EXISTE un clamor popular y ciudadano para que el cambio se note. También para darle otro aire a las medallas y distinciones del 28-F. Si Andalucía celebra en ese día su autonomía, que fue la reconquista democrática de la libertad, se debe notar, pero de verdad. Empezando por incluir a los que fueron castigados con un vergonzoso y partidista olvido. Por eso, varios compañeros periodistas, a los que me adhiero, están pidiendo estos días la Medalla de Andalucía para Antonio Burgos. Pero seamos justos. La Junta no debe concederle una medalla, sino nombrarlo Hijo Predilecto de Andalucía, su máxima distinción. Igual que lo nombraron Adoptivo en Cádiz, en tiempos de Teófila. Se lo merece desde hace muchos años. Y no sólo porque sea un gran periodista, un maestro de generaciones de articulistas, sino por su importancia para forjar la conciencia de Andalucía.

LA carrera presidencial de Juan Manuel Moreno Bonilla para la reconquista de Andalucía comenzó con una foto delante del Don Ángelo, aquel puticlub, donde le acompañó la cúpula del PP andaluz; y culminó ayer con otra foto delante del Palacio de San Telmo, donde le acompañaron los consejeros y consejeras. En total, eran 12, como los apóstoles, y posaron delante del antiguo Seminario. Dijo el nuevo presidente de la Junta que hoy comienza a rodar el balón. Al nuevo Gobierno andaluz se le dará bien el baloncesto, no en vano tienen a Javier Imbroda. La historia se ha escrito así, entre dos fotos. La del puticlub representó los abusos de la Junta. y la del antiguo Seminario simboliza el pacífico asalto a los cielos de San Telmo, urnas mediante.

EL presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla (hasta ayer por la mañana Juanma), ha proclamado su nuevo Gobierno autonómico. En realidad, dio a conocer los seis nombres del PP, pues los cinco de Ciudadanos ya habían sido filtrados por el vicepresidente, Juan Marín. Con detalles como esos se aprecia que es un Gobierno bicolor, que necesita armonía y coordinación. Para asuntos verdaderamente importantes, como quién manda en Canal Sur, no habrá repartos, sino que van a crear un ente común de gestión. El cambio no lo va a protagonizar un partido, sino dos (PP y Ciudadanos), con un tercero (Vox) que se queda fuera y le han admitido una Consejería de Familias (así, en plural), unida a la de Sanidad. Ahí es ná…

LAS confluencias han desembocado en lo que se suponía: en la marca Adelante Sevilla. Así como los de Podemos se disfrazaron de andalucismo para las elecciones andaluzas (y les salió mal) ahora los de Podemos se han disfrazado de sevillanía para las elecciones locales (y ya veremos cómo les sale, si mejor o peor). Bajo esas siglas los podemitas han cobijado a los del 2 de diciembre; es decir a Izquierda Unida (que se estaban peleando por la candidatura), a los andalucistas de Primavera Andaluza e Izquierda Andalucista (que son Pilar González, Pilar Távora y algunos supervivientes), a los ecologistas de Equo, y a algunos más que caben en un taxi, pues no van a llamar a los VTC, que son multinacionales capitalistas, según dijo Teresa Rodríguez en un debate televisado, mientras Susana Díaz hablaba de Vox con visión de futuro.

EL discurso de Juan Manuel Moreno Bonilla, en la toma de posesión, estuvo salpicado de momentos emotivos, especialmente el recuerdo a su padre, que no era un rico de las multinacionales, sino un emigrante andaluz. Por eso Juanma nació en Barcelona, porque su familia había emigrado. Los discursos de toma de posesión son como los pregones, salvando las distancias, porque se intenta decir cosas bonitas, y no son como los rifirrafes parlamentarios, cuando se ponen vestidos de limpio de palabra. Por el contrario, en las tomas de posesión se visten de limpio los que se tienen que vestir, es decir los que se acicalan, como pasa en los pregones. Allí no hace falta disfrazarse de pordiosero o pordiosera para parecer más de izquierda.