HA comenzado la temporada media (o algo así) en las playas de Cádiz. Traducido significa que ya va mucha gente a tomar el sol y bañarse. Funcionan algunos servicios, pero…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
HA coincidido el 150 aniversario del nacimiento de Aníbal González con los 100 años de la muerte de Antoni Gaudí. Y con la visita del Papa a Barcelona para inaugurar la torre de Jesús en la Sagrada Familia. Es frecuente que se compare a ambos arquitectos, y que se diga…
LA gente ingenua pregunta: ¿cómo es posible que esté pasando lo que pasa en España y no pase nada? Pues, señoras y señores, porque en este país todo está al revés. Especialmente desde las elecciones de julio de 2023. Vivimos en el país de lo absurdo, donde Franz Kafka, si…

EL Jueves Santo de Sevilla encuentra su colofón en la Madrugada. Cuando se habla de procesiones magnas o extraordinarias, a veces se olvida que la tenemos todos los años. Entre el Jueves Santo y la Madrugada, con un breve paréntesis en la carrera oficial (pero no en las calles, donde hay continuidad), salen 13 cofradías. Entre ellas algunas de las más antiguas y de las que cuentan con más devoción universal. Entre ellas también las que representan la gloria de los Nazarenos. La iconografía de Jesús con la cruz a cuestas alcanza la cumbre de la Semana Santa sevillana en ese enlace de las horas mágicas que conduce desde el Jueves Santo a la Madrugada.
HUBO un tiempo en que la capilla del Caminito era como una ermita, situada a las afueras de la ciudad. Hubo un tiempo en que no existía el barrio de San Carlos (quizás el más oculto de Cádiz). Hubo un tiempo en que el mar llegaba más lejos, o más cerca de la ciudad, según se mire. Y se miraría desde los miradores de las torres alzadas para aguardar a las goletas y los bergantines que volverían de América. En aquella capilla pequeña, que aún parece una ermita, el marqués de Estrada y otros devotos fundaron en septiembre de 1748 el Rosario Público de las Angustias, el germen de la cofradía que hoy sale a las calles de Cádiz.
EN otras ocasiones lo he escrito: el Miércoles Santo sevillano es el día de la cruz. Está presente la cruz de Cristo crucificado en los pasos de La Sed, San Bernardo, El Buen Fin, La Lanzada, el Cristo de Burgos y las Siete Palabras. Está también la cruz del Calvario en el misterio de la Piedad del Baratillo. Y la lleva en sus hombros el Nazareno de la Divina Misericordia, que sale en el primer paso de las Siete Palabras. El día se completa con los misterios del Carmen y los Panaderos. Y, si la cruz es el motivo central del día, no podemos olvidar que dos de esos Crucificados (Buen Fin y Siete Palabras) tienen sus templos en la calle San Vicente.
LA Semana Santa es la fiesta más importante de España. En ningún país de Europa se celebra con semejante intensidad. Aunque en otras regiones españolas también genera un importante impacto, en Andalucía alcanza su cumbre. Y no sólo por las celebraciones religiosas con las procesiones, también por el turismo de playa y el cultural. Según las estimaciones del Ayuntamiento de Sevilla, en 2019 (el último año antes de la pandemia), produjo unos beneficios de 400 millones en la ciudad. Los consejos y agrupaciones de hermandades ya estimaron en 2014 que en las ocho capitales andaluzas y Jerez los beneficios totales eran de 600 millones. Para este año 2023 podrían superar los 1.000 millones. Por ello, ya ni los políticos más ateos dudan de la utilidad de la Semana Santa, que valoran más allá de la fe religiosa que la origina.
EL Cristo de la Humildad y Paciencia, de la parroquia de San Agustín, es una de las grandes joyas artísticas de la Semana Santa gaditana. Y, además, es una de las devociones históricas de la ciudad. En este Cristo se encarnan los principales valores artísticos del barroco en Cádiz. No es una obra de los tiempos de la Casa de la Contratación, sino anterior: del siglo XVII. El Cristo de la Humildad y Paciencia está fechado en 1638 y es la primera obra de Jacinto Pimentel en Cádiz. Fue encargado un año antes en Sevilla, donde residía. A Pimentel se le considera autor de la Virgen del Carmen (1638), el Cristo de la Expiración de San Francisco (1655) y el Señor de la Columna (1661).