A la parroquia de Santa Cruz, todo el mundo le dice en Cádiz la Catedral Vieja. Con razón. No sólo por su antigüedad, que procede de 1262. No sólo por…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
SOMOS más papistas que el Papa. En Sevilla, una gran parte del mundo cofrade es de bandera pontificia, y gusta que venga el Sumo Pontífice, como pasó con Juan Pablo II en dos ocasiones, y que la Archidiócesis tenga un cardenal, como Madrid y Barcelona, sin ir más lejos. Por…
NADIE se debe fiar de Donald Trump. Ni sus amigos, ni sus enemigos. A todos los ha dejado con las vergüenzas al aire en Venezuela. Ha quedado clarísimo que no le importan los ideales, ni la política. Ni siquiera la economía, sólo los negocios. Y para negociar lo mismo le…

LA gestión sanitaria de la crisis del coronavirus es caótica y la gestión económica es ruinosa. Eso ha motivado que las últimas medidas del Gobierno del PSOE y de Unidas Podemos hayan encontrado críticas de todos los demás partidos, incluidos los que apoyaron al Gobierno de Pedro Sánchez. Sin entrar en las politiquerías, se debe insistir en que el origen del mal está en la pandemia. Por ahí se les ha ido de las manos. Es una pandemia mundial, que en unos países está más avanzada que en otros, y que afecta a todos. Pero no a todos por igual, ni es cuestión de tiempo, ni todos han cometido los mismos errores de bulto. Vuelvo a decir que al final ya se verá dónde hay más muertos y más ruina. A día de hoy, encabezan esa lista Italia y España.
SEGUIMOS viviendo momentos difíciles, con 849 muertos en un solo día. Así las cosas, no estamos para diversiones. Va a pasar desapercibido que en estos días de confinamiento hemos llegado a abril, el mes en el que comenzaba la temporada de playas. En los días de la Semana Santa, además de salir los pasos a las calles, se inauguraba la temporada playera en nuestra provincia. Era digno de admirar la gran cantidad de madrileños que acudían a los hoteles del Novo Sancti Petri, de Conil, de Zahara de los Atunes, de Tarifa, etcétera. También algunos sevillanos alérgicos a los pasos, a pesar de lo que se perdían, se iban a Costa Ballena, o por ahí, antes de que aparecieran ballenas en las playas de Chipiona. Eran otros tiempos.
NO se sabe a dónde vamos a parar, pero las perspectivas tienden al pesimismo. Si no se aprueban los coronabonos europeos, algunos economistas ya están alertando de que España quizá deba recurrir a un rescate. Esta es una palabra olvidada: rescate, que sonó mucho en los tiempos de Zapatero y de Rajoy. Al final, dicen que España no fue rescatada, pero como si lo hubiera sido. Sin abundar en las consecuencias, un rescate obligaría a estrechar el cinturón de las cuentas públicas. Y eso pasaría por un recorte drástico de las inversiones en infraestructuras. Resumiendo: siempre que anuncian la línea 3 del Metro de Sevilla viene una crisis que se la lleva por delante. Esta línea es gafe, y probablemente le espera un parón de varios años más.
SE suele decir que cada 500 años hay un movimiento sísmico espantoso que provoca un gran maremoto en el Golfo de Cádiz, y que es peligrosísimo, y que aquí no hay un buen plan para la escapatoria. Y, además, que da igual, porque como nos coja bien cogidos, no hay salida. Pero ahora, con el coronavirus, nos hemos dado cuenta de que viene un maremoto económico de padre y muy señor mío, una crisis que puede ser la mayor del último siglo, y también se está viendo que el plan del Gobierno es que no hay plan, y lo van rectificando cada dos o tres días, y que ponen los vellitos de punta, porque van a hundir a todos. Sin distinciones entre empresarios, autónomos y trabajadores, a todos. Ahora Zapatero hasta nos parece una eminencia, a la altura de Adam Smith, si se le compara con Pedro Sánchez.
EN los últimos años, Sevilla ha apostado decididamente por el turismo. En los últimos meses (hasta que apareció la crisis del coronavirus, con sus duras medidas sanitarias y económicas), no se hablaba de otra cosa. Eso lo sabe todo el mundo, y no hace falta detallarlo. Aunque se debe recordar que no incluía sólo a grandes empresas con múltiples proyectos hoteleros, sino también a pequeñas empresas, autónomos que invertían en la hostelería y particulares que alquilaban sus pisos como turísticos para aprovechar el chollo. Todo eso se ha venido abajo. Y, de rebote, perjudicará al consumo en la ciudad, por lo que repercutirá en los comercios, y en los alquileres de locales, y en… Es una cadena que se prolonga hasta lo infinito.