HA comenzado la temporada media (o algo así) en las playas de Cádiz. Traducido significa que ya va mucha gente a tomar el sol y bañarse. Funcionan algunos servicios, pero…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
HA coincidido el 150 aniversario del nacimiento de Aníbal González con los 100 años de la muerte de Antoni Gaudí. Y con la visita del Papa a Barcelona para inaugurar la torre de Jesús en la Sagrada Familia. Es frecuente que se compare a ambos arquitectos, y que se diga…
LA gente ingenua pregunta: ¿cómo es posible que esté pasando lo que pasa en España y no pase nada? Pues, señoras y señores, porque en este país todo está al revés. Especialmente desde las elecciones de julio de 2023. Vivimos en el país de lo absurdo, donde Franz Kafka, si…

EL presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha aceptado el reto de ser tan populista o más que la vicepresidenta Yolanda Díaz. A la vista de lo bien que funciona esta señora en las encuestas del CIS, con medidas de “aquí invito yo”, ha decidido subirse al carro. Entre los dos están empeñados en un objetivo evidente: conseguir el voto joven para ganar las próximas elecciones. Mientras Pablo Casado y los del PP organizan cónclaves para decir que están muy unidos, los otros son más prácticos. Se han enterado de lo que sucedió en Alemania, donde los jóvenes que votaban por vez primera optaron por Los Verdes, seguidos por los liberales del FDP, y le dieron la espalda al bipartidismo tradicional. Así que van a por ellos.
EN la mañana del viernes 13 de agosto de 2021, operarios municipales retiraron los rótulos del Estadio Ramón de Carranza. Desde entonces ya es el Estadio Nuevo Mirandilla. Y desde entonces, todo hay que decirlo, el Cádiz CF no ha ganado un partido en ese estadio. A pesar de que ya puede acudir el público, al que tanto se echaba en falta, por su entusiasta apoyo. Es decir, desde que retiraron el rótulo de Carranza, como si fuera una maldición apocalíptica, entró el gafe. No se conoce la victoria en cinco partidos, sólo tres puntos (tres empates) de 15 posibles. Y no ha marcado ningún gol en los tres últimos encuentros. Es verdad que tal como juega el Cádiz es muy difícil ganar, pero la temporada pasada, sin público, jugaba por el estilo, atrás y a rezar, y se salvó con cierta holgura.
ERA la guinda que le faltaba al pastel de la nueva normalidad. Vuelven los pregones en Sevilla. Comenzó el martes con Carlos Herrera, en una efeméride especial: el Pregón del Centenario de la Candelaria. Pero hay dos (los oficiales, el de la Semana Santa y el de las Glorias) que tienen crianza. A Julio Cuesta todavía no le ha llegado su turno, que lleva casi dos años esperando. Sin embargo, Rosa García Perea por fin podrá desvelar su pregón mañana en la Catedral. Pregón de las Glorias, que con tanto interés se espera, por ella y por lo que se ha esperado. Vuelven los pregones, que tienen su literatura y su leyenda, su prosapia y sus rencores. Porque en Sevilla los pregoneros son amados y odiados, según, y se les trata entre el peloteo y la envidia.
LA nueva normalidad será recuperada plenamente mañana en Cádiz, cuando salga a la calle la última confinada. La Virgen del Rosario no irá en su paso, sino en unas andas, pero será igual, o parecido, porque presidirá una procesión, con cortejo de acompañamiento y representaciones, con las cornetas y tambores del Rosario abriendo camino, y con la música del Maestro Dueñas cerrando con sus marchas. Como tantas veces, como aquellos años, cuando el 7 de octubre, fiesta local en Cádiz, era un día de regocijo para venerar a la Patrona. Por culpa de la pandemia se quedó sin salir en 2020. Han pasado casi dos años sin procesiones en las calles gaditanas. Y la primera será Ella, que saldrá de Santo Domingo, como la Madre que acude al reencuentro con sus hijos, que sólo han podido verla en su casa del Santuario.
NUESTROS políticos han prestado poca atención a las elecciones de Alemania, quizá porque no las pueden aprovechar a su favor. O porque dejan un escenario que recuerda al nuestro y no les gusta: la fragmentación del voto y el riesgo de la ingobernabilidad al no existir un liderazgo fuerte. Angela Merkel ha gobernado con una gran coalición de la CDU y el SPD, que sólo podía presidir ella. Era una líder fuerte, capaz de lograr un pacto entre dos partidos antagónicos, que se turnaban en el poder tras la II Guerra Mundial. Es como si en España un líder del PP hubiera sido capaz de gobernar con el PSOE, ofreciéndole ministerios importantes. Algo que parece imposible.