HAN llegado, o van a llegar. Glorificadas por unos y maldecidas por otros. Las motos que acuden para el Gran Premio de España de Moto GP 2026, que se celebrará…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
HA favorecido el calendario, por esas curiosidades que regala con los ciclos lunares, que este año el Día del Libro coincida con el jueves de Feria. A ningún librero se le ha ocurrido montar casetas con libros en el Real de Los Remedios, para que el público los compre y…
LA inmigración debería ser tratada con criterios realistas y objetivos. Sin embargo, tanto la extrema derecha como la extrema izquierda incurren en un populismo que ha esparcido tópicos y leyendas. Para colmo, el PP está imitando las posiciones radicales de Vox y el PSOE copia las posiciones radicales de Podemos…

LO advierto: este no es el Lavapiés de Isabel Díaz Ayuso, que lo quería llevar (sin pies ni cabeza) a la fase 1, para abrir todas las tiendas, como si nada, sin conformarse con la del barberillo. Este lavapiés es otro, y netamente gaditano. Una de las máximas inquietudes de la ciudadanía de Cádiz es cómo van a quedar las playas en verano. Esto afecta a todos: a los empresarios y trabajadores de hoteles y chiringuitos, pero también a los parados y paradas, a los jubilados y jubiladas, a la gente que abarrota las playas, en general. Pues bien, resulta que una de las medidas que está contemplando el Mando Único de Pedro y Pablo es suprimir los lavapiés y las duchas, que consideran contagiosos. También quieren parcelar las playas, como se hacía antiguamente, cuando las criaturas construían sus propios chalesitos por un día, para la gran noche de las barbacoas.
UNA de las características del Mando Único es que no aciertan ni cuando rectifican. Aunque hay excepciones: hasta ellos se han dado cuenta de la parida que había pedido Isabel Díaz Ayuso, con la fase 1 para Madrid, epicentro del coronavirus. Por su parte, la Junta de Andalucía solicitó al ministro de Sanidad, Salvador Illa, que rectifique los horarios de las salidas. En realidad, eso lo pide todo el mundo, ya que son demenciales, y no quedó claro si se le habían ocurrido a Fernando Simón o al marqués de Sade. Otro problema. Los mejores horarios, como los mejores árbitros, son los que no se notan. Es decir, los mejores horarios son los que no existen, sino que cada uno sale cuando se le apetece.
EN Cádiz habíamos pasado de las barberías de la calle Nueva a las denominadas barber shop. Por medio quedó la eclosión de las peluquerías de señoras. En Cádiz había de todos los tipos: desde franquicias, como las que existen en otras ciudades de España, hasta las que abrían muchachas que se habían especializado en ese arte, las llamadas esteticién, que según la RAE son esteticistas. Hubo un momento histórico en que Cádiz encabezaba el ranking del paro (en eso seguimos igual o peor), y sin embargo todas las peluquerías estaban llenas. Tanto las unisex, como las de señoras o las de caballeros. Porque esa es otra curiosidad: a diferencia de los colegios, donde la educación diferenciada está pésimamente vista, en las peluquerías existe la segregación por sexos.
ALGUNOS pensarán: este le ha plagiado el título a Alfonso Grosso, autor de una novela, Florido mayo, exitosa, pero que en 2020 no sé si se la publicarían. Esto lo anoto como recuerdo al escritor (fallecido hace 25 años), al que conocí, pero no en Sevilla, sino en Madrid, donde triunfó en los años setenta. Y también porque estamos en los días de la Feria del Libro, que se debía inaugurar ayer en Sevilla, según lo previsto antes del coronavirus. La generación actual ha ninguneado a Grosso (igual que otros lo olvidaron en sus últimos años de vida), quizá porque hemos retornado a tiempos más simples. En la Transición, Alfonso Grosso se encumbró en el podio de los grandes escritores de España, cuando parecía que había un certamen para ver quién escribía más barroco, aunque otros lo entendieron como más ilegible. Así surgió el Saúl ante Samuel, de Juan Benet, algo inenarrable. A su modo, el Florido mayo, de Alfonso Grosso, inició una etapa.
EN la provincia de Cádiz no sirve ninguna de las unidades de destino en lo universal. En las dictaduras (y en las democracias orgánicas, como decían en los tiempos de Franco) buscan que no se pierda lo esencial: mandamos nosotros y obedecen ellos. Las provincias no son un invento del franquismo, sino que venían del siglo XIX, con Javier de Burgos, en los tiempos de la regencia de María Cristina. No obstante, el franquismo utilizó las provincias para acabar con el separatismo catalán y vasco y los afanes autonómicos de otros territorios, que ya se habían intensificado en la Segunda República. La provincia sigue viva. Ahora se habla también de los distritos sanitarios, que tienen el peligro de convertirse en otra unidad de destino en lo universal. Es decir, alejarse de la realidad.