A la parroquia de Santa Cruz, todo el mundo le dice en Cádiz la Catedral Vieja. Con razón. No sólo por su antigüedad, que procede de 1262. No sólo por…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
SOMOS más papistas que el Papa. En Sevilla, una gran parte del mundo cofrade es de bandera pontificia, y gusta que venga el Sumo Pontífice, como pasó con Juan Pablo II en dos ocasiones, y que la Archidiócesis tenga un cardenal, como Madrid y Barcelona, sin ir más lejos. Por…
CONSTRUIR un túnel submarino en el Estrecho de Gibraltar, que conecte España con Marruecos, sería nefasto para Andalucía. Es un proyecto ventajoso para el interés marroquí y ruinoso para los españoles y los andaluces. Por eso, resulta extraño que el Gobierno de Pedro Sánchez recupere ese proyecto, que se planteó…

LA demagogia y el populismo cutre que impregnan la política de este país alcanzan momentos épicos con las vacunaciones. Raro es el día que no publican noticias de alguien que se ha saltado el orden. Y, naturalmente, se pone el énfasis en los de siempre: los políticos de los otros partidos (cuando se han colado militantes de todos), los militares y hasta los obispos. Así se ha dado la bochornosa circunstancia de que forzaron a dimitir al Jemad, el general Miguel Ángel Villarroya, por haberse vacunado. Mientras ahora, en la nueva remesa, están entrando soldados, policías y bomberos, además de los sanitarios que llaman de segunda fila (distinción de por sí patética).
EN la ciudad de Cádiz, siendo las nueve de la mañana o por ahí, el jurado del COAC no hará públicos los premios. Pasará a la historia que por culpa de un coronavirus asqueroso prohibieron el Carnaval de Cádiz en 2021. Peor todavía que en los tiempos de Franco, cuando inventaron las Fiestas Típicas Gaditanas. Después saldrá Pablo Iglesias diciendo que esto no parece una democracia. ¿Por quién lo dirá? Hoy era la noche de los cuchillos largos. Hoy era cuando Kichi y su equipo de gobierno se disfrazarían. Hoy era cuando los afortunados en el sorteo acudirían al Falla. Hoy era cuando las agrupaciones de siempre y dos sorpresas cantarían en la gran final. Hoy era la noche más larga y más esperada por la afición.
EL alcalde intenta salvar los muebles del turismo mirando al horizonte. Presenta planes en la clausura de Santa Paula y, si hace falta, incluso habla en chino. Por intentarlo que no quede. Como el coronavirus nos ha dejado sin turismo asiático en Sevilla, algunos se están burlando porque Juan Espadas lanzó un mensaje a la comunidad china para felicitarlos por su Año Nuevo. En estos días, millones de chinos han salido de vacaciones, pero viajan por su país, pues por el nuestro no se atreverían, ni por otros de Europa tampoco. No quieren que el coronavirus vuelva a Wuhan, donde empezó todo, con permiso de los catalanes, que lo detectaron en marzo de 2019 en las aguas residuales de Barcelona, según un informe que no desmintieron.
LOS hinchas del Cádiz están furiosos porque dicen que les roban los partidos incluso con el VAR. Y que se aprovechan del fútbol del coronavirus a puerta cerrada, pues ya no se les puede decir “árbitro guapetón” en Carranza. Yo no sé por qué se extrañan, pues era cuestión de tiempo que aprendieran a manejar el invento. Y como unas cosas quedan a criterio de los árbitros, y otras son interpretaciones, y ahora me voy a ver la televisión, y ahora con la personalidad que tengo voy a decir justamente lo contrario de lo que dije hace dos minutos cuando ya lo vi a un metro, pues así nos va. A los que se fijan en mis profecías (y las recuerdan según cuándo), se lo advierto: el día después de ganarle al FC Barcelona por 2-1 se lo dije a unos amigos: el Cádiz es un firmísimo candidato a descender a Segunda. Por varios motivos, y no sólo los árbitros.
FALTA sólo una semana para que se consume una de las mayores barbaridades contra la democracia en España. Me refiero a las elecciones autonómicas de Cataluña, que han convocado coincidiendo con la tercera ola del Covid-19, con restricciones y medidas sanitarias en las que resulta imposible votar con normalidad. Tampoco es factible constituir las mesas electorales sin arriesgar a sus componentes. Lo que está sucediendo es abusivo, es un retorcimiento de la democracia, aunque haya sido autorizado por la Junta Electoral. Y si la participación flojea no será inevitable, sino porque lo han buscado con intencionalidad ventajista. El principal motivo por el que no se aplazan es porque Pedro Sánchez y los socialistas catalanes se han negado para aprovechar el gran momento de Salvador Illa.