IMAGINA un clavel blanco de la Amargura que guiña a San Juan, un clavel rojo del Cristo del Amor que acaricia el pelícano, un clavel rosa del Dulce Nombre, el Valle o el Patrocinio, un tulipán abierto para la Virgen de Regla, un lirio de la Quinta Angustia o de Jesús Nazareno, un ramillete de azahar de la Virgen de la Concepción, un clavel ensangrentado que roza el talón del Gran Poder, un clavel que espera una lágrima de la Esperanza Macarena o una orquídea que se cimbrea en una jarra de la Esperanza de Triana, un clavel rojo que va a morir en el puente con el Cachorro y que ha muerto a la vera del sudario de la Mortaja, o un lirio que se ocultaba en la noche de San Lorenzo junto a la cruz vacía de la Soledad.
UNA de las características de la pandemia del coronavirus en España es su alta incidencia en las residencias de ancianos. Es curioso que hayan cambiado la denominación después del desastre. Hasta ahora se denominaban residencias de mayores, o residencias geriátricas. Pero, a partir de la proliferación de casos, han vuelto a ser ancianos, como se decía en otros tiempos. La ancianidad parece que expresa mejor una cercanía a la muerte, que la hace más llevadera. Al principio indicaron que el coronavirus sólo mataba a personas mayores, o con patologías previas. Parecía un matiz subliminal para restarle gravedad.
TODO el mundo está esperando a ver quién descubre la vacuna del coronavirus. El país que la consiga se va a forrar. Donald Trump ha intentado fichar a unos investigadores alemanes que estaban desarrollando un proyecto, pero Ángela Merkel ha nacionalizado a sus científicos. Sin embargo, en China van por delante. Allí empezó y allí se va acabar. Es la orden que ha dado Xi Jinping. En China hay médicos e investigadores trabajando las 24 horas del día, desde hace dos meses, para encontrar una vacuna efectiva. El Ministerio de Defensa chino ha informado que ya tienen una vacuna que parece eficaz y que empezarán las pruebas con seres humanos, tras testarla con animales. Allí se testa lo que haga falta. Tienen nueve proyectos, por si acaso.
LAS medidas económicas y laborales aprobadas ayer por el Gobierno de Pedro Sánchez intentarán minimizar los otros daños causados por el coronavirus. Ahora lo principal es frenar la pandemia; pero en Andalucía, en general, y en Sevilla, en particular, no podemos perder de vista que será ruinosa. Las dificultades y los nuevos cambios sociales que originará el coronavirus pueden destrozar a la economía sevillana y han llegado en el peor momento. En otras regiones y ciudades de España, como Madrid, tendrán alternativas, por la diversificación de sus actividades económicas. En Sevilla afectará de lleno al turismo, y de rebote a la industria aeronáutica, por lo que puede hundir la economía local.
ENTRE los derechos y libertades que nos han suprimido a los españoles con motivo del estado de alarma, no está la libertad de expresión. Es decir, que no existe una censura previa, ni la autocensura. Aunque algunos creen, equivocadamente, que no se pueden criticar las medidas del Gobierno, porque eso afecta a su eficacia y no es leal. Sucede lo contrario. Todos debemos aceptar y cumplir esas medidas, pero también se puede criticar con fundamento lo que parecen manifiestos errores. Gracias a eso han evitado peligros graves, como contagiar a los peluqueros y peluqueras. Y, además, que las medidas no son perfectas y los mismos gobernantes las incumplen. Como lo demuestra que las esposas de Pablo Iglesias y Pedro Sánchez, y otros políticos han dado positivo. Los últimos en caer han sido Quim Torra, presidente de Cataluña, e Isabel Díaz Ayuso, presidenta de Madrid. Por cierto, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, saludó afectuosamente a Díaz Ayuso, en un acto oficial reciente. Se pudo ver en televisión.