DESDE hace 40 años, o puede que más, se viene hablando en Cádiz de recuperar las fiestas del Corpus Christi. Los ignorantes de la memoria histórica creen que esta fiesta alcanzó su esplendor en los tiempos de Franco, porque obligaban a los soldados a cubrir las calles de la carrera (que era más corta, pues la procesión pasaba por Cobos y Cristóbal Colón para salir a Nueva), además de que organizaban una corrida de toros por la tarde. Pero la solemnidad del Corpus en Cádiz brillaba antes, en los años del esplendor de la ciudad. Se pueden consultar los antiguos periódicos y las viejas guías para saber que el Corpus de Cádiz era solemnísimo, desde antes de que hubiera nacido el tatarabuelo de Franco y cuando los Carranza vivían en Galicia. Y si ha decaído en los últimos años, no es sólo por criterios políticos, sino por la apatía lamentable que hay en Cádiz.

LA Caleta ha perdido su bandera azul para la temporada de verano 2022. En otras circunstancias (con un alcalde o alcaldesa que no presumiera de caletero) hubiera sido un bastinazo. Se hablaría del ecologismo, el Medio Ambiente y el ambiente completo que se respira en tan pintoresca y famosa playa. Se hablaría del daño atroz para la imagen turística de la marca Cádiz. Se hablaría de que la derecha tiene la culpa, porque el capitalismo no se preocupa por la pureza ecológica y el cambio climático. Pero de nada de eso se habla, ni se hablará. La bandera se ha perdido y nadie sabe cómo ha sido. La bandera se perdió como el barco del arroz. Lo único bueno de esta pérdida es que la bandera se puede recuperar para el año que viene. ¿Con otro alcalde para izarla? Ya se verá.

HOY comienza el Concurso Oficial de Agrupaciones del Carnaval de Cádiz (COAC), con las semifinales de infantiles en el Gran Teatro Falla. Escribir este artículo el 11 de mayo resulta rarísimo, pues el COAC solía empezar cuatro meses antes, en enero, nada más terminan de pasar los Reyes Magos. El concurso de adultos arranca el próximo lunes, día 16. Ya saben lo motivos del aplazamiento. Pero se debe recordar algo que están olvidando: la diferencia entre el Carnaval y el concurso del COAC. El Carnaval propiamente dicho tiene por escenario las calles y plazas de Cádiz. Ya se ha celebrado este año, a pesar de la pandemia del Covid 19 (que todavía la OMS no ha dado por extinguida), en sus fechas correspondientes. Carnaval en las calles hubo. A pesar de no haberse organizado el concurso aquellos días.

LA Catedral de Cádiz cumplió tres siglos el pasado martes, 3 de mayo. Todavía no la han trasladado a otra localidad de la provincia, que por cierto tiene dos diócesis: la de Cádiz y Ceuta y la de Jerez-Asidonia. La Catedral es el primer templo diocesano. Sus obras fueron largas, tanto que todavía no han acabado. Faltan varios espacios previstos. Además de la linterna que remataría la cúpula. La Junta de Andalucía incluso aprobó el proyecto de la linterna en la restauración de Juan Jiménez Mata, pero el Ayuntamiento no dio licencia (cuando era alcaldesa Teófila Martínez), por considerarlo inapropiado. Desde luego, lo primordial es conservar bien la Catedral, que deja mucho que desear. Y no ya por falta de interés del Obispado, sino por el mal de la piedra y sus costosos y constantes arreglos derivados.

LOS franciscanos han anunciado que se irán del convento gaditano de San Francisco a partir del 1 de septiembre. Al parecer, atenderán la iglesia con frailes de su convento de Chipiona. Es una noticia triste. No sólo para los creyentes católicos, sino también para los ateos. Porque es un síntoma más de la decadencia de la ciudad. Se van los franciscanos, se fueron los jesuitas, se fueron los mercedarios, y los carmelitas se quedaron en San Fernando, como Zara y Massimo Dutti. Ya sé que parece una herejía, pero es la realidad. Se van los frailes porque escasean las vocaciones, y hoy en día muy pocos jóvenes quieren renunciar a las libertades mundanas para ser frailes. Pero también se van porque su permanencia en Cádiz es ruinosa. Todavía no se han ido de ciudades donde hay más actividad económica y más participación religiosa.