EN 2025, al PP y al PSOE les ha dado el frenesí por competir a ver quién habla más de viviendas. Hablar por hablar. Construir es otra cosa, y requiere albañiles. Aunque más viviendas que el PP y el PSOE juntos hicieron en los años de Franco, todo hay que decirlo. Era un dictador, pero aquel régimen sabía que mientras construyera pisos y la gente tuviera su cochecito y su pluriempleo no le harían ninguna revolución. Y se murió sin que nadie le hiciera una revolución. La revolución se la van a inventar a los 50 años de muerto. Y, de paso, quieren construir algunos pisitos, porque hay muchos necesitados. En Cádiz ya han aparecido terrenos de la noche a la mañana.

SALIÓ una princesa, entre una niebla que se paseaba, con Cádiz al fondo. Las lágrimas de los padres de todos los años, pero también el Rey y la Reina despidiendo con orgullo a su hija Leonor, que heredará la Corona de España. Princesa que se les va a Ultramar por esos mares de menta amarga. Ya escribió Rafael Alberti que la mar más verde es la de enero. Y Cádiz vuelve a ser lo que fue cuando el buque escuela Juan Sebastián de Elcano zarpa del puerto con los guardiamarinas. Es la última reminiscencia del Cádiz de Ultramar y de un puerto que fue el principal de las Españas, la entrada y salida del Reino para los que viajaban a América.

AQUEL 22 de julio de 2007, el obispo de Cádiz y Ceuta, Antonio Ceballos Atienza, coronó a la Virgen del Carmen. Quienes aquel día estábamos en la Catedral de Cádiz sabíamos que la Virgen del Carmen se había coronado gracias a Manuel Cotorruelo Solano, entonces hermano mayor de la Archicofradía, que había conseguido que se cumpliera un sueño y se rompiera un agravio. Porque durante muchos años esa petición había permanecido sin respuesta. Hoy, cuando Manolo ha fallecido, es de justicia recordar que gracias a él se consiguió que la Virgen del Carmen se uniera en 2007 a la Virgen del Rosario y la Virgen de la Palma en la trilogía mariana que Cádiz coronó por todo lo alto.

EL 29 de diciembre de 2024 fue inaugurado en la Catedral de Cádiz el Año de la Esperanza. En la de Cádiz y en las catedrales del resto del mundo, pues es una conmemoración que se organiza en todo el orbe católico. Es un Año Jubilar. Al decir esto, un sector de la gente que no ha estudiado Religión piensa que es un año para jubilarse, pero no se trata de eso, sino que jubilar viene de júbilo, que manifiesta alegría. En realidad, la jubilación también suele ser una alegría, para el jubilado y para el que lo sustituye en la empresa cuando queda la vacante.

HEMOS entrado en el Año Nuevo, pero en Cádiz siguen como en el año viejo. En Cádiz tenemos unas autoridades que se pasan la vida cambiando los nombres, según el color del cristal con que se miran. Parece que los de izquierda se miran mejor. Pero no cambian las cosas de la gente, no cambian las condiciones de vida de los gaditanos y las gaditanas, no cambian la pobreza por la riqueza, ni buscan inversiones favorables para el empleo. Aquí sólo se cambia lo sencillo. Y lo mismo se quita el nombre de una calle, que el de un estadio, que el de un puente. Por quitar que no quede. Uno me dijo: “mientras no me quiten la cartera, a mi plim, que se distraigan quitando nombres”.