GRACIAS al pacto de Pedro Sánchez con los independentistas, se han vuelto los ojos del público hacia atrás, hacia la memoria histórica de la democracia. Para ver cómo el PSOE está desvirtuando su pasado. Podemos recordar que el PSOE llegó a la Moncloa, en 1982, con Felipe González y Alfonso Guerra, catapultados desde Andalucía, tras el referéndum del 28-F, que hundió a UCD. Y no se hubieran mantenido en el poder durante 13 años seguidos sin Cataluña, pero especialmente sin su granero de votos en Andalucía, donde se erigieron como adalides del andalucismo. Así lo atestigua que gobernaron en la Junta durante cuatro décadas.

PARECE que Sevilla es diferente en la política española. Al menos eso cabe deducir de lo ocurrido con las ordenanzas fiscales del Ayuntamiento. Se supone que hoy serán aprobadas en el pleno extraordinario, tras el acuerdo entre el PP y el PSOE. El alcalde, José Luis Sanz, quería un acuerdo amplio y lo cerró tras una reunión del delegado de Hacienda, Juan Bueno, con la concejala socialista Sonia Gaya. No ha sido gratis et amore, sino porque el PP aceptó 15 de las 20 enmiendas que el PSOE había presentado a las ordenanzas fiscales, lo que supone el 70%, y porque entre ellas están algunas de las principales peticiones.

FUE muy duro ver a Juan Espadas en el Comité Federal del PSOE aplaudiendo el discurso de Pedro Sánchez a favor de la amnistía a Puigdemont y sus compinches. Es verdad que fue de los últimos en aplaudir, y que no se le notó entusiasmo. Pero fue muy duro por lo que supone: la sumisión del PSOE de Andalucía, cuyo líder ya no defiende los intereses de su tierra. Es la liquidación del espíritu del 28-F en las filas del PSOE, que levantó aquella bandera blanca y verde cuando hacía falta. Y que consiguió entrar con ella en la Moncloa, de la mano de dos sevillanos: Felipe González y Alfonso Guerra, aprovechando el trabajo de Rafael Escuredo, otro sevillano, que entonces presidía la Junta de Andalucía.

SIEMPRE que ocurre una catástrofe aumentan las precauciones para prevenir otra parecida. Es lo que sucedió tras el incendio en la discoteca de Murcia, en el que murieron 13 personas. Un suceso horrible, plagado de negligencias. Suponiendo que sean negligencias, que eso se deberá dirimir en los juzgados. Aún no se sabe por qué no cumplieron la orden de cierre del local. El Ayuntamiento de Sevilla, viendo lo que ocurrió en el Ayuntamiento de Murcia, anunció una operación de control del ocio nocturno, con vistas a Halloween. Porque Halloween ya estaba en el punto de mira.

EL otoño entró en Sevilla con la borrasca Bernard. No he entendido por qué no la han llamado dana, y han recuperado la denominación tradicional de borrasca, que es anterior a los tiempos de José Antonio Maldonado; ya se le oía a Mariano Medina, cuando se apostaba el bigote en los pronósticos meteorológicos. Ahora no hace falta jugarse el bigote para saber que una borrasca como las de antes provoca el caos en Sevilla y gran parte de Andalucía. Una borrasca merecedora de tal nombre paralizará los servicios de trenes, cortará carreteras y tirará árboles en las vías urbanas sevillanas. Algunos lo atribuyen al cambio climático, pero ha pasado siempre. Y no aprenden para minimizar las consecuencias.