EN la muerte de Luis Becerra, se han recordado aquellas espectaculares exposiciones que dirigió y que marcaron una época en Sevilla. Sin duda, no ha tenido el reconocimiento que merecía, y en los últimos años, ya jubilado, no fueron bien aprovechados sus conocimientos. Estaba por encima de la priostía, por encima de los vestidores, y por encima de quienes han creado sus reductos de amigos para montar un chiringuito cofrade. Luis Becerra quería y entendía el mundo de las cofradías, y no sólo por su vinculación macarena. Puede que incluso fuera capillita. Sabía distinguir el trigo de la paja, y eso suele ser mortal, a la hora del recuerdo, cuando alguien ya no sigue en el ámbito del poder, porque los envidiosos avivan sus rencores.
HOY, 14 de febrero, es el día de los enamorados, que a algunos les parece un invento para regalar en temporada baja. Esta fiesta, como casi todas las nuestras, tiene un origen cristiano, para consagrar el amor verdadero y puro. Se creó para cargarse las fiestas lupercales de los romanos, que eran paganas y antifeministas, ya que se dedicaban a desollar y sacrificar cabras y otros animales para hacer látigos con sus pieles, con los que azotaban a las mujeres, pues creían que así aumentaba su fertilidad. Esto se apunta para que veáis que las fiestas paganas solían ser reaccionarias y crueles, y que las cristianas aportaban un progresismo en aquellos tiempos, aunque los paganos de hoy digan lo contrario.
EL pleno municipal sobre los túneles de la SE-40 tuvo una revelación sorprendente, que ha pasado sin pena ni gloria, porque parece increíble. El alcalde, Juan Espadas, dijo que en el caso de que el Ministerio de Fomento opte por construir un puente en la SE-40, en vez de los túneles, reclamará a Ábalos que invierta la diferencia en pagar las obras de la línea 2 del Metro. Es increíble porque Ábalos le va a dar a Sevilla el gato del puente (en vez de la liebre del túnel) precisamente para ahorrarse la diferencia, que podría ser de unos 700 millones de euros, aunque nunca se sabe, porque estos millones de las obras públicas se manejan como si fueran calderilla. No entro en si ese dinero que se ahorrará en Sevilla lo destinará a inversiones en Cataluña, como dicen las lenguas de la oposición. Pero lo más sorprendente es que el alcalde Espadas debe empezar por aclararse con él mismo. En estos asuntos, con tantos millones en juego, no puede dar palos de ciego.
CON los muertos pasa lo mismo que con los vivos: hay categorías mediáticas. Unos son magnificados y otros parecen invisibles. En estos días, se difunden las medidas de prevención que la Consejería de Salud y Familias ha enviado a los hospitales sevillanos para la prevención del coronavirus de Wuhan. El consejero, Jesús Aguirre, sigue los protocolos de la Organización Mundial de la Salud. Algunas personas pueden pensar que nuestros sanitarios están en riesgo de infectarse, pero de momento no es así. Hasta ahora el número de casos del coronavirus en Sevilla y la Península Ibérica es de cero patatero. Han aparecido dos o tres casos en Canarias y Baleares, ninguno de ellos con síntomas graves.
LA película Parásitos, de Corea del Sur, ha sido la histórica triunfadora de los premios Oscar. Ha ganado el doblete de las películas (por primera vez hasta ahora), también al mejor guión, y además Bong Joon Ho ha sido distinguido como el mejor director. Parásitos ya había ganado la Palma de Oro en Cannes, pero este enorme éxito en los Oscar parece sorprendente. Sin embargo, no lo es tanto. Incluye varias películas en una. A través de una historia que tiene de todo, nos muestra uno de los problemas esenciales de la humanidad: las diferencias entre ricos y pobres. Centradas en Corea del Sur y en nuestros días. Pero con unos escenarios que podrían haber rodado en el Polígono Sur o Los Pajaritos y en un chalé de lujo del Aljarafe o en un cortijo.