A la parroquia de Santa Cruz, todo el mundo le dice en Cádiz la Catedral Vieja. Con razón. No sólo por su antigüedad, que procede de 1262. No sólo por…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
SOMOS más papistas que el Papa. En Sevilla, una gran parte del mundo cofrade es de bandera pontificia, y gusta que venga el Sumo Pontífice, como pasó con Juan Pablo II en dos ocasiones, y que la Archidiócesis tenga un cardenal, como Madrid y Barcelona, sin ir más lejos. Por…
NADIE se debe fiar de Donald Trump. Ni sus amigos, ni sus enemigos. A todos los ha dejado con las vergüenzas al aire en Venezuela. Ha quedado clarísimo que no le importan los ideales, ni la política. Ni siquiera la economía, sólo los negocios. Y para negociar lo mismo le…

EL domingo 23 de febrero (fecha que evoca a Rumasa y a Tejero) es Carnaval en medio mundo. En Cádiz, sin ir más lejos, y en gran parte de Andalucía. Sin embargo, en Sevilla es el día del Maratón. Han organizado uno tal que nos tomen por locos. Estaban inscritas 13.500 criaturas, lo que ya tiene mérito, pues hay que correr 42, 195 kilómetros para llegar a la meta. Pero aquí todo parece poco con tal de atraer turistas asiáticos, y decidieron ampliar el plazo para que se puedan inscribir algunos de los 37.000 maratonianos excluidos en Tokio por el coronavirus. A ver si suspenden en Tokio los Juegos Olímpicos, que para eso tiene Sevilla un estadio puntero, al que Javier Imbroda quiere dar utilidad.
DOS partidos seguidos perdidos. Dos partidos sin conseguir un gol. Dos partidos en los que el rival, marcando una vez, consigue la victoria. En Gijón se volvió a ver un Cádiz sin suerte y sin acierto, que está en los caminitos del cajonazo. Puede ocurrir lo mismo que en las dos temporadas pasadas. Van a menos, conforme avanza la competición, y están desperdiciando la ventaja. Pudieron llegar al descanso ganando y terminaron perdiendo. Por medio una niñatería impropia de un jugador veterano como es José Mari, que fue expulsado justamente. Ahí se vinieron abajo, aunque faltaba poco menos de media hora.
EL hospital de Puntales, cuyas obras no han comenzado, es mucho más que una promesa incumplida por la Junta de Andalucía, desde los tiempos de Manuel Chaves en la presidencia. Ha tapado la pérdida de una de las principales empresas de Cádiz: Construcciones Aeronáuticas. Es curioso recordarlo cuando se habla de recorte de plantilla en Airbus. En el Cádiz de finales del franquismo aún había varias empresas potentes, que proporcionaban gran parte del empleo, y contribuían a crear un tejido urbano de pequeño comercio. Ese ranking industrial estaba formado por Astilleros, el Puerto, Tabacalera y Construcciones Aeronáuticas.
ESTE era un secreto a voces, que lo sabía media Sevilla: van a talar los plátanos de la plaza de San Lorenzo. Lo cuento hoy, que es viernes del Señor y viernes de besamanos de la Soledad, y cuando vengo de escribir un texto sobre Romero Murube. ¿Qué pensaría don Joaquín, al conocer que los plátanos de San Lorenzo serán talados? Tristemente, da igual lo que pensara, pues les han extendido el certificado de defunción. Y se debe añadir, ojo, que no es por un arboricidio mal entendido, no es porque el alcalde Espadas se disfrace de Juan Serrucho, sino que esos árboles ya no tienen remedio.
HEMOS llegado al día más esperado del COAC: el de la gran final. Todo lo que ha ocurrido tenía este objetivo. Es una final bastante previsible. No les discuto sus méritos, sino todo lo contrario. Pero si antes de empezar el concurso hacemos una quiniela con los finalistas, incluso antes de escucharlos, incluso en verano, probablemente acertaríamos el 80% de los que hoy cantarán, o puede que más. El Carnaval del siglo XXI tiene pocas novedades. De modo que el cartel de la final siempre sale parecido: los consagrados (algunos los llaman las vacas sagradas) y dos o tres sorpresas de cada año. Cada vez es más difícil un pelotazo que tenga continuidad, como se ha visto con los ‘Daddy Cadi’; y también hay sufridores que empiezan a ser habituales, como les ha pasado a El Canijo (al que muchos daban como finalista) y a El Sheriff en chirigotas, o a Subiela en comparsas. Ilustres, con pasado, pero sin el mismo trato que otros.