A la parroquia de Santa Cruz, todo el mundo le dice en Cádiz la Catedral Vieja. Con razón. No sólo por su antigüedad, que procede de 1262. No sólo por…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
SOMOS más papistas que el Papa. En Sevilla, una gran parte del mundo cofrade es de bandera pontificia, y gusta que venga el Sumo Pontífice, como pasó con Juan Pablo II en dos ocasiones, y que la Archidiócesis tenga un cardenal, como Madrid y Barcelona, sin ir más lejos. Por…
NADIE se debe fiar de Donald Trump. Ni sus amigos, ni sus enemigos. A todos los ha dejado con las vergüenzas al aire en Venezuela. Ha quedado clarísimo que no le importan los ideales, ni la política. Ni siquiera la economía, sólo los negocios. Y para negociar lo mismo le…

EL pasado 4 de octubre de 2019 publiqué un artículo en esta misma sección, titulado Frenazo al velocípedo, donde comentaba que el proyecto previsto en la Zona Franca estaba de réquiem y visto para sentencia. Asimismo recordaba que esta iniciativa de Torrot seguía la estela de otros proyectos que prometen a bombo y platillo, pero después los ralentizan y a veces ni siquiera son inaugurados. El modus operandi es conocido en Cádiz, y aún más en la Zona Franca. En situaciones extremas se ha llegado a casos tan bochornosos como el de Bahía de Cádiz Competitiva, que sigue pendiente de los tribunales, pero del que se habla poco porque no le interesa al PSOE, y al parecer tampoco al PP.
LAS protestas que organizaron los agricultores la semana pasada en Sevilla han sido simbólicas. Cortaron las cuatro autovías de acceso. Con su actitud establecieron una frontera alegórica entre la Sevilla urbana y la rural. Puede que esa sea la madre de todas las batallas agrarias. La culpa no es sólo de los hipermercados ni de los distribuidores. La culpa no es sólo del Gobierno del PSOE y de Unidas Podemos, que basa el conflicto en repartir subsidios mejorados, aplicando la receta que mejor conocen Pedro Sánchez y Pablo Iglesias: chupar de la teta del Estado, en vez de ordeñar la vaca. Sin embargo, puede que en el fondo del asunto esté el divorcio entre el campo y la ciudad, que tanto se nota en una Sevilla cada vez más urbana y menos agraria.
NO se puede afirmar que Juan Manuel Moreno Bonilla sea el Rafael Escuredo del siglo XXI, pero presenta leves similitudes. En el día de Andalucía, cuando se cumplían los 40 años del referéndum del 28-F, el presidente de la Junta pronunció un discurso que ha llamado la atención. Profundizó en algunas de sus intervenciones anteriores, y abogó claramente por “un nuevo andalucismo”, que sea moderno, constitucionalista y a la altura del siglo XXI. Se le vio disfrutando con su discurso, en el que presentó con nitidez su propuesta autónoma y diferenciada, eso que se empezó llamando el modelo andaluz, tras el pacto con Ciudadanos (con Vox en la sombra, no se olvide) y que ahora se denomina el nuevo andalucismo.
EL calendario de la Cuaresma nos acerca al primer lunes, que es el día del Vía Crucis de las Hermandades. Este año lo preside el Señor de los Gitanos, una imagen con arraigada devoción, que por sí misma es un incentivo para que aumente la participación en la Catedral. Probablemente, también para llenar las calles, aunque esto debe ser secundario, ya que se organiza un acto penitencial participativo, que nunca debemos confundir con un paseo callejero en andas. Por muy devota que sea la imagen: o por muy preciosa que sea la túnica bordada en el taller de Caro que estrenó en 2019, y que recuerda a la que fue destruida en el asalto de la Guerra Civil, cuando también quemaron las imágenes titulares.
EN los partidos equilibrados, unas veces sale bien y otras mal. Lo mejor para el Cádiz fue el resultado. Tuvo que remontar y se encontró con un gol en propia puerta y otro tirando a churrete. Pero cuentan los tres puntos, que son como seis, por conseguirlos ante el Almería. un rival directo que se vuelve a alejar. Al Cádiz se le siguen viendo muchas carencias. No funcionó como se espera de un líder, ni en ataque, ni en defensa, ni en el centro del campo de emergencia. Pero ganó, que es lo que cuenta. Otras veces, haciendo lo mismo, no lo ha conseguido.