YA lo cantaron El Peña y el Masa: “La gente no respeta ni que estamos en Carnaval”. Otra guerra mundial. Esa gente no respeta ni que estamos en la Cuaresma…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
LA ciudad de Sevilla y su entorno se pueden considerar como territorio de alto interés militar. Quizás sea la zona más estratégica de España, en estos momentos, para el Ejército. En una distancia cercana están las dos bases militares de EEUU en Andalucía: la de Morón de la Frontera y…
AL llegar el 8 de marzo las calles se tiñen de morado y salen manifestaciones en las ciudades para reivindicar el feminismo y la igualdad. Sin embargo, en estos tiempos, parece que no es lo mismo el feminismo que la igualdad. Entre otras cuestiones porque el feminismo no tiene un…

TODAVÍA se menciona en los almanaques y otros lugares de citas la frase del cubano decimonónico José Martí, que recomendó: “Hay tres cosas que toda persona debería hacer durante su vida: plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro”. El orden se supone que es al gusto de cada cual. El pasado miércoles me refería a escribir un libro, que antes parecía algo propio de intelectuales, pero que en el siglo XXI está al alcance no sólo del rey emérito Juan Carlos, sino de Pedro Sánchez o Juanma Moreno. Hoy me refiero a plantar un árbol, que también parece al alcance de cualquiera. Aunque origina consecuencias. Si un libro se cae, no suele haber heridos; pero si se cae un árbol del parque de María Luisa, puede haber misa de córpore insepulto al día siguiente.
PARA la diócesis de Cádiz y Ceuta es una buena noticia que uno de los dos obispos auxiliares de Sevilla, Ramón Darío Valdivia Giménez, haya sido nombrado administrador apostólico. Por dos motivos, principalmente. El primero es que por fin la Santa Sede admite la renuncia que el obispo Rafael Zornoza presentó hace ya casi 16 meses, lo que le permitirá dedicarse a lo que más le conviene ahora, que es tratarse el cáncer que padece, y demostrar su inocencia una vez que se ha extendido la presunción de su culpabilidad. Y el segundo es que el administrador de la diócesis de Cádiz y Ceuta es uno de los obispos más jóvenes y con más futuro que tiene actualmente la Iglesia en España.
CANTABA Lucho Gatica que la distancia es el olvido. Y después lo han cantado muchos más, en diferentes versiones. Pero no hace falta recurrir al bolero para dar el cante. En Cádiz lo vemos constantemente. La distancia es la excusa para el olvido y el abandono. A Cádiz la engañan casi de continuo, con promesas que no se cumplen y con silencios que caen en el olvido, entre la indiferencia. Cádiz sólo es noticia para el cachondeo del Carnaval, para los conflictos del Metal, o para los simulacros de catástrofes, en los que se representa un teatro imaginario. Por cierto, felicidades a la niña que llevó un estandarte. No podía faltar.
SEVILLA es una ciudad polarizada en lo futbolístico. La rivalidad entre Sevilla y Betis (o a la inversa) se traslada incluso al cartel de la Cabalgata de los Reyes Magos, obra de Fernando Vaquero. En ese contexto, se ha consolidado la tercera vía del fútbol sevillano: el estadio de La Cartuja, que tiene vida propia. El estadio se ha encumbrado como un escenario neutral, en el que la selección de España ha certificado como un trámite su calificación para el Mundial de 2026. Con el aforo medio lleno o medio vacío: asistieron 30.812 espectadores.
AVISO a los navegantes: es una tentación muy grande tomarse a cachondeo el maremoto del 20 de noviembre. Como muchos gaditanos, por cierto. Predomina una teoría, muy extendida, según la cual este simulacro de maremoto (no le digáis tsunami, que suena a japonés) es un invento del consejero de Emergencias, Antonio Sanz. ¿Para distraer a la gente de los cribados? No, para suministrar un material adecuado a los repertorios del Carnaval de Cádiz de 2026. Para los cuplés puede ser estupendo. Y, además, que tal como se ha planteado no parece un maremoto de verdad, sino lo que es: un simulacro. Los maremotos de verdad no suelen avisar una semana antes, ni decir que te van a enviar la señal de emergencias modelo Ventorro el 20 de noviembre a las 10:03 de la mañana.