A la parroquia de Santa Cruz, todo el mundo le dice en Cádiz la Catedral Vieja. Con razón. No sólo por su antigüedad, que procede de 1262. No sólo por…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
SOMOS más papistas que el Papa. En Sevilla, una gran parte del mundo cofrade es de bandera pontificia, y gusta que venga el Sumo Pontífice, como pasó con Juan Pablo II en dos ocasiones, y que la Archidiócesis tenga un cardenal, como Madrid y Barcelona, sin ir más lejos. Por…
CONSTRUIR un túnel submarino en el Estrecho de Gibraltar, que conecte España con Marruecos, sería nefasto para Andalucía. Es un proyecto ventajoso para el interés marroquí y ruinoso para los españoles y los andaluces. Por eso, resulta extraño que el Gobierno de Pedro Sánchez recupere ese proyecto, que se planteó…

YA ha pasado un año desde que empezaron los confinamientos en España. La pandemia del Covid 19 ha dejado a la Unión Europea con las vergüenzas al aire. Después de varios meses de disputa entre los países para asignar los fondos, y de adoptar medidas discutibles que han provocado tres olas pandémicas, ha llegado el desastre de las vacunas. No han sido capaces de conseguirlas en número suficiente para las necesidades, ni tampoco de producirlas. Las principales vacunas están controladas por EEUU, el Reino Unido, Rusia y China. A pesar de que la de Pfizer está desarrollada por BioNTech, una empresa farmacéutica alemana. Ahí se ha demostrado que la UE retrocede entre las grandes potencias del mundo, sobre todo por su ineficacia política.
HOY era el día en que debía celebrarse el Cabildo de Toma de Horas para aprobar los horarios e itinerarios de la Semana Santa de 2021. Dicho así, duele más todavía. En esta Cuaresma no se ha hablado de los cambios, ni de las permutas del Domingo de Ramos, ni del orden del Martes Santo, ni de las dificultades para organizar la Madrugada, ni de nada de lo que se comentaba en las tertulias cofradieras y en los medios de comunicación. La Semana Santa en las calles se ha perdido, es como si no existiera. Y es cierto que en 2021 no la tendremos, pero queda un futuro por delante que saldrá tocado peligrosamente tras esta pandemia.
EL Domingo de Ramos será un día raro en Cádiz. No saldrá la Borriquita, ni el Señor Despojado, ni la Santa Cena, ni las Penas, ni la Humildad y Paciencia, pero ese día inaugurarán la pretemporada de playas. No habrá procesiones, pero sí se podrán tostar al sol. No habrá colas para los palcos y sillas en la calle Cobos, pero si en los lavapiés, que van a recuperar felizmente. No vendrán madrileños, porque van a confinar las autonomías, pero sí sevillanos, porque van a abrir las provincias y allí tampoco saldrán la Estrella ni la Amargura. A falta de los antifaces de los penitentes, siempre nos quedarán las mascarillas, que ya forman parte de la indumentaria de paseo marítimo.
A Ciudadanos le está pasando lo mismo que al Partido Andalucista, aunque por diferentes motivos ideológicos. Unas veces pacta con el PP y otras con el PSOE. La moción de censura en Murcia ha impulsado a Isabel Díaz Ayuso a adelantarse a la jugada en Madrid, y se ha abierto la caja de los truenos. Al PA le costó mucho trabajo explicar sus pactos, que aceleraron dos o tres travesías del desierto, hasta que se hundieron del todo en las arenas movedizas. Ciudadanos era un partido de la nueva política, ¿se acuerdan?, que se hace vieja. Actualmente sufre una crisis de identidad pavorosa. Por el camino que van les pasará lo mismo que al PA, antes o después; probablemente antes que después.
SI a usted le dicen que le van a confinar su perímetro, ¿qué pensaría? Pues eso es lo que estamos padeciendo. Hace un año, el 13 de marzo de 2020, optaron por perimetrar y confinar por lo sano: encerraron a todos en sus casas, para que aplaudieran a las ocho de la tarde. Algunos, ya puestos, una hora después tocaban las cacerolas, en honor de Pedro Sánchez, Pablo Iglesias y toda su parentela, parcialmente contagiada con el Covid 19, tras su asistencia a las manifestaciones del 8-M. Cuando dejaron que la gente saliera a pasear, con franjas horarias (otra carajotada, que se ha eliminado con el tiempo), a algunos fans de la cocina les dio por salir con sus cacerolas en el madrileño barrio de Salamanca. Así se difundió que era un mosqueo de pijos y pijas perfumados con Loewe. Pero ahora estamos en otro momento guay: el de los perímetros del confinamiento.