ESTE era un secreto a voces, que lo sabía media Sevilla: van a talar los plátanos de la plaza de San Lorenzo. Lo cuento hoy, que es viernes del Señor y viernes de besamanos de la Soledad, y cuando vengo de escribir un texto sobre Romero Murube. ¿Qué pensaría don Joaquín, al conocer que los plátanos de San Lorenzo serán talados? Tristemente, da igual lo que pensara, pues les han extendido el certificado de defunción. Y se debe añadir, ojo, que no es por un arboricidio mal entendido, no es porque el alcalde Espadas se disfrace de Juan Serrucho, sino que esos árboles ya no tienen remedio.
TANTO ha gustado el Año Murillo que ahora en un año caben tres o cuatro. Se suponía que este sería el Año Magallanes, como han denominado a la conmemoración del 500 aniversario de la primera circunnavegación, a pesar de que no duró un año, sino que salieron de Sevilla el 10 de agosto de 1519 y regresaron 18 marineros al mando de Elcano el 8 de septiembre de 1522. Así que lo del año es por ponerle un nombre. Ahora hemos llegado al Año Bécquer, que es otra impropiedad, ya que van a celebrar el Año de los Bécquer, el poeta Gustavo Adolfo y el pintor Valeriano, cuyos apellidos oficiales eran Domínguez Bastida. Los Bécquer vienen del nombre artístico que adoptó el padre, el también pintor José Domínguez Bécquer, herencia de unos antepasados ricos de origen flamenco que llegaron a Sevilla en el XVI, como tantos. Los dos hermanos del Año Bécquer murieron con tres meses de diferencia (Valeriano en septiembre y Gustavo Adolfo en diciembre, ambos en Madrid), pero sus méritos artísticos no están al mismo nivel.
LA polémica comenzó con un ensayo de Los Panaderos. Según pareció, algunos policías locales confundieron a la parihuela con un camión de reparto. A Juan Carlos Cabrera, en su calidad de responsable municipal del Tráfico y de las Fiestas Mayores, esta bulla le ha pillado de pleno. Por lo que puede darse el caso de que las parihuelas sean reprobadas en los festejos de la Semana de la Movilidad o algo de eso. Conozco a personas que piensan que las parihuelas son peor tratadas que los patinetes eléctricos. A pesar de que las vemos venir, y es poco probable que arrollen a una criatura. Por el contrario, se conocen casos en que un paso ha sido atropellado, como el famoso incidente del tranvía con el paso de palio de la O, en el que resultó herido Salvador Dorado.
EL principal despilfarro en las obras públicas es empezarlas y no terminarlas. Cuando no se hace nada, se supone que no se gasta nada. Pero cuando una obra se queda interrupta, nos perdemos lo mejor, que es disfrutarla. No cumple sus fines cuando está incompleta y gastan. Por eso, debemos evitar caer en la trampa del ministro de Fomento, José Luis Ábalos. Este señor, desde el episodio con la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, parece que es el ministro de Asuntos Exteriores. Apenas se refiere ya a las obras públicas, sino que va dando versiones de su casuística. Hay una ministra de Asuntos Exteriores, señora de vida oculta, que vive sin vivir en ella, como si no existiera, y ahora ha desaparecido el señor de Fomento, ocupado en disimular.
EL empleo industrial en Andalucía (sobre todo en Sevilla y en Cádiz) siempre ha estado bajo lupa. La apuesta por grandes industrias ha sido azarosa y ha pasado por momentos de expansión y de ruina. En Sevilla se cargaron los astilleros públicos en la reconversión naval. Nunca se ha sabido exactamente cuántos puestos de trabajo perdieron. En los tiempos de Felipe González empezaron las reconversiones a lo grande. Al declive del sector naval en Sevilla le siguió el auge del sector aeronáutico, que ha sido presentado por todos los presidentes de la Junta como la panacea universal del empleo industrial y la tecnología. Pero el sector aeronáutico ha pasado de ser una maravilla a estar a pique de un repique.