A la parroquia de Santa Cruz, todo el mundo le dice en Cádiz la Catedral Vieja. Con razón. No sólo por su antigüedad, que procede de 1262. No sólo por…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
SOMOS más papistas que el Papa. En Sevilla, una gran parte del mundo cofrade es de bandera pontificia, y gusta que venga el Sumo Pontífice, como pasó con Juan Pablo II en dos ocasiones, y que la Archidiócesis tenga un cardenal, como Madrid y Barcelona, sin ir más lejos. Por…
CONSTRUIR un túnel submarino en el Estrecho de Gibraltar, que conecte España con Marruecos, sería nefasto para Andalucía. Es un proyecto ventajoso para el interés marroquí y ruinoso para los españoles y los andaluces. Por eso, resulta extraño que el Gobierno de Pedro Sánchez recupere ese proyecto, que se planteó…

LA sanidad pública gaditana ha quedado malparada en el ranking de los hospitales de España, elaborado por el Monitor de Reputación Sanitaria. Me refiero a la sanidad de Cádiz capital, porque la de Puerto Real ha salido mucho mejor. Es sorprendente que aquí esos malos resultados se acojan con indiferencia, a pesar de que contribuyen a desprestigiar la asistencia sanitaria que se ejerce en Cádiz, y menosprecia el esfuerzo de sus profesionales. También hay que analizar por qué el Puerta del Mar ha pasado de ser el 42, en el ranking de los hospitales en 2020, a estar ahora en el puesto 72. Mientras, en el mismo periodo, el Hospital de Puerto Real pasaba de ser el 37 a ocupar el puesto 31 en el último informe. Por su parte, el Hospital de Jerez ha bajado al puesto 69, desde el 50 que tenía en 2020; y adelanta al de Cádiz, pese a empeorar.
ESTAMOS en la temporada alta de bodas. En los fines de semana de septiembre y octubre, los templos han vuelto a acoger bodas como en los mejores tiempos de antes de la pandemia. Dicen los apocalípticos que cada año hay más ateos, pero aquí deben ser menos; aquí ser ateo es tristísimo. Y muchos jóvenes se quieren casar por la Iglesia católica, apostólica y romana, como Dios manda. Ojalá no sea sólo porque queda más bonito, sino porque hay un renacer espiritual. En Sevilla, gusta mucho lo glamuroso. En Sevilla gusta un desfile de Dior en la plaza de España. En Sevilla, cuanto más solemne, mejor. Y eso admira al forastero, acostumbrado a ver ministros sin corbata.
EL Puerto parece que no estaba muerto, o será que va a resucitar. Al referirme al Puerto, aclaro que no es El Puerto de Santa María, sino el Puerto de Cádiz, que en la ciudad se suele conocer como el muelle. Durante muchos años se ha hablado de que el puerto y la ciudad (o sea, la Autoridad Portuaria y la Alcaldía) vivían de espaldas el uno del otro. Eran como un matrimonio que están juntos, pero cada cual vive a su manera. De vez en cuando, organizan una fiesta con regata para solaz de su familia gaditana; o montan un concierto en el muelle, como si tuvieran un hijo músico. Pero cada uno es independiente, como eso que ahora se llama pareja abierta; o sea, una pareja que echa canitas al aire para no aburrirse. En la pareja municipal y portuaria, que está formada ahora por el Kichi y la Teo, va cada cual a lo suyo, y hay poco en común.
CORREN buenos tiempos para el frente baronil. Me refiero al frente de los barones, que son también varones, con la excepción de Isabel Díaz Ayuso, a la que no se suele incluir en ese grupito por tres motivos: suena más raro lo de baronesa, se la considera más de derechas, y es poco creíble que Madrid sea una autonomía para reivindicar nada a favor de la periferia. Así las cosas, en el frente baronil tampoco se sitúa a Francina Armengol, la presidenta de Baleares, que está encantadísima de ser fiel a su jefe Sánchez. Cuando se escribe del frente baronil hay que tener cuidado, porque los correctores ortográficos son machistas, y te lo cambian a varonil, por su cuenta.
LA subida de la luz para los usuarios de Eléctrica de Cádiz es un escándalo. Me parece normal que el equipo municipal de Gobierno intente excusarse para no perder clientes, pero no se puede silenciar la responsabilidad social que tienen en este asunto. Es una subida que se añade a la sufrida por los españoles, pero que se ha agravado más por la incompetencia de quienes han dirigido Eléctrica de Cádiz en los últimos meses. Las empresas públicas, semipúblicas y privadas necesitan buenos dirigentes, personas cualificadas. Porque, cuando adoptan decisiones equivocadas, cuesta dinero a la empresa y, en algunos casos, como este, a sus clientes. Al ser semipública, la ruina de esta empresa es más pública que privada.