HA comenzado la temporada media (o algo así) en las playas de Cádiz. Traducido significa que ya va mucha gente a tomar el sol y bañarse. Funcionan algunos servicios, pero…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
BASTARÍA con comparar el número de nazarenos que salieron en la Semana Santa de Sevilla este año con los de 2025 para llegar a una conclusión: es posible que el crecimiento esté tocando techo. Y que empiece a bajar en los próximos años. Al menos, en algunas cofradías. Los que…
LA gente ingenua pregunta: ¿cómo es posible que esté pasando lo que pasa en España y no pase nada? Pues, señoras y señores, porque en este país todo está al revés. Especialmente desde las elecciones de julio de 2023. Vivimos en el país de lo absurdo, donde Franz Kafka, si…

PARA entender lo que sucede en este país hay que situarse en el lugar del personaje. Pedro Sánchez se comporta como un psicópata del poder. Puede pervertir todo para alcanzar esa obsesión. Ha actuado a la desesperada, ha aceptado condiciones intolerables, ha tragado lo que hiciera falta, porque sabe que es su última oportunidad para seguir como presidente del Gobierno. Después de haberse enfangado en el charco de la amnistía, sabe que perderá las próximas elecciones. Por eso, ha esquivado el regreso a las urnas, tras las consultas al CIS y la confirmación de que no ganaría. Por eso, intenta engañar a la gente, diciendo que hace virtud de la necesidad.
ESTE artículo es bastante huachafo y lo entenderán mejor quienes hayan leído Le dedico mi silencio, la última novela de Mario Vargas Llosa, con la que el gran escritor se retira. Le ha salido un libro que es mitad novela y mitad ensayo, muy peruano, aunque con toques hispánicos. Para Cádiz es especialmente interesante, porque es una ciudad “un poco genovesa y un poco peruana”, según la glosó José María Pemán. Y porque Cádiz acogió el Congreso de la Lengua Española que se iba a desarrollar en Arequipa (Perú), y porque tuvo protagonismo el cajón, que es un instrumento peruano de necesidad, según Vargas Llosa. Y porque la huachafería es un concepto no sólo de aplicación peruana, y es parecida (aunque no igual) a lo cursi, una palabra que se inventó en Cádiz.
APOYARSE en los extremos siempre ha sido nefasto para las dos Españas. Este país sólo ha funcionado con moderación cuando el bipartidismo del centro derecha y el PSOE era fuerte. Cuando vemos peleas con los policías en las manifestaciones, de uno u otro extremo, malo. Estamos en un escenario bochornoso de la política, donde Pedro Sánchez quiere ofrece a los radicales independentistas una amnistía sin arrepentimiento, y donde las protestas de Vox abren huecos hacia el otro extremo ultra que se retro alimenta. Por eso, fue un buen ejemplo lo sucedido en el Ayuntamiento de Sevilla con las ordenanzas fiscales, que el equipo de gobierno del PP, con el alcalde José Luis Sanz, sacó adelante con apoyo del PSOE municipal, comandado por el ex alcalde Antonio Muñoz.
GRACIAS al pacto de Pedro Sánchez con los independentistas, se han vuelto los ojos del público hacia atrás, hacia la memoria histórica de la democracia. Para ver cómo el PSOE está desvirtuando su pasado. Podemos recordar que el PSOE llegó a la Moncloa, en 1982, con Felipe González y Alfonso Guerra, catapultados desde Andalucía, tras el referéndum del 28-F, que hundió a UCD. Y no se hubieran mantenido en el poder durante 13 años seguidos sin Cataluña, pero especialmente sin su granero de votos en Andalucía, donde se erigieron como adalides del andalucismo. Así lo atestigua que gobernaron en la Junta durante cuatro décadas.
GRACIAS al pacto de Pedro Sánchez con los independentistas, se han vuelto los ojos del público hacia atrás, hacia la memoria histórica de la democracia. Para ver cómo el PSOE está desvirtuando su pasado. Podemos recordar que el PSOE llegó a la Moncloa, en 1982, con Felipe González y Alfonso Guerra, catapultados desde Andalucía, tras el referéndum del 28-F, que hundió a UCD. Y no se hubieran mantenido en el poder durante 13 años seguidos sin Cataluña, pero especialmente sin su granero de votos en Andalucía, donde se erigieron como adalides del andalucismo. Así lo atestigua que gobernaron en la Junta durante cuatro décadas.