UNOS casos de accidentes y sucesos son más mediáticos que otros, por razones que no siempre dependen de su importancia. También están los intereses políticos y otros aspectos que confluyen. Sorprende que el caso de los cinco trabajadores muertos en la carretera A-394, en el tramo de Arahal a Utrera, sólo haya tenido repercusión en los primeros días, cuando es un caso con aspectos pendientes de resolver. Y cuando es el accidente con más muertos ocurrido en las carreteras sevillanas en los últimos 15 años. Fallecieron cinco trabajadores, con edades comprendidas entre 19 y 48 años, que han dejado destrozadas a sus familias de Las Cabezas de San Juan.

EL Salón Internacional de la Moda Flamenca, que se celebra este fin de semana, cumple 25 ediciones. Con este motivo, en otros ámbitos, organizan una salida extraordinaria. En este caso, lo más extraordinario es que el Simof haya resistido, teniendo en cuenta que en Sevilla hay gente que culpa a la Feria de la falta de más proyectos emprendedores. Una chorrada grande, porque la moda flamenca ha asentado una industria, que sin ser como la aeronáutica o la investigación de nuevas tecnologías, ha creado empleo y es una referencia que imitan en otras provincias andaluzas. El Simof (lo peor es el nombre) ha tenido mucho que ver en el auge de esa moda.

LAS cosas de Pedro Sánchez. Ahora ha puesto de moda al relator. Nadie se acordaba de los relatores, que habían caído en desuso mediático. Y así las cosas, hoy recuerdo que en Sevilla existe una bonita calle dedicada al Relator, cuyo origen es mayormente desconocido y sometido a interpretaciones varias. Sabemos que es una calle estupenda para ver al Señor de la Sentencia y a la Esperanza Macarena cuando van de regreso por su barrio en la mañana del Viernes Santo. O para encontrarnos en la tarde del Domingo de Ramos con La Hiniesta. En esa calle la vi el año pasado. En la antepresidencia iba el alcalde, Juan Espadas, acompañado por los portavoces del PP, Beltrán Pérez, y Ciudadanos, Javier Millán; así como el delegado de Fiestas Mayores y Movilidad, Juan Carlos Cabrera, y la edil del PP Amidea Navarro. Fíjense en el grupo municipal que iba por la calle Relator.

SIGO con el caso del investigado Juan Carlos Cabrera, que puede condicionar la política sevillana en los próximos meses, incluso hasta las elecciones. Todavía es pronto para imaginar escenarios, hasta que el delegado de Movilidad declare el día 18, y se vean las consecuencias. Una organización que se autodenomina “progresista e independiente”, Facua, ya ha solicitado su dimisión. Sin embargo, me parece digna de reconocimiento público la actitud del líder de la oposición y candidato del PP, Beltrán Pérez, que ha pedido prudencia. Incluso ha ido más allá, al decir que confía que la declaración de Juan Carlos Cabrera permita deducir “su absoluta inocencia”.

PEDIR la dimisión de Juan Carlos Cabrera por ser investigado en la macrocausa de la mafia del taxi me parece una exageración y también una pasada. Es un ejemplo más de la necedad que ha llegado a la política, donde todo investigado es culpable mientras no se demuestre lo contrario. La responsabilidad de ese disparate la tienen los principales partidos. El PSOE y el PP lo han utilizado como armas arrojadizas, cuando Podemos y Ciudadanos llegaron vírgenes a la política. Ahora se les vuelve en contra a todos, como un boomerang, por no asumir algo esencial para ser justos: cualquier persona es inocente mientras no sea condenada. Por lo que es absurdo que dimita alguien sin ser condenado.