SE suele decir que no hay nadie mejor que los niños y los locos para entender las grandes verdades. Y a eso se puede añadir que para captar las rarezas locales no hay nadie mejor que los forasteros. Pues el que llega de fuera no tiene prejuicios, ni le han contado patrañas como a los de dentro. Esto se nota en Sevilla, donde la anomalía se convierte en costumbre. Un amigo madrileño, que vino recientemente, se subió al Metro en la línea 1, la única que existe, y preguntó por la parada de la estación de Santa Justa. No se podía creer que el Metro no llegue a Santa Justa, el principal nudo ferroviario de Sevilla, ni que la parada más próxima sea la de Eduardo Dato, junto al estadio Sánchez Pizjuán. Aún más alarmado se quedó cuando supo que el Metro tampoco llega al aeropuerto. Y que no existe conexión por tren entre la estación de Santa Justa y el aeropuerto.
A los periodistas nos interesa que funcionen muchas cadenas de televisión, muchas emisoras de radio y muchos periódicos, incluso de papel. Cuantos más sean, a más se toca en el reparto. Parece que algunos periodistas se creen que sólo deberían trabajar ellos y ellas, y que no los van a echar nunca, lo cual se sabe que depende. Por eso, un periodista siempre debería defender que existan más medios de comunicación, incluso públicos, además de los privados. En Sevilla, cargarse la televisión municipal Giralda TV fue un error, que cometió el PP cuando era alcalde Juan Ignacio Zoido. Le costó caro. Más caro que mantenerla abierta. Zoido lo sabe, y el PP también, digan lo que digan ahora.
SI ustedes se fijan bien, la línea 3 del Metro va a ser una auténtica maravilla, que servirá para todo. Una línea multiusos. Cualquier proyecto nuevo que se anuncia en Sevilla está vinculado con la línea 3. Y esta vez parece que el Gobierno, la Junta y el Ayuntamiento van en serio. Existe una ministra de Transportes, llamada Raquel Sánchez, que es nueva en este conflicto, y el alcalde Antonio Muñoz también es nuevo, y la consejera Marifrán Carazo tampoco estaba hace doce años, cuando Rosa Aguilar anunciaba las líneas. Marifrán pide que entre el capital privado. Son los que faltaban. Pero, la pague quien la pague, la línea 3 está dando mucho juego.
SE viene alertando: el mayor problema para la Semana Santa de 2022 puede ser el catálogo de ocurrencias. Estamos aún en la temporada alta de los contagios de ómicron, que van a llegar al 60% de la población europea, según la OMS, organización no siempre fiable. La gente piensa que Francisco Vélez y el Consejo están distraídos con las sillas, los palcos y sus circunstancias. O con la carrera oficial, a la que le querían meter el diente, pero otro año, porque este no le conviene ni al Consejo, ni a Fiestas Mayores. También Juan Carlos Cabrera va a tener sus elecciones, puede que vaya en la lista andaluza con Juan Espadas. Y en esas llegó Jesús Aguirre, el consejero de Salud, con el borrador de los costaleros y hablando de chicotás. Vamos a llamar, valientes; así que oído al martillo.
AL nuevo alcalde de Sevilla, Antonio Muñoz, se le debe reconocer que ha empezado con ganas. O será que Juan Espadas, en los últimos meses, funcionaba al ralentí, asumiendo que sus votos están ahora en las ocho provincias andaluzas y no sólo en la capital sevillana. El alcalde Muñoz se ha venido arriba en Fitur, no en vano el turismo es una de sus especialidades. En el mes de enero, en plena cuesta, con todo subiendo (desde el contagio de ómicron al precio de la luz o el gas) es muy propio de los alcaldes que se dediquen a fiturear, a la espera de gripalizar la pandemia y de optimizar las potencialidades locales. Ahora los políticos hablan como si estuviéramos descubriendo América de nuevo, a base de perogrulladas bien vestidas.