VIENDO la relación de horarios e itinerarios que recorrerá el Señor del Gran Poder en andas se llega a una conclusión: no es sólo una Misión por los llamados Tres Barrios (Los Pajaritos, La Candelaria y Amate), sino por media Sevilla. Viendo la relación del horario e itinerario que recorrerá el Señor del Gran Poder en su paso procesional se llega a otra conclusión: no es un regreso de la Catedral por el camino más corto, sino una procesión triunfal con todos sus avíos y un amplio deleite por su barrio de San Lorenzo, con estación en la Casa Sacerdotal y en San Antonio de Padua. Algunos capillitas de colmillo retorcío ya están largando: “Después que no digan que les obligan a dar un rodeo por el Arco del Postigo y la plaza del Museo en la Madrugada”. Hay gente para todo, hasta para quejarse porque saldrá el Gran Poder, como si no fuera una de las maravillas de Sevilla.

TRAS la muerte de Aquilino Duque se han publicado muchos y buenos artículos glosando su obra literaria. También se ha destacado su personalidad como intelectual, siempre libre, y políticamente incorrecto, muy incorrecto. Como suele pasar con los escritores que fallecen, abundan los elogios que les regatearon en vida, y se notan más los silencios. Se consagra un tópico del difunto, que pasará a la posteridad encasillado con dos o tres etiquetas. Por ejemplo, Aquilino se queda como poeta, aunque no sólo era eso, sino también novelista, ensayista y articulista. Y se destaca su erudición cultural, o su cosmopolitismo… Su ideología se oculta, o se disculpa, y se recuerda su amistad con Rafael Alberti y otros escritores de izquierda. Puede que eso hasta le hiciera gracia a Aquilino Duque. Fue el autor de su propio personaje, del Aquilino Duque conocido, con todos los ingredientes para ser considerado en el futuro como un maldito de su tiempo.

PARA volver a la nueva normalidad, el comité de expertos de la Junta de Andalucía ha recomendado que las primeras procesiones sean descafeinadas. ¿De máquina o de sobre? Eso lo dejan al gusto de cada cual. No precisan si las imágenes deben ser llevadas en andas, en pasos o en tronos, ni la forma de cargarlos o portarlos, que en determinados lugares de Andalucía es de por sí polémica. Se trata de que haya procesiones, pero sin que se note demasiado, sin bullas, y sin dar la nota musical. En Sevilla y gran parte de Andalucía no se concibe que vuelva la normalidad hasta que no salga una procesión. No obstante, el Ayuntamiento de Sevilla ha corregido este asunto, para establecer que aquí las procesiones de gloria serán de gloria bendita, con todos sus avíos, sus costaleros y su música. Entonces la duda es: ¿descafeinadas o no?

AL llegar septiembre comienzan los cursos (escolar, judicial, político, lo que sea) y nos entra la mentalidad del otoño caliente. Sin embargo, en Sevilla, los ojos se vuelven ya hacia la primavera. La Semana Santa tiene su curso, que es el llamado Curso Cofrade, y la Feria no, aunque hay que prepararla a tiempo para que no ocurra lo mismo que con los toldos. Cabrera propone y el coronavirus dispone, como ha pasado en los dos últimos años. Entre ola y ola, se hablaba de experimentos raros para las fiestas primaverales, pero los acontecimientos de los últimos días son más esperanzadores. Y reconfortan las declaraciones del alcalde, Juan Espadas, que se situó en contra de “sucedáneos y variantes” y rechazó “los experimentos raros”.

EL presidente de la Diputación Provincial de Sevilla, Fernando Rodríguez Villalobos, es uno de los políticos más coherentes del PSOE andaluz. Ha mantenido una ideología y unos afectos que han sido transparentes y reconocibles. Pasó de profesor de instituto a la política activa. Fue alcalde de La Roda de Andalucía, en 1983, así que empezó con el felipismo recién llegado al poder. En los últimos años se le ha calificado como susanista, si bien resultaría más correcto lo contrario, ya que Susana Díaz era una pipiola cuando Villalobos podía ser su padre o su tío político. Se mantuvo fiel a ella porque es de los socialistas que no cambian de devociones según sople el viento de la Moncloa. Y porque, a los 69 años, ya no se debe estar para trasiegos oportunistas.