YA lo cantaron El Peña y el Masa: “La gente no respeta ni que estamos en Carnaval”. Otra guerra mundial. Esa gente no respeta ni que estamos en la Cuaresma…
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AL llegar el 8 de marzo las calles se tiñen de morado y salen manifestaciones en las ciudades para reivindicar el feminismo y la igualdad. Sin embargo, en estos tiempos, parece que no es lo mismo el feminismo que la igualdad. Entre otras cuestiones porque el feminismo no tiene un…

VERDADERAMENTE corren tiempos difíciles para el literato puro y duro. En el Premio Planeta se ha pasado de tener como finalista a Juan Benet (1980) a que lo gane Juan del Val (2025). Casi medio siglo de literatura democrática. Hemos pasado de jalear a Joyce a que cualquier político es escritor. Hasta Pedro Sánchez o Juanma Moreno. En eso han copiado al régimen anterior. El ministro franquista Gonzalo Fernández de la Mora escribió El crepúsculo de las ideologías, un ensayo filosófico con el que le compararon con Nietzsche y otros así, puede que incluso con Santo Tomás de Aquino. Y lo más terrible es que hasta los de la oposición andaluza fueron al Parlamento de las Cinco Llagas, a hablar de Manual de convivencia, el libro de Juanma Moreno.
UNA de las singularidades de este país es que la mayoría de los políticos viven en otro mundo. Se han instalado en unos relatos de fantasías que ocultan la realidad. El sanchismo gobierna gracias a sus relatos. Han conseguido despistar a la gente, y mantenerse en el poder sin mayoría parlamentaria estable y sin presupuestos desde hace dos años. Manda huevos que se hable y se escriba más de las presuntas filtraciones del fiscal general de Estado que de la subida de los huevos y los alimentos en general. Nos han engañado, diciendo que somos la locomotora económica de Europa, y lo peor es que algunos ingenuos se lo creen. Pero sólo se refieren al PIB. Hay otros indicadores pésimos.
CON la denuncia al obispo de Cádiz y Ceuta, Rafael Zornoza, los fieles de la diócesis se han quedado estupefactos. Más aún cuando el presidente de la Conferencia Episcopal Española, Luis Argüello, y el arzobispo de Madrid, José Cobo, han afirmado que la denuncia tiene “verosimilitud”. La palabra verosímil, según el Diccionario de la RAE, significa “que tiene apariencia de ser verdadero”, y en su segunda acepción “creíble por no ofrecer carácter alguno de falsedad”. ¿Y la presunción de inocencia? Es triste que dos arzobispos no sean prudentes, ya que el caso está en un tribunal eclesiástico, que no se ha pronunciado todavía.
PUEDE ocurrir que las palabras nos digan algo y lo contrario. O que lo contrario nos sugiera lo mismo, siendo lo opuesto. Por ejemplo, los célebres versos que Antonio Machado le adjudicó a su apócrifo Abel Infanzón de “Sevilla sin sevillanos, ¡la gran Sevilla!”. Lo publicó en 1914, y lo amplió después, con el sentido que ha perdurado: “Dadme mi Sevilla vieja/ donde se perdía el tiempo/ en palacios con jardines/ bajo un azul de convento”. De modo que su gran Sevilla era la histórica, y no cualquier Sevilla sin sevillanos. En sus versos finales lo remata: “Sevilla y su verde orilla/ sin toreros ni gitanos. / Sevilla sin sevillanos/ ¡oh maravilla!”.
LA vida es como un carnaval, o quizás esa confusión proceda de que el carnaval se nutre de la vida misma. En Cádiz existe la costumbre de mezclar la vida y el carnaval, al punto de confundirse, y de introducir elementos reales en lo ficticio y elementos ficticios en la realidad. En otros lugares, esta interacción se nota menos, o nada. Sin duda porque en la mentalidad de los gaditanos está más arraigado. No lo escribo por buscar un debate teórico, sino por recordar que unas veces la vida va por delante del carnaval, y otras por detrás. Uno de los aspectos en los que más se nota es el de las retiradas. Como ha sucedido con el anuncio de José Luis García Cossío El Selu, que se retira del concurso, después de 46 años.