HAN llegado, o van a llegar. Glorificadas por unos y maldecidas por otros. Las motos que acuden para el Gran Premio de España de Moto GP 2026, que se celebrará…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
HA favorecido el calendario, por esas curiosidades que regala con los ciclos lunares, que este año el Día del Libro coincida con el jueves de Feria. A ningún librero se le ha ocurrido montar casetas con libros en el Real de Los Remedios, para que el público los compre y…
LA inmigración debería ser tratada con criterios realistas y objetivos. Sin embargo, tanto la extrema derecha como la extrema izquierda incurren en un populismo que ha esparcido tópicos y leyendas. Para colmo, el PP está imitando las posiciones radicales de Vox y el PSOE copia las posiciones radicales de Podemos…

ENTRE los edificios singulares que adornan sin utilidad a la ciudad de Cádiz, uno de los más notables es el Palacio de Recaño. Vulgarmente, se debería llamar, con más propiedad, Palacio del Recaño de la Bernarda, pues allí se quiere meter todo y no entra nada. Todo el mundo lo conoce en Cádiz como el edificio de la Torre Tavira, que está a su vera. Dicho sea de paso, la Torre Tavira y su cámara oscura, gestionada por Belén González Dorao, es una de las pocas iniciativas productivas realizadas por empresarios gaditanos. Un atractivo turístico, como se dice ahora.
PARA el Cádiz esta victoria ante el Huesca es muy importante, a fin de no alejarse de la zona media. Se consiguió con dificultades, como es habitual, con acierto puntual en los detalles. Otra vez Alberto Cifuentes fue determinante, porque paró un penalti con 0-0, y sacó una falta que entraba, evitando el empate. Pero también es cierto que, en los últimos minutos, el Cádiz dispuso de ocasiones muy claras para haber sentenciado sin necesidad de llegar a otro final agónico. La intensidad salvó al equipo. Pero esa intensidad se debe unir a un poco de serenidad, para no cometer errores y precipitaciones.
NO ha pasado ni medio siglo. Eran madrugadas de los años 80, todavía el siglo XX, la Semana Santa recuperada para el pueblo (o eso decían), tiempos de democracia en España. Esbeltos nazarenos, con sus cirios al cuadril, se situaban detrás del Señor. Al salir de la plaza de San Lorenzo comenzaba otra procesión. Eran mujeres de promesas imposibles. Aquellas mujeres prohibidas, a las que no se les permitía la penitencia de seguir al Señor detrás del paso. Él era también el Señor de nuestras abuelas. Quizá recordarían a sus antepasadas (en tiempos más difíciles, pero menos fiados a la burocracia del espíritu), a las que sí se permitió lo que después se prohibió.
LA tarde inolvidable en que el Señor del Gran Poder fue a la Catedral (por un itinerario insólito, con revirás en silencios que dolían) se dio la casualidad de que Juan Ignacio Zoido fue nombrado ministro de Interior. El Gran Poder de Dios en Sevilla coincidió con los pequeños poderes terrenales. Y no es que fuera un milagro. Aunque algunos ya habían dado a Zoido por liquidado, políticamente hablando, por no haber mantenido los 20 concejales que le otorgaron la Alcaldía (y eso puede que sí fuera un milagro en 2011). Algunos de sus compañeros del PP sevillano le estaban moviendo el sillón, a ver si le daban una patada por elevación y acababa en Madrid.
EL Consejo de Hermandades y Cofradías de Cádiz ha confirmado la celebración de una Procesión Magna Mariana en 2017, después de la autorización del obispo, Rafael Zornoza. Era un rumor a voces que el Consejo quería organizar algo especial en un año de efemérides diversas, que se podían aplicar al caso que nos ocupa; como lo era que había algunas reticencias en el Obispado. Y no por hostilidad, ni por fastidiar, sino porque no entendían del todo los motivos. A pesar de estar reciente otra Magna Mariana de la diócesis: la del pasado agosto en Chiclana.