A la parroquia de Santa Cruz, todo el mundo le dice en Cádiz la Catedral Vieja. Con razón. No sólo por su antigüedad, que procede de 1262. No sólo por…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
SOMOS más papistas que el Papa. En Sevilla, una gran parte del mundo cofrade es de bandera pontificia, y gusta que venga el Sumo Pontífice, como pasó con Juan Pablo II en dos ocasiones, y que la Archidiócesis tenga un cardenal, como Madrid y Barcelona, sin ir más lejos. Por…
CONSTRUIR un túnel submarino en el Estrecho de Gibraltar, que conecte España con Marruecos, sería nefasto para Andalucía. Es un proyecto ventajoso para el interés marroquí y ruinoso para los españoles y los andaluces. Por eso, resulta extraño que el Gobierno de Pedro Sánchez recupere ese proyecto, que se planteó…

ESTE artículo se titula así en homenaje a Cormac McCarthy, uno de los mejores novelistas norteamericanos, al que se puede encuadrar en la generación de los genios perdidos para el Premio Nobel. Falleció recientemente, a los 89 años, cuatro días antes de que Bruno García fuera proclamado alcalde de Cádiz. Este McCarthy, que no guarda parentesco con el famoso hincha del Cádiz CF, publicó en 2005 una novela titulada No es país para viejos. Tuvo éxito, pero se hizo más famosa por la película que adaptaron en 2007 los hermanos Coen, con la que ganaron cuatro premios Oscar. La vida es así, a veces. A uno se le ocurren las ideas y otros se llevan los premios gordos por aprovecharlas.
HA dado la casualidad de que el fallecimiento de Alfredo Flores ha coincidido con el de Carmen Sevilla, con lo cual los artículos de necrológicas se están centrando en la popularísima artista. Ese reconocimiento no debería influir en que pase desapercibido el que se merece el Fiscal Jefe de Sevilla. Así se le conocía, pues no se imaginaba nadie a un fiscal jefe que no fuera don Alfredo. Y todos los que llegaron después, cada uno con sus aportaciones, no han tenido la popularidad ni el prestigio de quien consiguió ser a la vez salmantino y sevillano. Fue un personaje fundamental para la Sevilla de la Transición. O por decirlo como en el baloncesto: uno de los personajes del último cuarto del siglo XX.
A los pocos días de tomar posesión el nuevo alcalde de Cádiz, Bruno García, se ha solucionado el conflicto de los policías locales para volver a las playas. Algunos ya están diciendo que los policías son del PP (como medio Cádiz), pues es admirable que este asunto se haya resuelto tan pronto y, además, que sea tan barato. Según se ha publicado en el Diario, va a suponer un coste de 40.000 euros. Eso es una minucia para las arcas municipales, es menos de lo que cobraba un asesor de Kichi al año. Es decir, que lo hubiera resuelto fácilmente prescindiendo de alguno de sus cargos de confianza. O de otra partida de gastos, si no quería enviar al paro a uno de sus amistosos colaboradores.
TENGO amigos y conocidos que en los últimos días han perdido su trabajo. Tras la toma de posesión de los nuevos ayuntamientos, algunos se están despidiendo, agradeciendo la colaboración recibida durante los años en que han desempeñado sus empleos como asesores y personal de confianza. La mayoría de los que se despiden fueron contratados por el PSOE, otros por Unidas Podemos o Adelante Andalucía, algunos por Ciudadanos (de los que quedan pocos) e incluso los hay del PP en municipios donde no les salieron bien los pactos. Los del PP, realmente, son los menos preocupados, pues saben que su partido va a tener necesidades. Y que podrían obtener otros premios, según los resultados de las elecciones generales. Además de que José Luis Sanz se está mostrando generoso, y ficha a los gerentes sin topes salariales, como si fuera Florentino, el único que puede fichar como antes.
LAS matemáticas de Estado, a las que se refirieron Feijóo y Bendodo, son como son: el PP puede perder las próximas elecciones en España por culpa de sus pactos con Vox. Y el gran problema de esos pactos no se limita al reparto de sillones, a que Vox consiguió en Valencia 13 escaños y en Extremadura sólo 5 y no debería exigir lo mismo, sino que va más allá. Esos pactos han dado esperanzas al sanchismo, cuando ya iba de camino a los funerales. Hay dos millones de votos indecisos en el espacio central del electorado, a repartir entre PP y PSOE. Pero es muy difícil ganar dos millones de votos al PSOE cuando el socio niega la violencia contra las mujeres y provoca. Por eso, el problema no es sólo cuantitativo, es también cualitativo por lo ideológico.