CUANDO España ganó en 2010 su primer Mundial de fútbol, en Johannesburgo (República Surafricana), José Antonio Camacho (hasta entonces exfutbolista ilustre y exseleccionador de cuartos de final) pasó a la…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
RESULTA paradójico que en Sevilla se hable y polemice sobre el éxodo del centro y la turistificación, mientras se olvida una de sus consecuencias: la expansión de los suburbios en las periferias. El modelo de vivienda por el que se apuesta en los nuevos suelos remite a un modelo que…
LA decisión del Tribunal Constitucional sobre la llamada Ley de Nietos ha dejado en fuera de juego al Defensor del Pueblo español, que es el ex ministro socialista Ángel Gabilondo. Sólo dos magistrados del Tribunal Constitucional se pronunciaron a favor de crear un conflicto con el Supremo, a pesar de…

EL mercado funciona así, a su manera. Todavía quedan algunos restos del capitalismo, que ha sobrevivido a la pandemia, y que no depende de grandes multinacionales. No son personas como Ana Patricia Botín o Pablo Isla, que le dicen al Gobierno de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias lo que deben hacer, o como Antonio Garamendi, el presidente vasco de la CEOE. Los presidentes de los organismos empresariales y de las altas finanzas suelen ser vascos o catalanes, del sector no independentista, lo que les aporta un carisma heroico. Pero no me voy a referir a las altas finanzas, sino a las bajas, a eso que denominan la economía sumergida, que tan importante resulta en Sevilla, ciudad con tendencia al submarinismo económico. Según las estadísticas piratas, supone más del 30% del PIB local. Las nuevas guarderías son otro ejemplo.
EL Gobierno ha presentado otro plan. Si hace unos días fue aprobado el ingreso mínimo vital, que supondrá a las arcas públicas un gasto de 3.000 millones, ahora han destinado 3.750 millones para el plan de apoyo al automóvil. Esto parece el ingreso mínimo del sector de la automoción. La táctica es la misma. Primero los arruinan y después organizan un plan para aliviarlos de la ruina. Pedro Sánchez puso mucho énfasis en este plan, quizá porque Nadia Calviño le habrá recordado que el automóvil es un sector que mueve el 10% del PIB y el 19% de las exportaciones en España. Y claro, si piden que los de Nissan se queden en Barcelona, no van a seguir puñeteando a los coches.
LA Santa Sede hizo público ayer el nombramiento de Santiago Gómez Sierra como obispo de Huelva. Desde 2011 era el obispo auxiliar de Sevilla. Este cambio tiene repercusión para el Arzobispado. La rumorología apuntaba el nombramiento de un coadjutor, con derecho de sucesión del arzobispo, Juan José Asenjo, que presentará su renuncia por edad en octubre. Sin embargo, el mismo arzobispo explicó ayer que no solicitará otro auxiliar, para no condicionar, y que no vendrá un coadjutor para pocos meses. Los pronósticos para la sucesión siguen apuntando al actual obispo de Bilbao, Mario Iceta. Ese favoritismo no aporta seguridades. En la Iglesia, las sucesiones dependen de factores varios.
ESTAMOS llegando al final de la desescalada. Siempre con criterios racionales. Por ejemplo, al final se podrá ir a Francia el próximo lunes, como dijo la ministra Maroto, a la que desautorizó el ministro Illa tres horas después, al que desautorizó ayer el presidente Sánchez para decir lo que dijo la otra. Esta pandemia está cogobernada por grandes genios de la Moncloa, que incluso cobran a fin de mes. Ellos y ellas no sufren los apuros de la maría gaditana de toda la vida, que jugaba al cupón de la ONCE (cuando no al cupón pirata de la lotera clandestina), y que compraba en el Piojito, como si fuera su pasarela Cibeles de la avenida de la Bahía. Pues hoy puede ser un gran día, como cantaría Joan Manuel Serrat, porque vuelve el cupón de la ONCE y vuelve el Piojito.
EN Sevilla hay que tener mucho cuidado con las estatuas y monumentos. Es una ciudad que ya ha sufrido daños y destrozos, como se ha comprobado en la plaza de San Francisco, a la vera misma del Ayuntamiento, con la cruz de la Inquisición. George Floyd no era sevillano, pero tampoco era londinense, y allí han intentado cargarse un monumento de Winston Churchill, que además de ser uno de los grandes estadistas que combatió al nazismo en la II Guerra Mundial, ganó el premio Nobel de Literatura (sí, en 1953, fue una decisión controvertida) y se lo dieron “por su oratoria en defensa de los valores humanos”. Pero más peligroso es que ahora van contra los monumentos de Cristóbal Colón, cuyos restos se encuentran en la Catedral de Sevilla, que abrirá a las visitas turísticas el 1 de julio. A ver si le van a querer cambiar la tumba de sitio por la memoria histórica de América.