CUANDO España ganó en 2010 su primer Mundial de fútbol, en Johannesburgo (República Surafricana), José Antonio Camacho (hasta entonces exfutbolista ilustre y exseleccionador de cuartos de final) pasó a la…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
RESULTA paradójico que en Sevilla se hable y polemice sobre el éxodo del centro y la turistificación, mientras se olvida una de sus consecuencias: la expansión de los suburbios en las periferias. El modelo de vivienda por el que se apuesta en los nuevos suelos remite a un modelo que…
LA decisión del Tribunal Constitucional sobre la llamada Ley de Nietos ha dejado en fuera de juego al Defensor del Pueblo español, que es el ex ministro socialista Ángel Gabilondo. Sólo dos magistrados del Tribunal Constitucional se pronunciaron a favor de crear un conflicto con el Supremo, a pesar de…

EL Campo de las Balas está ubicado en una de las mejores zonas paisajísticas de Cádiz. Ese espacio estaba reservado para uso hotelero por el anterior Ayuntamiento, cuando Bruno García era concejal de Turismo. Sin embargo, después, tras el proyecto para ubicar la facultad de Ciencias de la Educación en el edificio de Valcárcel, el Ayuntamiento acordó la cesión del Campo de las Balas para pistas deportivas de la Universidad. Era una insensatez evidente, puesto que desaprovechaban uno de los mejores espacios existentes en Cádiz para uso hotelero. Y una gran oportunidad perdida para llevar más turismo al barrio de la Viña.
HOY han convocado unas elecciones innecesarias en Castilla y León, que van a condicionar la fecha para las de Andalucía. No voy a especular con los resultados hasta que no se conozcan. Puede pasar que la jugada le salga bien o mal a Pablo Casado, que empujó a Alfonso Fernández Mañueco para que las convocara, en su batallita particular como alternativa a Pedro Sánchez. Pero lo que suceda hoy está claro que tendrá una repercusión en Andalucía y que condicionará la decisión de Juanma Moreno. Si se cumplen las encuestas, intentará retrasarlas, incluso a después del verano. Pero si no se cumplen, puede ocurrir de todo.
EL Carnaval de Cádiz de 2022 va a resultar esperpéntico. Es discutible que se suspendiera oficialmente en febrero. Habrá agrupaciones en las calles cantando en las fechas propias del Carnaval, que coinciden con el puente del 28 de febrero. Habrá ambiente de fiesta. Ergo habrá Carnaval. La evolución de la pandemia lo permite. El Gobierno ya ha aprobado que la gente esté al aire libre sin mascarillas. Aunque esos días, y en las bullas, conviene ponérselas. Un grupo de carnavaleros, encabezado por Miguel Villanueva, presidente de los Autores, ha levantado la bandera del Carnaval callejero en febrero. Y el alcalde Kichi lo tendrá que asumir en sus competencias. La Cabalgata también hubiera podido salir el 27 de febrero, como salió la de los Reyes Magos el 5 de enero.
A los periodistas nos interesa que funcionen muchas cadenas de televisión, muchas emisoras de radio y muchos periódicos, incluso de papel. Cuantos más sean, a más se toca en el reparto. Parece que algunos periodistas se creen que sólo deberían trabajar ellos y ellas, y que no los van a echar nunca, lo cual se sabe que depende. Por eso, un periodista siempre debería defender que existan más medios de comunicación, incluso públicos, además de los privados. En Sevilla, cargarse la televisión municipal Giralda TV fue un error, que cometió el PP cuando era alcalde Juan Ignacio Zoido. Le costó caro. Más caro que mantenerla abierta. Zoido lo sabe, y el PP también, digan lo que digan ahora.
SI hay un hombre que es historia viva del Cádiz CF, ese es Francisco Márquez Veiga. Así empezaba una semblanza que escribí de él, en la serie Gaditanos de perfil, que se publicó en 2015. Hoy digo que era mucho más: un gran señor y una buena persona, que vivió en una ciudad que perdimos, y que conoció a los personajes y personajillos que pasaron por aquí en las últimas ocho décadas. Ha muerto a ocho días de cumplir los 97 años. Y a seis días de que jugara el Cádiz con el Celta, dos de sus tres equipos del alma. El otro era el Rápido de Bouzas. La última vez que hablé con él por teléfono, hace algunas semanas, fue gracias a su hija Mercedes. Paco Márquez Veiga ya no oía bien, pero había vuelto a leer lo que escribí de él, y se mostraba agradecido.