecano es una sombra de lo que fue. Como no reaccione a tiempo, pueden acabar en el pozo de la Segunda B. Por el contrario, el Cádiz ya sólo mira hacia arriba. Bueno, hacia las eliminatorias de ascenso, porque Levante y el Girona ya están casi ascendidos.
CADA partido tiene sus costumbres. Las respeto profundamente, pues allá ellos. En el PSOE siempre han existido familias, desde los históricos y los renovados que empezaron en Suresnes, o después con los felipistas y los guerristas. En Cádiz aún se conocen más familias. Algunas contaron con apellidos que procedían del franquismo, pero que les salieron los niños puño en alto; y otros que se apuntaron a ver de qué familia me hago, según las orientaciones del levante y el poniente. Todos no tenían familiares en Alcalá o en Chiclana, aunque no era raro. Así se ha llegado a lo de ahora, que es lo mismo de antes, pero con otras adhesiones. El PSOE de Cádiz City, además, es más intenso que en el resto de España. Pues aunque en casi todas partes han gobernado los ayuntamientos, antes o después, aquí no ganan unas municipales desde hace 26 años. Un cuarto de siglo. Eso también se nota.