CUANDO España ganó en 2010 su primer Mundial de fútbol, en Johannesburgo (República Surafricana), José Antonio Camacho (hasta entonces exfutbolista ilustre y exseleccionador de cuartos de final) pasó a la…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
RESULTA paradójico que en Sevilla se hable y polemice sobre el éxodo del centro y la turistificación, mientras se olvida una de sus consecuencias: la expansión de los suburbios en las periferias. El modelo de vivienda por el que se apuesta en los nuevos suelos remite a un modelo que…
LA decisión del Tribunal Constitucional sobre la llamada Ley de Nietos ha dejado en fuera de juego al Defensor del Pueblo español, que es el ex ministro socialista Ángel Gabilondo. Sólo dos magistrados del Tribunal Constitucional se pronunciaron a favor de crear un conflicto con el Supremo, a pesar de…

ES triste lo que estamos viendo. Un Cádiz que lo tenía todo a su favor para el ascenso y que lleva cuatro partidos seguidos sin ganar, en el momento en que es necesario el arreón final. Conseguir tres puntos de 12 posibles no se ajusta a los números de un campeón. Tampoco el juego está a la altura de las circunstancias. Ni siquiera el coraje que se debería ver en determinados momentos de partidos como el de Elche. Las lesiones y los arbitrajes no han contribuido, en general, pero los errores propios pesan demasiado. Hay que exigir más esfuerzo para lo que falta.
HAY familias muy divididas, que no se hablan ni entre ellos. Algunos, como ya no se hablan con nadie, lo hacen solos, por no perder la costumbre. En la ultraizquierda gaditana puede ocurrir algo de eso. Conste que considero como ultraizquierda a los situados más a la izquierda de la izquierda, igual que son de ultraderecha los situados más a la derecha de la derecha. Se trata de una ubicación en base a la lateralidad política. En Cádiz, puede tener mucho recorrido en los próximos meses. Ya que aquí están Teresa Rodríguez y su pareja, el alcalde Kichi, que son los queridos líderes del Anticapitalismo Andaluz, y han pasado a una relación problemática con el Podemos de Pablo Iglesias, la Izquierda Unida de Alberto Garzón, y otras familias variopintas, que caben en un autobús pero alegran el ambiente.
LA visita de los Reyes de España a Sevilla ha dejado muchas perlas, casi un collar. Está bien que conozcan los proyectos del Polígono Sur y estaría mejor que el viaje sirva para un cambio. Eficacia es la asignatura pendiente. A veces no por culpa de los proyectos, sino también de algunos usuarios residentes en la zona. Hay un eterno combate entre la cultura del esfuerzo y el trapicheo fácil, que no ayuda. El comisionado Jaime Bretón conoce el panorama, por lo que pudo aportar claves a don Felipe y doña Letizia. Allí todo es manifiestamente mejorable. Hay que tener los ojos abiertos, sin mirar a otro lado. Por lo demás, esta visita ha dejado otras cuestiones pintorescas, al margen de su contenido social.
LAS playas avanzan en la nueva anormalidad de los brotes controlados. La gente respeta, más o menos, las medidas requeridas. Y para otear el panorama están el vigilante y la vigilanta de la playa. Es la profesión más envidiada de Cádiz. Al principio se los tomaron a cachondeo, y todos esperábamos a ver si contrataban a la prima de Pamela Anderson o al cuñado de David Hasselhoff. Pero cuando se ha visto que son como la gente sencilla, ha pasado lo de siempre: envidia, cochina envidia. He leído varios reportajes sobre los vigilantes de las playas andaluzas, y es triste que sean tratados con poco cariño. No son agentes de la autoridad, no son queus como los que ponían multas por jugar a deportes de pelota, y lo peor de todo es que tampoco son voluntarios, sino que cobran a fin de mes, como los funcionarios.
EL toldo sevillano nunca fue una cuestión menor. En otros tiempos antiguos (muy anteriores a los del coronavirus), por culpa de los toldos podía caer en desgracia un alcalde. Se nota que a Juan Espadas le perdonan todo. No es raro que quiera seguir en la Alcaldía. Sólo cae en gracia. Vive plácidos domingos. Con otro, retrasar la instalación de los toldos hubiera provocado una batería de artículos de los cronistas locales, en modo arrebato de “alcalde babucha el pueblo está en la ducha”. En la ducha o en la lucha, es igual, pues se consideraba que el toldo era indispensable para mitigar las calores de Sevilla, siempre fastidiosas en junio. En la plaza de San Francisco, los toldos eran elementos anunciadores de la Fiesta Grande. Corpus sin toldos hubiera sido una herejía, como una Semana Santa sin palcos y sillas. Ruina total.