YA lo cantaron El Peña y el Masa: “La gente no respeta ni que estamos en Carnaval”. Otra guerra mundial. Esa gente no respeta ni que estamos en la Cuaresma…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
LA ciudad de Sevilla y su entorno se pueden considerar como territorio de alto interés militar. Quizás sea la zona más estratégica de España, en estos momentos, para el Ejército. En una distancia cercana están las dos bases militares de EEUU en Andalucía: la de Morón de la Frontera y…
AL llegar el 8 de marzo las calles se tiñen de morado y salen manifestaciones en las ciudades para reivindicar el feminismo y la igualdad. Sin embargo, en estos tiempos, parece que no es lo mismo el feminismo que la igualdad. Entre otras cuestiones porque el feminismo no tiene un…

NO se puede decir que el Ayuntamiento de Cádiz le haya declarado la guerra al gremio de los taxistas con la nueva ordenanza que preparan. Decir eso sería exagerado. Pero sí que les están buscando las cosquillas. Hay una cuestión de fondo: el gremio de los taxistas gaditanos es uno de los mejores de este país. En casi todos los rankings de los consumidores sale que el taxi gaditano está entre los tres más baratos de España. Tampoco se les acusa, como en otras ciudades, de dar rodeos para encarecer la tarifa a los guiris. Verdaderamente, en Cádiz, pocos rodeos se pueden dar. Pero se trata de un servicio que no es conflictivo. Y que ha sufrido la pandemia, como sucede con otros profesionales.
AHORA resulta que la Feria de abril que estaban montando en el centro de Sevilla no era una Feria. Y que no la montaba nadie, sino que unas bombillas de pronto han aparecido y nadie sabe cómo ha sido. Y a pesar de los pesares, en la Plaza Nueva van a organizar una Feria de Moda Flamenca antes que la Feria del Libro. Por no hablar de otros proyectos, como convertir el Museo de la Casa Bellver en caseta, con bailes de sevillanas. A lo que pretendían añadir el Palacio de las Dueñas, la Casa de Pilatos, otras casas de familias sevillanas de la alta sociedad, incluso el hotel Alfonso XIII. Sorprende que no hubieran compensado con la casa-palacio del Pumarejo, la casa de las Sirenas, las antiguas casas de socorro, o la casa-comisaría de la Gavidia, ya puestos.
EN la semana de la Pascua florida (o sea, la semana después de la Semana Santa) hemos asistido a la ascensión política de Bruno García. El PP lo propondrá para ser el nuevo presidente provincial de Cádiz, ya que Ana Mestre no se puede presentar por su cargo institucional en la Junta de Andalucía. Los dos son de origen jerezano, como casi todos los líderes provinciales del PP desde Antonio Sanz; y los dos se curtieron cono concejales en el Ayuntamiento de Cádiz capital, a la sombra de Teófila. No se puede decir que Bruno estuviera apartado de la política, puesto que es parlamentario andaluz, y ejerce como portavoz de Turismo y Política Municipal. Pero sí que aparecía en otro plano. Su nuevo cargo le dará galones y quizá se vuelva a hablar de él como supuesto candidato a la Alcaldía de Cádiz en 2023. Esto último es bastante dudoso, ya que Juancho Ortiz sigue ahí y podría intentarlo por segunda vez.
EN este país, los partidos un año dicen digo y al siguiente dicen Diego. Y los que decían Diego dicen digo y los que dijeron digo ahora dicen Diego. Hasta en el BOE lo pusieron, de tan enviciados como están. Se ha visto, una vez más, con el estado de alarma. Cuando lo prorrogaron la última vez, el PP de Pablo Casado votó en contra, y ofreció otras opciones, mientras el PSOE de Pedro Sánchez, con sus socios podemitas de Pablo Iglesias, advertían que era imprescindible para adoptar medidas en la cogobernanza con las autonomías. Y al final se hablaba de Frankenstein, las cacerolas y todo aquello que ambientaba el cotarro.
EN este país existe una doble moral para la derecha o para la izquierda, para unos temas o para otros, según el catecismo ateo que algunos se han inventado. Pero el problema va a peor, porque están consiguiendo el efecto contrario. Pongo un desgraciado ejemplo: desde el pasado domingo, por culpa del incidente del estadio Carranza, ha aumentado el racismo. Y no por la frase atribuida a Cala, sino porque después se han escuchado barbaridades. Como tantas veces, ha sido peor el remedio que la enfermedad. Y eso nos lleva al alcance de las ideas, en una sociedad como la nuestra, encarajotada por una parte, crispada y sectaria por otra, donde la moderación y el buen talante entre los que piensan diferente se han venido abajo, ante tanto odio. Pues con los alcaldes pillados in fraganti hemos visto otro episodio curioso.