SOMOS muy éticos, solidarios y estupendos cuando vemos los problemas desde lejos. ¿Y cuando nos afectan de lleno? Un amigo me preguntó: ¿qué crees que dirían los gaditanos si el…
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LA mala suerte ha entrado en la política. El presidente de la comisión que investiga el accidente ferroviario de Adamuz, Ignacio Barrón, dijo que fue un “accidente fortuito, con una carga enorme de mala suerte”. Y tenía un fondo de razón. Si uno de los trenes hubiera pasado por el…
LA Real Academia Española dedica mucho tiempo y recursos a establecer la pureza ortodoxa de la Lengua. Por ejemplo, hubo una gran polémica para decidir si solo se debía acentuar, o no. Por una tilde, los señores académicos montaron un gran guirigay y aún hay discusiones que llegaron a México,…

ESTE hombre no escarmienta. Ya se comprobó el jueves, cuando por la mañana iba a decir que convocaría elecciones autonómicas, y por la tarde anunció un pleno para la independencia. Sólo le interesaba negociar lo innegociable. Ayer, una vez destituido, hizo una declaración solemne para no decir nada de lo que hará. Si es que lo sabe. Sólo quedó claro que no acepta la aplicación del 155, y que convoca a la gente “con paciencia y perseverancia” como si nada hubiera pasado. No te preocupes, Puigdemont, que también esto pasará, como escribió Milena Busquets, que es catalana. Ya te has pasado bastante. Y ahora vienen las consecuencias.
PARTIDO a partido, se sigue viendo lo mismo. Aunque ayer el Cádiz mejoró, hasta que se desfondó en el último cuarto de hora. La nulidad en el ataque pasa factura. No es mala suerte. No es un partido de torpeza puntual. Es una incapacidad en el remate que denota un error grave en los fichajes: no ha venido un rematador de garantías. Barral y Alvarito desperdiciaron dos jugadas que podrían haber sido dos goles como dos soles. No hay que dar más vueltas, porque ahí estuvo la clave. Con esa torpeza es muy difícil ganar partidos en esta categoría.
POR culpa de 70 parlamentarios catalanes del PDeCat, Esquerra Republicana y la CUP, en Cataluña se ha creado un ambiente prebélico. “La convivencia en Cataluña está en peligro”, esto lo dijo José Montilla, ex presidente de la Generalitat en los tiempos del Tripartito del PSC con ERC y los ecocomunistas de ICV. Curiosamente, hoy los socialistas están a favor de la aplicación del 155 a regañadientes; ERC ha empujado a los convergentes hacia el independentismo; y los ecocomunistas están en ese conglomerado de Ada Colau que ayer se quedó en tierra de nadie. El Tripartito con el que empezó todo (recordemos que ERC había sido reducida a partido residual) se ha dividido en tres.
SON tiempos de pactos de Estado entre PP, PSOE y Ciudadanos. Es lo único positivo del conflicto de Cataluña. Visto desde aquí, hay que aprovechar la oportunidad. Pónganse de acuerdo. Tanto el alcalde, Juan Espadas, como el portavoz de la oposición municipal, Beltrán Pérez, aseguran que quieren conseguir la ampliación del Metro. El alcalde lo volvió a decir en el Desayuno Informativo del Grupo Joly. El dirigente del PP lo incluyó entre las medidas que ofreció para pactar. Se supone que en el Ayuntamiento todos están de acuerdo.
PAREN ahí, que nos queremos bajar. Es muy triste lo que está ocurriendo. Mientras que Puigdemont desfloraba la margarita de la independencia y el artículo 155, no todos aprovechan el tiempo. En otras ciudades que no son Cádiz hay alcaldes que buscan inversiones, anuncian proyectos, negocian mejoras con empresas y bancos, consiguen fondos europeos, atraen inversiones privadas, localizan sedes, reciben a embajadores de países civilizados y actividades semejantes. ¿Qué pasa aquí? Ahí tenemos al alcalde y a los concejales, como malos estudiantes de Municipales, en busca de un reprobado general. Parecen muy satisfechos y divertidos. A ver quién reprueba el último.