LOS políticos, en su afán por conseguir votos, utilizan a veces el dinero público para ese fin. Y así estamos en unos tiempos en que la incredulidad de los votantes…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
RESULTA patética la capacidad de la ultraizquierda para practicar el odio mientras se presentan como víctimas. Al parecer, en el catecismo laico del pseudo progre ahora es pecado mortal salir de rey mago Baltasar embetunado, ya que lo consideran blackface. Y si el rey mago está representado por alguien del…
NADIE se debe fiar de Donald Trump. Ni sus amigos, ni sus enemigos. A todos los ha dejado con las vergüenzas al aire en Venezuela. Ha quedado clarísimo que no le importan los ideales, ni la política. Ni siquiera la economía, sólo los negocios. Y para negociar lo mismo le…

EN esta provincia, por culpa del catetismo localista, es muy difícil aprobar medidas que parecen obviedades. Una de ellas es que el aeropuerto se denomine de Jerez-Cádiz. El nombre de Cádiz (que no es sólo de la capital, sino de la provincia) debe estar presente. Eso no perjudica a Jerez, ya que no desaparecería; y así se refuerza la marca Cádiz, lo que también sería beneficioso para el municipio jerezano. Ahora o nunca. La Diputación Provincial debe ser la encargada de plantear y aprobar esa propuesta. Su presidenta, Irene García, no debe escurrir el bulto, sino implicarse activamente. Sería conveniente y provechoso para el turismo provincial.
SE puede afirmar, sin exagerar, que el Rey tuvo ayer una calurosa acogida en Cádiz. Viendo a Felipe VI presidir el almuerzo de los 150 años de Diario de Cádiz, en la antigua estación, era inevitable pensar que se abría una ventana para reajustar el tiempo. La grandeza de una tierra que alentó aventuras, que sufrió asedios, que ofreció su puerto a los barcos que iban o venían de América. El último rincón que le quedó a España para defender la libertad y promulgar una Constitución. Ese Cádiz, que contó con el firme apoyo de la Corona para sus mejores proyectos, es el que nunca se puede olvidar. Es el “Cádiz de Primera”, al que aludió Felipe VI, como un guiño, en el final de su discurso.
LA Justicia y la política tienen sus tiempos. Lo mismo pasa con el fútbol. No se interfieren entre sí, ¿verdad que no? Sin embargo, se da la curiosa circunstancia de que a veces se alinean unas conjunciones astrales espantosas, y empiezan los juicios de casos de corrupción cuando mejor conviene a este partido o al otro. O bien Hacienda cumple sus deberes en pleno desenlace del Campeonato de Liga; o cuando el Real Madrid ya había ganado otra Champions League. Ocurren rarezas. Leo Messi, el mayor contribuyente fiscal de España (incluyendo ahí a todos los genios de la corrupción), fue condenado. Y ahora le ha llegado el turno ¡a Cristiano Ronaldo! Justo en el momento ideal para hacer un buen negocio.
LA procesión del Corpus de Cádiz resultó perjudicada por el calor y el viento de levante. Además de los elementos adversos de este domingo, tiene el condicionante negativo de la esquizofrenia municipal. El alcalde y los concejales y concejalas del equipo de Gobierno unas veces cumplen sus responsabilidades y otras no. Unas veces acuden corporativamente a la cena de un premio del Carnaval (lo cual está muy bien), y después pasan descaradamente de asistir a la procesión del Corpus en nombre de la Ciudad. Después de que la concejala de Fiestas, María Romay, cumpliendo aquella vez con su deber, participara en la presentación del Corpus, junto al deán de la Catedral y el presidente del Consejo de Hermandades.
INCREÍBLE, además de muy injusto, que el Cádiz quedara eliminado. En los dos partidos ha sido mejor que un acobardado y afortunado Tenerife. Si el equipo canario se clasificó ha sido por una normativa injusta, que premia una mejor clasificación decidida por chiripa en la última jornada. No se pueden olvidar los dos arbitrajes. Sin ser descarados, han perjudicado al Cádiz gravemente. En Carranza con un gol anulado sin razón, que hubiera sido decisivo. Ayer, perdonándole el árbitro Areces dos veces la expulsión a Raúl Cámara, una en cada parte. A eso hay que sumar la falta de puntería. El Cádiz creó 12 ocasiones claras de gol y no aprovechó ninguna. El Tenerife marcó en la única de que dispuso en la primera parte.