CUANDO España ganó en 2010 su primer Mundial de fútbol, en Johannesburgo (República Surafricana), José Antonio Camacho (hasta entonces exfutbolista ilustre y exseleccionador de cuartos de final) pasó a la…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
RESULTA paradójico que en Sevilla se hable y polemice sobre el éxodo del centro y la turistificación, mientras se olvida una de sus consecuencias: la expansión de los suburbios en las periferias. El modelo de vivienda por el que se apuesta en los nuevos suelos remite a un modelo que…
LA gente facha está diciendo: “El sanchismo del PSOE se ha convertido ya en marxismo puro”. Y critican la coalición que los del PSOE han formado con los del Frente Amplio y otros colegas podemitas, comunistas, inquilinas y de variado pelaje para ganar en el Senado. Ah, ¿pero no habíamos…

AL cumplirse los 10 años del asesinato de Marta del Castillo han vuelto a ponerse los focos mediáticos sobre un caso que sigue provocando una oleada de indignación popular. Se diga lo que se diga, ha sido un fracaso para la Policía y para la Justicia. Es cierto que Miguel Carcaño se confesó autor del crimen, que está pagando sus culpas en prisión (tras ser condenado a 21 años), y que no se le ha permitido beneficiarse de ventajas penitenciarias. Es cierto que los sospechosos fueron enjuiciados y que algunos quedaron absueltos por falta de pruebas. Sin embargo, aún se ignora dónde está el cadáver de Marta. No ha sido hallado, ni se sabe dónde puede estar.
EL nuevo turismo gaditano es el de la nueva cocina. Se ha notado en Fitur, donde la Diputación ha apostado por las ferias y eventos relacionados con la gastronomía. No es por casualidad, sino porque The New York Times es un diario influencer de tomo y lomo (en manteca). Ha puesto el foco al situar a Cádiz entre los destinos del 2019, y destacar de modo sobresaliente la cocina gaditana. Ahí tenemos un filón. Se añade a otros que ya existen, y que no se pueden olvidar, como el turismo de playas en verano y el cultural durante todo el año. En conjunto, es una oferta imbatible. Y contra eso no hay que despotricar, sino aprovecharlo para atraer turismo de lujo y aumentar el nivel de renta provincial.
DECÍAMOS ayer que la Junta, en esta nueva etapa, debería reconocer con el nombramiento de Hijo Predilecto de Andalucía a Antonio Burgos, que se lo merece desde hace muchos años. Y nadie lo podría ver como un favor, porque él siempre ha sido independiente y ha repartido para todos, a izquierda y derecha. Pero no es el único caso de marginación. En el listado de medallas e hijos predilectos aparecen muchas personas que se lo merecían, pero también un montón de colegas y amigotes, casi todos de la misma cuerda. En el mundo del arte y la cultura han sido sectarios. Por ejemplo, no han concedido la Medalla de Andalucía a Luis Álvarez Duarte ni a ningún imaginero andaluz, mientras reconocían a artistas de inferior valía y méritos.
EXISTE un clamor popular y ciudadano para que el cambio se note. También para darle otro aire a las medallas y distinciones del 28-F. Si Andalucía celebra en ese día su autonomía, que fue la reconquista democrática de la libertad, se debe notar, pero de verdad. Empezando por incluir en los nombramientos a los que fueron castigados con un vergonzoso y partidista olvido. Por eso, varios compañeros periodistas, a los que me adhiero, están pidiendo estos días la Medalla de Andalucía para Antonio Burgos. Pero seamos justos. La Junta no debe concederle una medalla, sino nombrarlo Hijo Predilecto de Andalucía, su máxima distinción. Igual que lo nombraron Adoptivo en Cádiz, en tiempos de Teófila. Se lo merece desde hace muchos años. Y no sólo porque sea un gran periodista, un maestro de generaciones de articulistas, sino por su importancia para forjar la conciencia de Andalucía.
EXISTE un clamor popular y ciudadano para que el cambio se note. También para darle otro aire a las medallas y distinciones del 28-F. Si Andalucía celebra en ese día su autonomía, que fue la reconquista democrática de la libertad, se debe notar, pero de verdad. Empezando por incluir a los que fueron castigados con un vergonzoso y partidista olvido. Por eso, varios compañeros periodistas, a los que me adhiero, están pidiendo estos días la Medalla de Andalucía para Antonio Burgos. Pero seamos justos. La Junta no debe concederle una medalla, sino nombrarlo Hijo Predilecto de Andalucía, su máxima distinción. Igual que lo nombraron Adoptivo en Cádiz, en tiempos de Teófila. Se lo merece desde hace muchos años. Y no sólo porque sea un gran periodista, un maestro de generaciones de articulistas, sino por su importancia para forjar la conciencia de Andalucía.