CUANDO España ganó en 2010 su primer Mundial de fútbol, en Johannesburgo (República Surafricana), José Antonio Camacho (hasta entonces exfutbolista ilustre y exseleccionador de cuartos de final) pasó a la…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
RESULTA paradójico que en Sevilla se hable y polemice sobre el éxodo del centro y la turistificación, mientras se olvida una de sus consecuencias: la expansión de los suburbios en las periferias. El modelo de vivienda por el que se apuesta en los nuevos suelos remite a un modelo que…
LA decisión del Tribunal Constitucional sobre la llamada Ley de Nietos ha dejado en fuera de juego al Defensor del Pueblo español, que es el ex ministro socialista Ángel Gabilondo. Sólo dos magistrados del Tribunal Constitucional se pronunciaron a favor de crear un conflicto con el Supremo, a pesar de…

ES oportuno el evento que organizaron para relanzar el turismo en Sevilla. Estuvo presidido por el alcalde, Juan Espadas, ya que lo promueve el Ayuntamiento, y se han integrado representantes de instituciones y profesionales. Más discutible es que el lugar elegido sea precisamente el mirador de las Setas de la Encarnación. Según parece, para revalorizarlas como icono. Sería feo pensar que no ha existido un icono tan garboso en los siglos anteriores a su inauguración,. También podrían haber ido a los alrededores de la Catedral, o a un patio del Alcázar. O al monumento preferido de los turistas orientales, que es la plaza de España. Con esa ubicación cosmopolita también dan pistas a los artistas de por dónde va la reactivación. No hace falta ser cenizos, pero lo peor está por llegar.
POR un lado nuestro alcalde Kichi, entre banderas diversas, organiza un Juanillo pandémico en el castillo de San Sebastián (a puerta cerrada, como es lógico en ese castillo), y con fuegos artificiales a control remoto. Algo más allá, en la desaforada playa de Santa María del Mar, mil jóvenes organizan un botellón con reminiscencias evocadoras de barbacoas ecologistas, para festejar la Noche de San Juan. De ese modo, se está abriendo una brecha generacional, que puede desembocar en la niñatofobia. O sea, en la fobia a los niñatos, a los que no les sale de la zona noble cumplir las normas, y no usan las mascarillas, y montan los botellones, y habían llorado cuando enfermaron sus abuelos. Quizá ya no tienen abuelos. O quizá es que pasan de todo, sean ninis o no.
A día de hoy, los únicos que siguen confinados son los Cristos, las Vírgenes y los santos, a los que no permiten salir de las iglesias. Las imágenes sagradas van a tardar más en salir a las calles que los jóvenes en irse de marcha a las discotecas. Con lo cual también se aprecia que algunos están contentos con el confinamiento de las imágenes sagradas dentro de los templos, donde ya se han celebrado varias procesiones claustrales eucarísticas, con el Santísimo, guardando las debidas distancias. Además de un Corpus interior y atípico, libre de capillitas. Así que el tabú está en las calles, sólo en las calles. Por varios motivos que merecen un análisis más sosegado, sin conformismo de rebaño, y con vistas al futuro.
EL Cádiz no merecía perder en Huesca. El penalti en el penúltimo minuto hizo justicia. En los dos goles, el VAR adquirió el protagonismo acostumbrado. Este tramo final de la Liga del coronavirus depende, en gran medida, de las circunstancias. Con más ambición, el Cádiz hubiera ganado, ante un Huesca decepcionante que necesitaba vencer y no fue superior. El gol se lo encontró en una jugada mal defendida, además de confusa y discutible. El portero del Cádiz, Cifuentes, no hizo ninguna parada difícil en el partido. El empate, a pesar de llegar de penalti y al final, debería saber a poco.
EN este verano de 2020 no habrá Operación Paso del Estrecho. Eso es lo que dijo el ministro de Exteriores del Reino de Marruecos, Nasser Borita, en la Cámara de Representantes de su país. Es raro que ningún representante de Unidas Podemos saliera de inmediato para decir que este señor es un racista. Es lo que dijeron cuando el presidente de la Junta, Juanma Moreno, le pidió a Pedro Sánchez que tuvieran mucho cuidado con la Operación Paso del Estrecho, en la que tres millones y medio de marroquíes viajan de Europa a África, en su mayoría de Algeciras a Tánger. Pero lo que anunció el ministro marroquí hay que situarlo en su contexto. Para que no se forme un gran jaleo en Algeciras, ni se monte un escándalo internacional.