ALGUNAS noticias se repiten en Cádiz cada medio siglo, o incluso antes. Parece como si la ciudad viviera en una historia cíclica. De modo que, al revisar periódicos de siglos…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
SE celebra mañana la Fiesta del Trabajo. O como se denomine ahora. Esta celebración ha tenido una evolución palpable en el último siglo. En los tiempos de Franco era el día de San José Artesano. Después, cuando llegó el color y la democracia, el 1 de mayo era la gran…
LA inmigración debería ser tratada con criterios realistas y objetivos. Sin embargo, tanto la extrema derecha como la extrema izquierda incurren en un populismo que ha esparcido tópicos y leyendas. Para colmo, el PP está imitando las posiciones radicales de Vox y el PSOE copia las posiciones radicales de Podemos…

CUANDO un banco, un gran almacén, la Iglesia, una empresa o un duque venden o permutan un edificio es considerado como un pelotazo. Dicen que es otro caso de especulación capitalista, generalmente para hinchar la burbuja de hoteles de lujo en Sevilla. Mientras que si lo hace un sindicato, como CCOO, o el propietario del edificio, que es Patrimonio del Estado, es valorado como un acuerdo beneficioso para todas las partes. Eso es lo que va a ocurrir con el antiguo edificio de los sindicatos verticales del franquismo, en la plaza del Duque.
ESTE artículo se lo dedico a José Ramón del Río, gran cliente del Vaporcito y el Catamarán, que esta tarde presenta su libro de artículos Desde el Fénix en el Casino Gaditano.
Hace algo más de un año, en octubre de 2017, el alcalde de Cádiz, José María González, envió una carta al consejero de Cultura, Miguel Ángel Vázquez. Se puede considerar esa misiva como una epístola al consejero. El alcalde afirmaba que la Bahía “ha perdido una de sus imágenes más icónicas, reconocibles y reconocidas, y más ligadas a su historia”. Puede que la apreciación sea un poco exagerada, como casi todo lo suyo, pues a pesar de ser icónico, el Vaporcito no participó en el Descubrimiento de América con Colón. Es relativamente histórico.
HAY mucho en juego. Hay cuatro años en juego. Por eso se entiende muy bien que Pedro Sánchez no venga a Sevilla en toda la campaña electoral. Aunque ayer estuvo con Susana Díaz en Chiclana, para disimular, en una de las dos presencias que tendrá el presidente del Gobierno en toda la campaña andaluza. Cuando el Consejo de Ministros del paripé, Pedro se reunió con Susana en los jardines de San Telmo, por donde ella lució su mono naranja dulce. Puede que fuera allí donde le pidiera: “Y no pisarás Sevilla”. Mejor sola que mal acompañada. Mejor a su aire que con el hombre que pactó con Podemos y los independentistas catalanes. Cuanto más lejos esté, mejor. Dicen que, por el mismo motivo, han ocultado el logotipo del PSOE en los carteles, donde se lee +Andalucía.
RESULTADO engañoso. El 1-3 no guarda relación con el partido. Lo normal hubiera sido que el Cádiz perdiera en Córdoba. Ganaron en los últimos minutos, cuando resultó providencial la entrada de Aketxe en el tercer cambio. Bajo una fuerte lluvia, estaba dando la sensación de que el Cádiz se conformaba con el empate, después de un partido repleto de imprecisiones. Pero en esta categoría equilibrada, la fortuna pone y quita puntos. El Córdoba estrelló tres disparos en la madera y tuvo casi siempre el mando. Pero su defensa es un coladero y el Cádiz, a última hora, supo aprovecharlo.
LAS encuestas del CIS de Tezanos te las puedes creer o no. Ya se verá el 2 de diciembre si iban bien orientadas. Pero la derecha, después de Rajoy, ha perdido el rumbo y la compostura. Ha vuelto a la división que mantuvo al PSOE de Felipe González durante casi 14 años en el poder. Así afronta un momento que algunos ingenuos confunden con una nueva primavera. La historia se repite cuando cometen los mismos errores del pasado. Lo entendió hasta Fraga, al que le costó trabajo aprenderlo. Ahora el centro y la derecha se han dividido en tres partidos que aspiran a la hegemonía: el PP, que la tenía; Ciudadanos, que la busca; y Vox, que incordia por el extremo.