HAN llegado, o van a llegar. Glorificadas por unos y maldecidas por otros. Las motos que acuden para el Gran Premio de España de Moto GP 2026, que se celebrará…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
HA favorecido el calendario, por esas curiosidades que regala con los ciclos lunares, que este año el Día del Libro coincida con el jueves de Feria. A ningún librero se le ha ocurrido montar casetas con libros en el Real de Los Remedios, para que el público los compre y…
LA inmigración debería ser tratada con criterios realistas y objetivos. Sin embargo, tanto la extrema derecha como la extrema izquierda incurren en un populismo que ha esparcido tópicos y leyendas. Para colmo, el PP está imitando las posiciones radicales de Vox y el PSOE copia las posiciones radicales de Podemos…

EL tiempo quizás sea el bien más preciado que recibimos al nacer, pero es irrecuperable. En estos días aciagos de encierros, cuando hablamos de las pérdidas económicas, de las medidas del Gobierno y la Junta para paliarlas y de la gravedad de la crisis que nos espera, hay que valorar la devastación de los sentimientos que ha causado el coronavirus. Lo espiritual, más allá de lo material. En Sevilla se llevará por delante muchos negocios recientemente inaugurados, e incluso proyectos en construcción. Ese gastrobar que abrió en la calle Julio César, esa confitería familiar de Los Bermejales, esa tienda de la calle Francos puesta con tanta ilusión… Detrás de un negocio también hay personas, a las que el destino ha golpeado sin piedad.
EL alcalde Kichi se ha montado su despachito casero en la cocina para teletrabajar, según hemos visto en el Diario. Está un poco improvisado en la decoración, y se echa en falta algún detalle alegórico, como un póster de don Fermín Salvochea, o una foto del Nazareno, o una máscara que ponga gaditanía en esa cocina-despacho. Pero vamos a lo principal. Aunque el alcalde no es partidario del Gobierno de coalición que montaron Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, justifica que mantuvieran las manifestaciones del 8-M, cuando eso ya no lo justifican ni las asistentes. Se sabía que era peligroso, que facilitaría los contagios, y que la prohibición de actos masivos estaba recomendada por la OMS y por la Comisión Europea. No la suspendieron por una politiquería mal entendida.
EL estado de alarma será prorrogado durante dos semanas más, hasta el 12 de abril. Significa que la gente permanecerá encerrada en sus casas como mínimo durante cuatro semanas, y que el periodo de exilio interior (pues de eso se trata) incluye toda la Semana Santa. Conviene no confundirse con las disposiciones del Vaticano, que hizo públicas el cardenal guineano Robert Sarah, prefecto de la Congregación del Culto Divino. La Semana Santa se celebra en Semana Santa. Esto es muy importante. Es decir, que el 5 de abril se celebran las misas del Domingo de Ramos, el 9 de abril los oficios del Jueves Santo, el 10 de abril los del Viernes Santo, el 11 de abril las vigilias pascuales y el 12 de abril las misas de Resurrección. ¿Fin del confinamiento ese día? No se sabe. Todo depende.
LA pasada semana iba a ser importante para aclarar el calendario de competiciones. Sin embargo, seguimos igual. Es imposible, porque el fútbol profesional no depende sólo de lo que decidan la FEF y la LFP en España, sino que estará condicionado por las resoluciones de la UEFA, y hasta por la Organización Mundial de la Salud y los gobiernos. Los contratos de los futbolistas terminan el 30 de junio, un detalle a considerar. No se pueden prorrogar por decreto ley sin el consentimiento de los interesados. Por consiguiente, alargar la competición hasta julio o agosto no es viable. Originaría enormes problemas técnicos y burocráticos. Se debe asumir un escenario para la temporada que no se prolongue más allá del 30 de junio.
UNO de los motivos por los que el coronavirus se extendió por Wuhan y la provincia o región de Hubei fue la imposibilidad de atender todos los casos. Decenas de personas morían cada día por falta de atención médica, ante la incapacidad para asistir a tantos pacientes en los hospitales. Tras los graves errores y la falta de previsión, las autoridades chinas asumieron las necesidades de los médicos. Construyeron dos hospitales gigantescos casi de la nada, dotaron de material suficiente, cerraron la ciudad de Wuhan y toda la región de Hubei con un cordón sanitario. Aislaron allí a 56 millones de chinos. Los demás residentes en el país, hasta sus 1.300 millones de habitantes, fueron sometidos a rígidas medidas. Se quedaron en casa, pero quienes salían o atendían servicios iban protegidos con mascarillas, guantes y casi plastificados. Se medía la temperatura a todos en edificios y espacios públicos. Las calles eran desinfectadas a diario…