LA crisis del coronavirus viene de una pandemia global, como se encarga de recordar Pedro Sánchez para encubrir sus torpezas en la gestión, pero tiene consecuencias locales diferentes, según los territorios. Ya se ha explicado para la desescalada del confinamiento, que no debería ser igual en Andalucía que en Madrid, ni afecta igual al medio rural que al urbano. Tampoco afecta igual a todas las ciudades, ni a todos los municipios, grandes o pequeños. Por ello, los ayuntamientos son parte del problema y de la solución. Hay que tener en cuenta las necesidades de cada lugar. Y ahí es donde se intuye un gravísimo peligro para Cádiz y para otros municipios de la provincia.

EN estos momentos, es imposible saber hasta cuándo durará el confinamiento en Cádiz. Pedro Sánchez ya ha pedido prolongar el estado de alarma hasta el 9 de mayo. El presidente de la Junta, Juanma Moreno, por fin le ha reclamado que en Andalucía se suavice antes que en otras comunidades con más muertos. A partir del día 27, van a tratar a los niños igual que a los perros a la hora de pasear. Sin embargo, parece que no permitirán algunas medidas de relajación que ya existen en los demás países de la Europa confinada, como correr y caminar durante algunas horas del día. Sería como si vamos al supermercado, pero sin bolsas, y con cierto espíritu deportivo, sin llegar a lo Kipchoge. Mientras, siguen publicando estudios que alertan de que Cádiz no está tan mal como para acentuar el sadomasoquismo. Y, además, tenemos sol y playas.

A medida que avanzan los días, se sigue observando que la crisis del coronavirus está manejada a la medida de Madrid. Ya escribí otro artículo, insistiendo en la tesis por la que abogan muchos expertos: adaptar las medidas a cada territorio. No es igual la incidencia sanitaria y económica en Madrid que en Andalucía o en Canarias. Como no es igual la incidencia en las zonas urbanas y en las rurales. Zahara de la Sierra no es como Madrid. Esa diferenciación ya la están aplicando en la mayoría de los países, pero aquí no se atreven por una falsa igualdad. El Gobierno no quiere asumir que los andaluces o los canarios tengan medidas más suaves. A pesar de que le puede costar casi 3.000 millones de euros a Andalucía, según algunos estudios.

VUELVO al nuevo hospital de Cádiz, aquel que prometió Chaves en 2005 y que anunció para 2012, en los antiguos terrenos de CASA. Ya escribí el pasado miércoles que va a ser ahora o nunca. Todavía hay personas que preguntan: ¿pero, de verdad, hace falta? Pues sí, y no sólo para la futura pandemia del coronavirus, o lo que sea, y la asistencia sanitaria que habitualmente prestan estos centros hospitalarios, sino que además es una gran oportunidad para Cádiz. En ese proyecto deben colaborar la Junta de Andalucía, la Zona Franca y el Ayuntamiento de Cádiz. Parece difícil, porque serán necesarios unos pactos de la plaza de España o algo parecido, ya que en la Junta gobiernan el PP con Juanma Moreno y Ciudadanos con Juan Marín, mientras que en el Ayuntamiento manda Kichi, de Adelante Cádiz (ex de Unidas Podemos), y en la Zona Franca, que depende del PSOE, está como delegada Victoria Rodríguez.

EL pasado lunes, en una de sus memorables intervenciones, el ministro de Sanidad, Salvador Illa, dijo que ahora las residencias de mayores y los hogares son focos “importantes” de contagios. ¿Los hogares? ¿En tu casa o en la mía te la pega el coronavirus? Respondía a una pregunta sobre la aparición diaria de nuevos contagios, a pesar del encierro. Si la gente no sale, si ya ha pasado el periodo de incubación desde que empezamos a estar confinados, lo normal sería que sólo surgieran casos por contagios en los hospitales o en lugares de riesgo, como las citadas residencias de mayores, los supermercados, las comisarías, los cuarteles del Ejército y la Guardia Civil, etcétera.