CUANDO España ganó en 2010 su primer Mundial de fútbol, en Johannesburgo (República Surafricana), José Antonio Camacho (hasta entonces exfutbolista ilustre y exseleccionador de cuartos de final) pasó a la…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
RESULTA paradójico que en Sevilla se hable y polemice sobre el éxodo del centro y la turistificación, mientras se olvida una de sus consecuencias: la expansión de los suburbios en las periferias. El modelo de vivienda por el que se apuesta en los nuevos suelos remite a un modelo que…
LA decisión del Tribunal Constitucional sobre la llamada Ley de Nietos ha dejado en fuera de juego al Defensor del Pueblo español, que es el ex ministro socialista Ángel Gabilondo. Sólo dos magistrados del Tribunal Constitucional se pronunciaron a favor de crear un conflicto con el Supremo, a pesar de…

EL Ministerio de Sanidad, que con tanto esmero dirige Salvador Illa, está ultimando el llamado Plan de respuesta temprana en un escenario de control de la pandemia por Covid-19. Con esa denominación de origen, podemos esperar cualquier cosa. Me gusta lo de respuesta temprana, teniendo en cuenta que la respuesta anterior fue tardía. No había mascarillas, no había tests, no había respiradores, no había vergüenza. No había nada, ni habían preparado nada, ni tenían la más somera idea de que existía una pandemia circulando desde Wuhan a otros lugares del vasto mundo. Ahora quieren reaccionar temprano. No tan temprano. En estos días vemos que están proliferando los rebrotes verdes. Y, según expertos, faltan rastreadores y control; y en los aeropuertos entró, entró, y no se enteró. En Sevilla, desde hoy, es obligatoria la mascarilla.
EL ascenso del Cádiz a Primera no debería servir de tapadera para minimizar el incendio del pasado sábado en Santa Bárbara. Es un suceso muy grave, cuya responsabilidad directa es de los autores, sea o no fortuito; pero la indirecta es del Ayuntamiento de Cádiz, y de su alcalde Kichi. Este asunto tiene muchos aspectos a debatir. Para empezar ha quedado destruido parcialmente un mirador que forma parte del patrimonio de la ciudad. Fue una de las obras más polémicas de Teófila Martínez. ¿Se pudo construir algo mejor? La respuesta es sí. A casi nadie le gusta. Pero en ningún caso justificaría que imiten a Nerón en Roma. Tras el incendio, hay que reconstruirlo o hacer algo diferente. ¿Y qué pasará? Quemado no se puede quedar.
POR supuesto que Galicia es diferente a Andalucía y a Sevilla. Tampoco se pueden extrapolar sus resultados al conjunto de España. Recuerden que Manuel Fraga, después de perder todas las elecciones a las que se presentó frente a Felipe González, se reconvirtió en virrey gallego. En Galicia son muy suyos, y se entienden mejor entre ellos. No votan igual que en el País Vasco ni en Cataluña; aunque hablan su propia lengua tanto o más que los otros. En Galicia, además de ganar Feijóo por goleada (dando prioridad a la marca Feijóo sobre la marca PP), resulta que el PSOE ha sido tercero (tras el BNG), y que Unidas Podemos con sus mareas se han quedado como extraparlamentarios. Algunos dicen que el coronavirus no le ha pasado factura al Gobierno. ¿Ah, no? ¿Lo esperaban peor?
EL Cádiz ascendió al filo de la medianoche, al modo del Cádiz más Cádiz. De rebote, sin jugar, y sin bajarse del autobús. Lo había tenido en los pies la noche del sábado en Carranza, ante el Fuenlabrada, y no lo aprovechó. Pero los tres primeros perdieron en esta jornada. Gran favor del Oviedo en Zaragoza. El Oviedo, que frustró un ascenso del Cádiz a Segunda y que cinco años después lo ha compensado. Si nos fijamos en la temporada, el desenlace es justo. El Cádiz ha sido líder durante más jornadas y lo era cuando suspendieron la Liga del coronavirus.
EN los últimos días ha aumentado el debate sobre el uso de las mascarillas. Hasta la OMS reconoce que es un elemento esencial para frenar la pandemia o minimizar los nuevos brotes y una segunda oleada. En Cataluña, los incumplimientos eran escandalosos. Normal, porque los indepes de Puigdemont y Junqueras los habían acostumbrado a desobedecer, y porque Quim Torra y Ada Colau son dos activistas políticos de pancartas, pero no dos gestores. Como se les ha ido de las manos, han decretado que las mascarillas sean obligatorias, con multas de 100 euros. Les han seguido en Baleares, donde temen quedarse sin sus alemanes, a nada que se contagien. Extremadura, fronteriza con Portugal. Y Andalucía…