HA comenzado la temporada media (o algo así) en las playas de Cádiz. Traducido significa que ya va mucha gente a tomar el sol y bañarse. Funcionan algunos servicios, pero…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
BASTARÍA con comparar el número de nazarenos que salieron en la Semana Santa de Sevilla este año con los de 2025 para llegar a una conclusión: es posible que el crecimiento esté tocando techo. Y que empiece a bajar en los próximos años. Al menos, en algunas cofradías. Los que…
LA gente ingenua pregunta: ¿cómo es posible que esté pasando lo que pasa en España y no pase nada? Pues, señoras y señores, porque en este país todo está al revés. Especialmente desde las elecciones de julio de 2023. Vivimos en el país de lo absurdo, donde Franz Kafka, si…

LA gente sencilla y los sanchistas acérrimos creen que en noviembre Pedro Sánchez volverá a ser presidente del Gobierno, y que seguirá en la Moncloa durante los próximos cuatro años. Consideran que las exigencias de los partidos de Frankenstein son un simulacro, para al final consentir el sí es sí y rendirse a los atractivos del presidente. Algo obtendrá cada uno en ese reparto: una amnistía, un referéndum, una mesa de negociación, cambiar palabras para que una nacionalidad sea una nación, unas transferencias, un recorte de la deuda, una financiación en la que dos y dos sumen cinco, una jornada laboral de menos horas y más sueldos que pagan las empresas, un blanqueo de la memoria histórica de hace 10 años mientras manipulan la de hace 75 años. Cualquier cosilla que presentar a sus aficiones para no volver a votar a corto plazo. Ante el riesgo de que gane Feijóo, ese pérfido señor, al que no quieren ni los suyos. O eso parece.
SUELEN aconsejar el transporte público unos señores y unas señoras que viajan en coches oficiales. O en coches particulares. O que, simplemente, no viajan. Y recomiendan lo público porque queda progresista, como de sumar votos, y creen que los ricos no viajan en transporte público, suponiendo que la clase business de los aviones y la clase preferente de los AVE no lo sea. Sin embargo, al transporte público le ocurre lo mismo que a cualquier servicio: debe competir por precio asequible, sí, pero también por calidad. Si es barato, incluso gratis, pero lento e ineficaz, no resultará competitivo e indignará a los usuarios. Es lo que sucede en los desplazamientos de Cercanías y Media Distancia. Es decir, para ir de Cádiz a Jerez, o de Cádiz a Sevilla en tren, pongamos por caso.
SIEMPRE que ocurre una catástrofe aumentan las precauciones para prevenir otra parecida. Es lo que sucedió tras el incendio en la discoteca de Murcia, en el que murieron 13 personas. Un suceso horrible, plagado de negligencias. Suponiendo que sean negligencias, que eso se deberá dirimir en los juzgados. Aún no se sabe por qué no cumplieron la orden de cierre del local. El Ayuntamiento de Sevilla, viendo lo que ocurrió en el Ayuntamiento de Murcia, anunció una operación de control del ocio nocturno, con vistas a Halloween. Porque Halloween ya estaba en el punto de mira.
HAY que felicitar a la Asociación de Empresarios del Transporte por reivindicar el proyecto del tren entre Cádiz y Algeciras. Aunque no se hagan ilusiones al respecto. Ese proyecto viene coleando desde el siglo XIX, y todavía no se ha iniciado. Algunas infraestructuras de la provincia se construyen con cierta lentitud; pero en este caso ya ha pasado casi un siglo y medio. El Gobierno de España incluyó en su Plan General de Ferrocarriles de 1877 una conexión ferroviaria entre las ciudades de Cádiz y Málaga, pasando por Algeciras. La Diputación de Cádiz lo había solicitado al Gobierno. Después de aprobarlo, lo descartaron, porque dijeron que no era rentable. Es lo mismo que dicen cuando no hay dinero para las obras, o se lo gastan en otras prioridades. Conseguirlo ahora tampoco será fácil.
EL otoño entró en Sevilla con la borrasca Bernard. No he entendido por qué no la han llamado dana, y han recuperado la denominación tradicional de borrasca, que es anterior a los tiempos de José Antonio Maldonado; ya se le oía a Mariano Medina, cuando se apostaba el bigote en los pronósticos meteorológicos. Ahora no hace falta jugarse el bigote para saber que una borrasca como las de antes provoca el caos en Sevilla y gran parte de Andalucía. Una borrasca merecedora de tal nombre paralizará los servicios de trenes, cortará carreteras y tirará árboles en las vías urbanas sevillanas. Algunos lo atribuyen al cambio climático, pero ha pasado siempre. Y no aprenden para minimizar las consecuencias.